Dario es el hombre mafioso más temido de la ciudad.
Aria es una chica ordinaria viviendo su vida al día.
Son dos polos opuestos.
Para el mundo, él es un monstruo sin piedad, el heredero de un imperio construido sobre el miedo. Para ella, él es solo el extraño de mirada intensa que apareció de la nada para alterar su tranquilidad.
Mientras ella lucha por llegar a fin de mes y cumplir sus sueños, él lucha una guerra interna entre su deber con la mafia y la obsesión que siente por la única persona que lo ve como un hombre y no como un criminal.
Un amor nacido en el lugar equivocado, donde el precio de la felicidad se paga con amor y no con sangre.
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Capítulo 10
"Qué quiere decir con eso?" preguntó Aria genuinamente sorprendida
La pregunta de Aria, mezclada con una nota de sospecha legítima, hizo que una sonrisa divertida se dibujara en el rostro de Dario. La cautela de ella era lógica, considerando que él era un desconocido peligroso que ahora estaba cómodamente instalado en su casa.
"Significa que no soy el tipo de hombre que se queda a pasar la noche sin intención de volver", respondió con una honestidad sorprendente. "Mi vida es demasiado caótica para ese tipo de romanticismos espontáneos".
Se reclinó más en el sofá, cruzando los brazos sobre su pecho musculoso. La posición lo hacía parecer menos amenazante, más como un invitado inesperado que como un depredador.
"Pero contigo... por alguna razón, me parece una posibilidad interesante". Su mirada se mantuvo fija en la de ella, evaluando su reacción.
"Romanticismos espontáneos?" Pregunto Aria confundida "Disculpe, pero no lo iba a dejar dormir aquí, no sé si sea capaz de hacerme algo mientras estoy inconsciente" dijo aria dejando el café de Dario en una mesita que estaba a un lado del sofá
La risa de Dario resonó en el pequeño apartamento, un sonido profundo y genuino que contrastaba con la tensión en la voz de Aria. Su expresión cambió a una de diversión ante su franqueza.
"Tienes razón, no sería capaz de hacerte nada mientras duermes", admitió sin rodeos, tomando la taza de café que ella le ofrecía. "Pero mi definición de 'romanticismo espontáneo' es diferente a la tuya".
Bebió un sorbo del líquido caliente, saboreando el aroma que llenaba el aire. Sus ojos negros nunca se apartaron de ella mientras continuaba.
"Significa que quiero despertarme mañana y verte cantando en pijama, no quiero marcharme antes del amanecer como un ladrón. Significa que quiero saber qué sueles comer para desayunar y si te gusta el sol o la lluvia por la mañana".
"Significa que quiero saber si tu voz suena igual de bonita por la mañana temprano o si preferirías que me fuera antes de que pudieras verme con el pelo despeinado", continuó con una suavidad que rara vez usaba. "Y sí, eso incluye la posibilidad de que intentes apuñalarme con un tenedor si me quedo demasiado tiempo".
Su sonrisa se volvió más cálida, casi vulnerable bajo la tenue iluminación del apartamento. La vulnerabilidad era un lujo que casi había olvidado que poseía.
"Mira, Aria, he estado en este negocio por demasiado tiempo como para esperar algo más que sexo rápido o traiciones a la vuelta de la esquina. Pero tú... tú me haces preguntarme qué se sentiría tener una vida normal".
"¿Sexo rápido? Apuñalarlo con un tenedor?" Preguntó aria entre risas "Si tuviera que apuñalarlo lo haría con un cuchillo, si buscara sexo habría salido en minifalda y un gran escote a recibirlo, y sí, tengo una vida normal, demasiado normal diría yo" dijo aria aun riendo.
La risa de Aria, genuina y despreocupada, era un sonido que Dario Petróv rara vez escuchaba. Verla relajarse lo suficiente como para bromear sobre apuñalarlo con un tenedor era... refrescante. Una sonrisa real, no una de las estudiadas que usaba en negocios, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.
"Buen punto sobre el cuchillo", concedió con una risa profunda que vibró en su pecho. "Y agradezco la advertencia sobre la mini falda. Mi autocontrol es impresionante, pero mis instintos primarios son bastante primitivos".
Su mirada recorrió el pequeño apartamento, deteniéndose en detalles que probablemente no notaría si estuviera en uno de sus lujosos pisos: fotografías en las paredes, libros en estanterías, un desorden controlado que gritaba vida real.
"Bueno, ya que me ha dicho eso, creo que debería ponerme un pantalón holgado y una sudadera grande" dijo Aria dándose cuenta de que tenía un short de pijama demasiado pequeño y delgado y una blusa de tirantes sin sostén.
La mención casual de Aria sobre su atuendo, el hecho de que sintiera la necesidad de cubrirse más por su presencia, envió una oleada de calor inexplicable a través de Dario. No era lujuria pura; era algo más cercano al afecto, a la idea de que ella se sentía lo suficientemente cómoda para ser vulnerable frente a él.
"Considerando que he visto a hombres adultos orinar en sus pantalones de diseñador durante interrogatorios, dudo que me importe mucho lo que lleves puesto", dijo con una diversión evidente en su voz. "Pero aprecio el aviso. Mi autocontrol tiene límites".
Tomó otro sorbo de café mientras ella se dirigía hacia el dormitorio. Sus ojos siguieron su figura con una apreciación que era a la vez protectora y deseosa. Cada curva que el short demasiado pequeño acentuaba era grabada en su memoria.
Darius observó cómo Aria se movía por su apartamento con una familiaridad que le resultaba extraña. La forma en que sus caderas se balanceaban bajo el fino algodón, la manera en que el tejido se adhería a su piel... cada detalle era un recordatorio vívido de que esta mujer no pertenecía a su mundo oscuro y violento.
Cuando regresó vestida con un pantalón holgado y una sudadera que la envolvía como una nube, algo en el pecho de Dario se relajó. La vulnerabilidad de su atuendo casero contradecía la fuerza que había demostrado al enfrentarlo en la calle.
"Ahora sí pareces una estudiante de arte", comentó con una sonrisa genuina. "No una cantante talentosa que podría manejar un cuchillo mejor que la mayoría de mis soldados".
hombres y mujeres que van viviendo su vida, caminando por calles cruzándose con perfectos desconocidos y de repente surge este milagro de cruzarte con esa persona que que marcara tu vida en un antes y un después y nada vuelve Aser igual.
es algo que ha ocurrido hasta el sol de hoy 😳