NovelToon NovelToon
Dos Mundos Diferentes

Dos Mundos Diferentes

Status: En proceso
Genre:Demonios / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía
Popularitas:145
Nilai: 5
nombre de autor: liz Ramirez

“Dicen los viejos textos…
que al principio… solo había un mundo.
Un mundo… donde humanos y demonios caminaban bajo el mismo cielo.
No como enemigos… sino como hermanos.
Los humanos moldeaban la tierra con sus manos…
y los demonios le daban vida con su aliento.
Era la Era del Equilibrio.
Durante siglos, no hubo guerra. Humanos y demonios compartían la tierra, hasta que la traición surgió.
Un rey humano, cegado por el miedo, traicionó a los demonios. Y esa traición, como una grieta, abrió paso a la guerra.
Los demonios, impulsados por la furia, comenzaron a ganar. Los humanos, viendo su mundo desmoronarse, estaban al borde de la derrota.
Fue entonces cuando Kaeli, viendo la destrucción, tomó una decisión. Vio que si no actuaba, ambos serían aniquilados. Y fue ella quien, con un acto de sacrificio, dividió los mundos. Separó a los humanos y a los demonios, cerrando el portal entre ambos.
Desde entonces, los humanos habitan su propio mundo, separados de los demonios.Y el portal, oculto

NovelToon tiene autorización de liz Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Clan Olvidado

*Capítulo 14: El Clan Olvidado*

El camino cruje bajo sus botas. Tierra seca, agrietada. El cielo está gris, sin sol, como si hasta la luz les tuviera miedo.

Al frente va *Hanna*, capa negra arrastrando polvo. Detrás, en dos filas, los *doce demonios*. Ninguno habla. Solo caminan.

Llegan al arco de piedra carcomida. Ahí dice, casi borrado: _“Clan de la Tierra Silente”_. Pero nadie usa ese nombre. Todos les dicen *“El Clan Olvidado”*.

*¿Por qué olvidados?*

Hace años, cuando las guerras entre clanes estallaron, este pueblo fue el primero en caer. No tenían *magia fuerte*. Ni fuego que queme montañas, ni rayos que partan el cielo, ni ilusiones que rompan mentes. Lo único que lograron dominar fue *agua y tierra*… lo más básico. Lo que cualquier niño de otro clan aprende a los 5 años.

No pudieron defender sus murallas. No pudieron proteger a los suyos. Los otros clanes vieron eso y decidieron que no valía la pena ayudarlos. _“Si no pueden ni cuidarse solos, que se pudran”_. Y así pasó. *Quedaron olvidados*. Vivos, pero muertos para el mundo.

El pueblo ahora es puro eco y hay muchas neblina. *Casas de madera vieja*, techos con agujeros, calles vacías. Huele a humedad y a leña que nunca se prendió.

En cuanto los doce demonios cruzan el arco, pasa lo de siempre:

Puertas que se azotan. Ventanas que se cierran de golpe. *La gente se esconde*. Son flacos, ropa remendada, ojos hundidos de no dormir. Las madres tapan la boca de sus hijos. Los viejos apagan las pocas velas que tienen.

No es odio lo que sienten. Es *miedo puro*. Miedo a cualquier extraño. Porque la última vez que vino gente nueva, se llevaron la mitad del pueblo como esclavos. Desde entonces, *se esconden al ver cualquier sombra*.

*Kazumi* se detiene en la plaza central. Una fuente seca, llena de hojas. Los doce demonios se quedan atrás, en silencio, como estatuas.

Kazumi alza la voz, pero no grita:

_"Salgan. No venimos a quemar nada… hoy. Solo pasamos."_

Nadie responde. Solo el viento. El miedo aquí huele más fuerte que la tierra mojada después de llover.

Kazumi suspira. No vinieron por ellos. *Este clan no tiene lo que buscan*. Son débiles. Rotos.

Levanta la mirada. A lo lejos, pasando las colinas secas, se alcanza a ver *humo de otro pueblo*. Otro clan. Las casas se ven más firmes. Hay movimiento. *Ese sí tiene poder*. Ese sí puede tener lo que los doce demonios necesitan.

Hanna hace una seña con la mano.

_"Nos vamos. Aquí no hay nada."_

Los doce demonios obedecen. Empiezan a cruzar el pueblo olvidado, rumbo al otro clan. Pisan con cuidado. *No por respeto*…

Mientras caminan, un niño los mira por la rendija de una puerta. Tiembla. Kazumi lo ve de reojo, pero no dice nada. *No vale la pena*.

El *Clan Olvidado* se queda atrás, escondido, respirando solo cuando las sombras de los demonios desaparecen en el camino.

Ahora el objetivo es claro: *el siguiente clan*. Y si tienen lo que buscan… lo van a tomar. Por las buenas, o por las malas.

El Clan del Velo Dorado

Dejan atrás el polvo y el silencio del *Clan Olvidado*. Cruzando las colinas secas, el aire cambia.

Aquí *sí hay color*.

El nuevo clan está rodeado por un muro bajo de piedra clara. Adentro se ven *banderines de colores*, puestos de comida, humo de carne asándose. *Música de tambores y flautas* se escucha desde lejos. El cielo hasta parece más azul aquí.

*Hanna* levanta la mano. Los *doce demonios* se detienen.

_"Cambien."_

En un parpadeo, cuernos, colmillos y ojos de fuego desaparecen. La magia de *Hannah* los cubre. Ahora parecen *Demonios normales* Ropa sencilla, sin armaduras, sin aura oscura. *Kazumi* se recoge el pelo, se pone una túnica gastada. Parecen viajeros, mercaderes cansados. Nada que alerte a nadie.

Cruzan el arco de entrada. Y el contraste pega fuerte.

Afuera, en la plaza, *demonios, elfos y hombres lobo* conviven. Demonios de piel roja riendo mientras toman cerveza. *Elfos* de orejas puntiagudas regateando joyas. *Hombres lobo* en forma humana jugando a las cartas, pero se les nota el pelaje en los antebrazos. Niños corriendo. Puestos de fruta, de armas, de amuletos. *Aquí sí hay vida*. Aquí sí hay poder.

Pero Kazumi sabe: *donde hay fiesta, hay secretos*. Y ellos vinieron por uno.

*Hanna* da un paso al frente. Sin que nadie note, les habla a los doce por telepatía:

_"Nos separamos. Nada de andar en manada. Cada quien a un lado. Escuchen. Miren. Busquen lo que vinimos a buscar. Si ven algo, no actúen. Solo marquen y regresen. Sin sospechas."_

Los doce asienten, disimulado.

*Demonio Uno y Dos* van a los puestos de armas, haciéndose los interesados.

*Tres y Cuatro* se sientan con los hombres lobo a jugar cartas.

*Cinco* coquetea con una elfa mercader para sacarle chismes.

*Hanna* se mete entre la música, bailando como si nada.

*Kazumi* camina lento, ojos bien abiertos, viendo las caras, las entradas, las salidas.

Parecen parte del lugar. *Nadie sospecha*. Para todos son solo forasteros más, disfrutando del mercado del *Clan del Velo Dorado*.

Pero debajo de esas sonrisas falsas, los doce tienen una orden: *encontrar el artefacto*. Está aquí. Lo sienten. Y si alguien los descubre… este clan “feliz” va a conocer lo que es el miedo de verdad

*Daiki* se separa del grupo como ordenó Hanna. Camina casual, manos en los bolsillos, silbando bajo. Se mete a una *joyería*.

Adentro huele a incienso y metal pulido. Las vitrinas brillan: *diamantes*, *oro*, *plata*, anillos con runas, pulseras de hueso de dragón. Todo caro. Todo brilloso.

Detrás del mostrador está *ella*: una *demonia bonita*. Piel morena clara, cuernos pequeños como de obsidiana, ojos dorados. Pelo blanco amarrado en una trenza gruesa. Sonríe a los clientes. Se ve amable… pero Daiki nota las uñas. Negras. Afiladas. No es una vendedora cualquiera.

Daiki finge ver aretes. Diamantes. Cosas que no le importan. Pero su ojo se va directo a una vitrina del fondo.

*Collares de cristales*. Azul, verde, morado… y uno *rojo*.

*Cristal rojo*. Talla perfecta. Brilla sin luz. Late, casi. Se parece *mucho* al que están buscando. El artefacto.

Daiki traga saliva, pero no cambia la cara. Se acerca un paso más. Como si solo estuviera curioseando. Toma aire, pone su cara de “cliente idiota con dinero”.

Se inclina un poco sobre la vitrina. *Nada de sospechas*. Nada de aura asesina. Solo un tipo normal viendo joyas caras.

La demonia lo nota. Deja de acomodar anillos.

Demonia: _"¿Te gusta ese? Es nuevo. Cristal de sangre de volcán. Dicen que guarda calor aunque pasen mil años."_

Daiki sonríe, ladeado. Ni muy interesado, ni muy frío.

Daiki: _"Está chido. ¿Cuánto?"_

Por dentro está calculando: _¿Es el real? ¿Réplica? ¿Trampa?_ Pero por fuera, solo es un cliente más.

La demonia se acerca al cristal rojo. Sus dedos quedan a centímetros del collar. Si Daiki se mueve mal, si pregunta de más… *se delatan todos*.

La *demonia* entrecierra los *ojos dorados*. Deja de sonreír. Lo mira a *Daiki* de arriba abajo, como escaneándolo.

Algo no le cuadra. Su mano se detiene a centímetros del *cristal rojo*. No lo toca.

Demonia: _"...Ah."_

Su voz cambia. Más fría. Más seca.

Demonia: _"Ese no lo vendo. Lo siento. Ese solamente está ahí de exhibición."_

Daiki parpadea. Mantiene la cara de “cliente decepcionado”, pero por dentro le cae un balde de agua helada.

Daiki: _"¿Neta? No puede ser… yo lo quería. Se ve perrón para regalo."_

Pone cara de idiota, se rasca la nuca. *Actuación nivel Oscar* para no levantar sospechas.

La demonia cruza los brazos. Las *uñas negras* brillan con la luz de las vitrinas.

Demonia: _"Pues ni modo. Ese no tiene precio. Es de la dueña. Orden directa: no se toca, no se vende, no se pregunta por él."_

Ladea la cabeza. *Lo sigue viendo raro*.

Demonia: _"¿Por qué tanto interés en ese y no en los diamantes? Esos sí están a la venta."_

El aire se pone pesado. Daiki siente que si dice una palabra mal, la tipa va a gritar y todo el *Clan del Velo Dorado* se les va a echar encima.

Daiki fuerza una risa.

Daiki: _"Ah pues… es que el rojo combina con los ojos de mi morra. Pero si no se puede, ni pedo. Me llevo unos aretes, ¿no?"_

Señala lo primero que ve. *Cero sospechas. Cero*.

La demonia no le quita los ojos de encima. No le cree del todo… pero tampoco tiene pruebas.

El *cristal rojo* sigue ahí, brillando en la vitrina. Tan cerca. Tan lejos. Y ahora Daiki sabe dos cosas:

*Ese es el artefacto*. O algo muy parecido.

*No lo va a conseguir comprándolo*.

Tiene que avisarle a *Kazumi y a Hannah*. Ya. Pero sin que esta demonia lo note.

La *demonia* suspira, harta. Voltea a gritarle a alguien en la trastienda:

Demonia: _"¡Oye! ¿Ya llegaron los zafiros o qué?"_

*Es su chance.*

Daiki no lo piensa. En el segundo que ella quita los *ojos dorados* de él, su mano se mueve. Rápido. Preciso. Silencioso.

_Click_. Abre la vitrina con una uña.

_Zas_. El *collar de cristal rojo* desaparece en su manga. Cierra la vitrina. Ni un ruido.

La demonia sigue discutiendo atrás. No vio nada.

Daiki pone los aretes baratos en el mostrador, deja unas monedas.

Daiki: _"Me llevo estos. Gracias, guapa."_

Sonríe, casual. Camina a la puerta. *Sin correr. Sin sudar. Sin mirar atrás*.

Afuera, el *Clan del Velo Dorado* sigue de fiesta. Música, risas, humo de carne.

Daiki se mete entre la gente. Su corazón va a mil, pero su cara está tranquila. Toca encontrar a los demás. *Ya*. Porque si la demonia revisa la vitrina… se arma el desmadre.

*Uno por uno.* Discreto.

Le da un codazo a *Demonio Tres* que está jugando cartas con los hombres lobo:

Daiki, bajo: _"Nos vamos. Ya."_

No pregunta. No explica. El otro solo asiente y tira las cartas: _"Me retiro. Suerte."_

Pasa junto a *Cinco*, que le coquetea a la elfa. Le susurra al oído: _"Problema. Lárgate en 3... 2..."_

Ella se despide con una sonrisa y desaparece entre la multitud.

Ve a *Hanna* bailando. Le hace una seña mínima con los dedos. *Código de extracción*. Hanna pone cara de aburrida, bosteza, y se va como si nada.

*Kazumi* lo ve de lejos. Daiki solo asiente. Una vez. Corto.

Kazumi no dice nada. Solo se da la vuelta y camina hacia la salida del clan, como si fuera a comprar pan. Los demás la siguen, separados, sin prisa, sin verse entre ellos. *Doce sombras saliendo de una fiesta*.

Para cuando la *demonia de la joyería* regresa al mostrador y nota la vitrina vacía, *Daiki y los doce* ya van cruzando el arco de piedra del clan.

Demonia: _"¿¡DÓNDE ESTÁ EL CRISTAL!?"_

Su grito se pierde entre la música. Tarde.

Afuera del *Clan del Velo Dorado*, en el camino de tierra, los doce se reúnen. *Kazumi* extiende la mano.

Daiki saca el *collar rojo* de su manga. Todavía late. Todavía guarda calor.

Kazumi: _"Buen trabajo. Ahora corran."_

Y los trece desaparecen entre las colinas.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play