luego de trabajar como burro por años mi jefe me despidió y ese mismo día mientras caminaba cerca a una construcción me cayó una viga de acero arrebatandome la vida y llevándome a un mundo extraño y desconocido.
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¿Donde estoy?
Luego de llorar por un buen rato, me limpié las lágrimas y con los ojos hinchados, me miré nuevamente al espejo, estuve mirando aquel reflejo por un buen rato, luego me levante del suelo, caminé hacia la puerta, gire la perilla y la abrí, en cuanto la puerta se abrió vi que el lugar donde me encontraba era una casa gigantesca, algo que solo había visto cuando trabaje de jardinero o en las novelas que mi mamá solía ver.
Salí de la habitación y antes de bajar al primer piso una voz dulce dijo:
-señorito, que hace descalzo?
-señorito?
-señorito, usted debería estar aún en la cama, recuerde que debe tomar sus inhibidores y los medicamentos.
-¿eh?
-señorito, regrese a la habitación.
Yo le hice caso y regrese a la habitación, cuando entré busque algo que me ayudara a entender lo que aquella mujer decía, así que busque por toda la habitación buscando algo raro y luego de unos minutos encontré un libro que decía, la historia de los cuatro géneros.
Al leerlo lo primero que pensé fue:<<¿cuatro géneros?, ¿no se supone que son solo dos?>>.
Así que abrí el libro y comencé a leerlo, en él se encontraba algo totalmente fuera de sí, según el libro no solo había hombres y mujeres, sino que existían Alfas, betas, Deltas y omegas, en este mundo los superiores eran los Alfas, pero los Deltas no se quedaban atrás, ya que aunque poseían menos fuerza y velocidad que los Alfas seguían siendo más capaces que los betas y omegas por lo que en el nivel jerárquico eran los segundos, los terceros eran los omegas y los últimos en esta jerarquía eran los betas, quienes a pesar de ser más fuertes que los omegas seguían siendo mayoría y lo más común del mundo, mientras que los omegas, alfas y deltas eran minoría, pero eran considerados como seres excepcionales por sus capacidades únicas.
Según el libro, los betas eran más parecidos a lo que conocía en mi vida anterior, ya que solo las mujeres se podían embarazar, pero para los omegas era otra historia, ya que tanto los omegas masculinos y femeninos podían embarazarse, los Deltas masculinos también tenían la posibilidad de embarazarse, pero eran muy raros los casos y las féminas Delta no podían embarazarse, pero si embarazar, mientras que los Alfas únicamente podían embarazar, ellos poseían el lazo más fuerte de todo el mundo el cual unía a sus parejas y a ellos de por vida, este lazo tenía por nombre marca, además también existía algo llamado el predestinado, según el escrito si Un Alfa y su predestinado se encuentran, el Alfa será capaz de transformarlo en omega, si este era de otro género y podra embarazarlo, además de que formarán un vínculo inquebrantable y se sentirán atraídos el uno por el otro y serán incapaces de separarse.
Luego de leer todo esto no sabía qué demonios debía hacer ahora, ya que este tema era algo loco e impresionante para mí, no iba a decir que era desconocido, ya que una vez mi hermana me contó de una novela que leyó en la cual los hombres se podían embarazar, al escuchar tal estupidez la ignoré, pero esa joven cita era muy insistente y terminé escuchándola un par de veces.
Cuando terminé de leer la descripción de aquel libro entró la mujer que me había hablado minutos atrás, ella al verme sentado en el suelo, corrió hacia mí, me levanto del brazo y me dijo:
-señorito Rafael, recuerde que no debe exponerse al frío, usted acabó de manifestarse como omega y su salud se ha vuelto frágil, así que no vuelva a andar descalzo ni a sentarse en el suelo.
Yo solo respondí:
-está bien, pero señora, esto, yo...<
-dígame.
-yo no recuerdo nada
-¿a qué se refiere?
-a que no sé quien soy, tampoco sé quien es usted, ni que en donde estoy, solo se que me duele la cabeza.
-¿de verdad no sabe ni su nombre?
-no señora, no lo sé.
-carajo, esto no puede ser, ahora que le digo a mis jefes, no, voy a traer al médico.