Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes*
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Posada 2
El aire en la habitación seguía tenso.
La punta de la daga de Sienna estaba peligrosamente cerca del cuerpo de Julian Bridge. Ambos lo sabían. Un mal movimiento… y la situación sería desastrosa.
Pero Julian no era un hombre que se quedara inmóvil por mucho tiempo.
Sus ojos se movieron apenas un segundo.
Calculando.
Midiendo distancia.
La muñeca de Sienna.
El ángulo de la hoja.
Su postura.
Entonces se movió.
Fue rápido.
Su mano atrapó la muñeca de Sienna otra vez, pero esta vez su movimiento fue diferente. Giró su cuerpo hacia adelante y empujó con su peso.
En un segundo la situación cambió.
Ahora Sienna estaba contra la cama.
Y Julian estaba encima de ella, sosteniendo su brazo.
Pero la daga…
La daga seguía en su mano.
La hoja presionaba ahora contra el costado de Julian.
No con la misma precisión que antes, pero aún lo suficientemente cerca para causar daño.
Sienna lo miró con furia.
Julian, en cambio, la miraba con algo completamente distinto.
Interés.
Un interés genuino.
—Sorprendente..
Sienna apretó los dientes.
—Aléjate.
Pero Julian no parecía particularmente preocupado.
Sus ojos la observaban con atención, como si estuviera examinando algo raro.
—Una dama noble que duerme con una daga.. Reacciona en segundos… y casi me castra.
Sus labios se curvaron ligeramente.
—Empiezo a pensar que eres más interesante de lo que creí.
Sienna no respondió.
La daga seguía firme.
Durante un segundo más ninguno de los dos se movió.
Y entonces… ruido.
Voces. Fuertes.
Desde el piso inferior.
Golpes.
—¡Registren el lugar!
—¡El viejo dijo que está aquí!
—¡Revisen las habitaciones!
Sienna giró la cabeza hacia la puerta.
Su expresión cambió inmediatamente.
Julian también escuchó.
Pasos.
Hombres subiendo las escaleras.
Gritos del posadero.
Sienna volvió a mirarlo.
—¿Revelaste mi ubicación?
Su tono era frío.
Acusador.
Julian arqueó una ceja.
—¿Crees que necesito ayuda para encontrarte?
—Responde.
—No.
Lo dijo con absoluta tranquilidad.
Sienna lo observó unos segundos más.
Julian suspiró con calma.
—Parece que tu querido tío Sarco Gray también sabe buscar.
Abajo se escuchó un golpe fuerte.
Una puerta abriéndose.
—¡Revisen arriba!
Julian volvió a mirarla.
Luego sonrió con tranquilidad.
—Tienes dos opciones.
Sienna entrecerró los ojos.
—¿Ah sí?
—Puedes entregarte a los hombres de tu tío.
Otro golpe en el pasillo.
O…
Julian inclinó ligeramente la cabeza.
—Puedes venir conmigo.
Sienna lo miró con incredulidad.
Luego respondió con total calma..
—Intentaré no ser secuestrada.. por nadie esta noche..
Julian soltó una risa breve.
—No te estoy secuestrando.
Sus ojos se volvieron fríos.
—Eres completamente inservible para mí.
Sienna lo miró fijamente.
Y luego respondió, con una voz tranquila que no ocultaba el desprecio..
—Eres un duque que no puede conseguir esposa sin un acuerdo escrito que diga que no se metan en sus asuntos.
Un segundo de silencio.
—Si no vas a ayudar…
Sienna lo empujó ligeramente.
—apártate.
Julian se quedó quieto.
Porque nadie… nadie le hablaba así.
Jamás.
Sus ojos se oscurecieron.
Pero lo peor no fue eso.
Lo peor fue que Sienna simplemente lo ignoró.
Se levantó.
Recogió su pequeña bolsa de viaje.
Metió dentro algunas pocas cosas.
Rápido.
Eficiente.
Abajo se escuchaban pasos en las escaleras.
—¡Arriba!
—¡La habitación del fondo!
Sienna cerró la bolsa.
La lanzó sobre su hombro.
Y caminó hacia la ventana.
Julian la observaba en silencio.
Incrédulo.
¿Lo estaba ignorando?
¿A él?
Sienna abrió la ventana.
El viento frío de la noche entró en la habitación.
Julian finalmente habló.
—No vas a sobrevivir mucho tiempo afuera con los hombres de tu tío buscándote.
Sienna puso un pie en el marco de la ventana.
—Eso lo veremos.
Julian se acercó.
—No seas estúpida.
Ella giró apenas la cabeza.
—Prefiero eso a ir contigo.
Julian se detuvo.
Algo en su pecho se tensó.
¿Realmente…?
¿Esta mujer estaba dispuesta a saltar antes que aceptar su ayuda?
Sienna se inclinó hacia adelante.
Preparándose para bajar.
Julian la miró fijamente.
Incrédulo.
[¿Es que esta mujer no le teme a nada?]
¿De verdad… quería huir de él otra vez?
Sus ojos se entrecerraron.
Entonces suspiró.
—Muy bien.
Metió la mano dentro de su abrigo.
Sacó un pequeño frasco.
Sienna apenas alcanzó a girar la cabeza.
—¿Qué?
Julian lanzó el contenido.
Un polvo fino se dispersó en el aire.
Sienna intentó retroceder.
Pero ya era tarde.
Respiró.
Sus ojos se abrieron.
—Tú…
Intentó moverse.
Pero sus piernas fallaron.
Su cuerpo perdió fuerza.
La daga cayó al suelo.
Julian la sostuvo antes de que cayera.
Sienna intentó mantenerse despierta.
—Maldito…
Sus ojos se cerraron.
Y su cuerpo quedó completamente relajado en sus brazos.
Julian la sostuvo un momento.
La observó.
Dormida.
Finalmente soltó una pequeña risa.
—Tú empezaste.
La cargó con facilidad.
En el pasillo ya se escuchaban pasos muy cerca.
—¡La última habitación!
Julian caminó hacia la ventana.
Saltó al exterior con ella en brazos.
Sus hombres ya lo esperaban abajo.
Uno de ellos abrió los ojos al verla inconsciente.
—¿Mi señor…?
Julian caminó hacia el carruaje.
—Nos vamos.
Subió con ella.
Mientras acomodaba a Sienna en el asiento frente a él, una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Apoyó la cabeza en la pared del carruaje.
Cruzó los brazos.
La miró.
—Al final…
sus ojos brillaron con satisfacción.
—Gané.
El carruaje comenzó a moverse hacia la mansión Bridge.