Segundo libro de la Dinastía Lobo.
⚠️ CONTENIDO (+18)⚠️
Phillips Lobo es el Sottocapo de la mafia italiana, él lleva el dolor de haber perdido a su gran amor después de que diera a luz a su primer hijo, se siente herido y jura no volverse a enamorar jamás.
Fátima Martini, es una chica a la cual le mataron al novio y fue vendida por su propio hermano a un proxeneta, es rescatada por el mafioso líder de la mafia italiana quién es el marido de su mejor amiga y el primo de Phillips,y en su afán de querer olvidar todo el daño que le han causado decide convertiste en la niñera del hijo del sottocapo, ella se siente herida, quiere olvidar su pasado y todo el dolor que lleva en el alma.
¿Podrá Fátima olvidar y sanar todo su dolor?
¿En verdad Phillips no volverá a enamorarse más?
¡Ven y acompáñame en esta nueva aventura y averigüemos juntos que pasará entre el Sottocapo y la Niñera!
NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Una sonrisa bonita.
Phillips Lobo.
...
Compartir tiempo con mi pequeño Efraín es muy interesante y divertido. Hoy está cumpliendo tres meses de nacido, ya duerme menos y está pendiente de muchas cosas; se ríe cuando me ve y llora mucho con tal de estar en los brazos de su niñera. Fátima es una buena mujer, cuida muy bien a mi hijo y noto cómo lo quiere. A mi hijo le gustan sus brazos y yo estoy tranquilo cuando él está con ella porque sé que ella lo cuida y lo mima mucho.
Tengo muchas cámaras en el interior de la mansión, debo mantener todo asegurado. La cámara de la habitación de mi hijo la apago últimamente solo cuando Fátima se queda con él, pero dejo activado el sistema de sonidos. Ella necesita su privacidad, pero yo necesito estar al pendiente de la seguridad de mi pequeño.
Extraño a mi mujer cada día, pero el dolor ha ido mermando. Tengo que ser fuerte por mi hijo, él me necesita y debo darle amor al doble. Mi Lara hubiese sido una excelente mamá, le cantaba aun teniéndolo en el vientre. Fue un embarazo complicado y siempre lo cuidamos juntos. Ella fue la primera en fijarse en mí en una fiesta de la empresa; la vi llegar con un despampanante vestido rojo que la hacía lucir preciosa. Puedo decir que fue casi amor a primera vista. Antes hubo muchas, pero desde que llegó Lara a mi vida solo fue ella; no vi por otros ojos que no fueran los suyos, no desee otra boca que no fuera la de ella ni mucho menos otro cuerpo. Duramos un año siendo novios, luego nos casamos y, después de cumplir dos años de casados, me dio la gran noticia de que seríamos padres; fue el segundo día más feliz para mí.
Todo lo hicimos juntos: compramos los muebles y decoramos la habitación entre los dos, compramos la ropa, los juguetes; todo lo referente a nuestro hijo lo hicimos juntos. La noche del parto me encontraba en la mansión de Maximiliano cuando me avisaron que mi esposa había entrado en labor de parto. Me dirigí hacia allá inmediatamente, llegué a tiempo y la acompañé en todo el doloroso proceso. El niño nació bien, pero ella quedó muy mal; perdió mucha sangre y perdió el conocimiento en cuanto el proceso terminó. Días después murió en mis brazos, dejando una honda herida en el alma. Le juré no volver a enamorarme más, juré que nadie volvería a querer como la quise a ella. Ella me pidió que cuidara de nuestro hijo y así lo haré hasta el final de mis días.
De ahora en adelante viviré para mi hijo y para nuestra mafia. Si alguna vez llega alguna mujer, solo será para pasar por mi cama y satisfacer mis deseos carnales. Jamás volveré a entregar mi corazón, ni tampoco pienso tener otro hijo; ya tengo uno y con él me es suficiente. Efraín es mi heredero y con él me quedaré. Espero, con su amor y el tiempo, sanar mi herida; olvidar a su madre nunca lo haré, pero aprenderé a vivir sin ella poco a poco.
—¿Lo volvió a vomitar Efraín? —me pregunta Fátima cuando entra a la habitación de mi hijo y me encuentra sin camiseta—. Pensé que ya había aprendido las lecciones.
Es una mujer bonita y, aunque intenta hacerse la fuerte, sé que el dolor que lleva en su alma también la atormenta día a día. Es joven, divertida y muy organizada; siempre trata de que todo esté en orden y su atención siempre está puesta en mi hijo, y eso me gusta. En los primeros días de la muerte de mi esposa, una enfermera estuvo ayudándome con Efraín, pero la despedí al notar que intentaba agradarme más de la cuenta. No respetó la memoria de mi mujer, sino que quiso ser coqueta conmigo y no se lo permití. Le pedí el favor a mi prima Nelly para que me ayudara a conseguir una niñera para mi hijo y ella me recomendó a Fátima. Ella no tenía experiencia con niños, así que estuvo a prueba unos días, pero me di cuenta de que se desempeñaba bien y mi hijo se sentía cómodo con ella. Decidí darle la oportunidad y aquí estamos; me ha enseñado muchas cosas sobre la atención de mi bebé y yo le estoy muy agradecido por eso. Esta noche comenzaremos con sus clases de defensa personal.
—No me vomitó, yo soy un buen estudiante. Fui yo quien derramó la fórmula del biberón cuando intenté taparlo —le contesto.
Ella comienza a recoger y a acomodar lo que no esté en su puesto y luego sale a la cocina a asear los teteros. Regresa minutos después y yo me despido para ir a mi habitación a darme una ducha. Regreso después de un rato y la encuentro con Efraín tomando el sol en el balcón. Me quedo de pie sin hacer ruido mientras escucho cómo le habla a mi hijo con dulzura y él se ríe. Fátima tiene una voz tierna.
—¿Estás lista para comenzar tus clases esta noche? —pregunto cuando estoy frente a ellos.
—Sí, estoy lista.
—Bien, esta noche, después de que Efraín se duerma, comenzaremos. Será una hora cada noche.
—Como mande, señor.
—Fátima, ¿tú fuiste a la universidad? —le pregunto cuando tomo a mi hijo en brazos.
—Solo un semestre, luego me retiré porque el dinero no me era suficiente.
—¿Qué estudiabas? —cuestiono, queriendo saber un poco más de ella.
—Informática, me gusta mucho la computación.
—Mmm, ya veo, pero ahora puedes volver a estudiar, ¿no te parece?
—¿Y quién cuidaría de Efraín mientras yo no esté?
—Aquí hay universidades que brindan clases en las noches, también puedes estudiar de forma virtual o los fines de semana. Solo tenemos que organizarnos con los tiempos. Podemos también conseguir a otra persona que nos ayude con el bebé mientras tú estudias; sabes que no siempre estoy en casa. ¿Qué dices?
—Lo pensaré... —me responde con una sonrisa y me doy cuenta de que tiene una sonrisa bonita.
—Ok, nos vemos por la noche entonces, debo ir a trabajar.
Me despido de mi hijo dándole varios besos en su pequeño rostro, y luego de Fátima con un movimiento de manos.
—Que tenga buen día, señor —logro escuchar antes de salir de la habitación.
—Igualmente para ustedes.