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Sobrevivir A Las Cenizas De Tu Amor

Sobrevivir A Las Cenizas De Tu Amor

Status: Terminada
Genre:Aventura / Apocalipsis / Romance / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: May_Her

En un mundo devastado por una pandemia que acabó con la civilización, Jimena, una enfermera que aún carga con el duelo por la pérdida de su pareja, sobrevive en soledad en la periferia de una ciudad en ruinas. Su existencia se limita a cuidar de un pequeño grupo de marginados: un anciano con una herida incurable, una mujer que ha perdido la razón por el dolor, y una niña salvaje que vive escondida.

Su monótona y silenciosa rutina se rompe cuando Iván, un joven mensajero, llega para pedir su ayuda. En ese momento conoce a Mateo, la persona que hará que todo en su mundo cambie.

NovelToon tiene autorización de May_Her para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

La mañana siguiente amaneció gris, con nubes bajas que prometían lluvia y un viento húmedo que calaba hasta los huesos. Jimena lo agradeció: la lluvia significaba agua limpia para beber, para lavar vendas, para limpiar heridas. También significaba que los Cazadores — esa banda errante que acechaba en las afueras— preferían resguardarse, lo que hacía los caminos un poco más seguros.

Antes de iniciar su ronda diaria, Jimena tomó un desvío. Había un lugar al que necesitaba ir, un lugar al que solo se permitía visitar una vez por semana, los días en que la culpa se hacía demasiado pesada para soportarla en silencio. Era un ritual que había adoptado sin pensar, como una forma de mantener viva la memoria de lo que había perdido, pero también como una penitencia. Porque sobrevivir, había aprendido, era una forma de culpa.

El edificio estaba a quince minutos de la farmacia, en una zona que había sido residencial antes de la pandemia. Era un bloque de apartamentos de cinco plantas, con una fachada de ladrillo visto que ahora mostraba grandes manchas de humedad y grietas que recorrían la estructura como venas abiertas. La cuarta planta, el apartamento 4B, había sido suyo. De ella y de Carlos.

Jimena subió las escaleras con cuidado, evitando los escalones rotos, los huecos donde la barandilla había cedido. El olor era el mismo de siempre: moho, polvo, y ese indefinible hedor de lo abandonado, de los espacios que un día estuvieron vivos y ahora solo esperaban la demolición final. En la pared del tercer piso, alguien había pintado con aerosol una palabra: “PECADO”. Jimena se preguntó qué pecado habría cometido el que vivía allí. Quizás el pecado de sobrevivir cuando otros no.

La puerta del apartamento estaba entreabierta, igual que la última vez. Jimena la empujó con suavidad y entró.

El salón era un museo de polvo y recuerdos. El sofá donde Carlos se sentaba a leer los domingos seguía en su sitio, aunque ahora un árbol crecía a través de la ventana rota, sus ramas extendiéndose hacia el interior como brazos que reclamaban el espacio. Las plantas de Carlos, aquellas que tanto cuidaba, hacía tiempo que estaban muertas, convertidas en tallos secos que se deshacían al tocarlos. En la pared colgaban fotografías: ellos dos en la playa, ellos dos en una boda, ellos dos sonriendo en un mundo que ya no existía.

Jimena cruzó el salón sin detenerse. Sabía que si se detenía, si miraba demasiado tiempo las fotografías, no podría seguir. Fue directamente al dormitorio.

Allí, en la mesilla de noche de Carlos, estaba lo que había venido a buscar: una pequeña fotografía en un marco de madera. Carlos sonreía, con ese gesto suyo de felicidad completa, como si el mundo fuera un lugar seguro y amable. A su lado, la foto más reciente que tenían juntos, tomada apenas un mes antes de la pandemia, cuando aún creían que el futuro era un camino recto y predecible.

Jimena tomó el marco con manos temblorosas. Se sentó en el borde de la cama —la cama donde habían dormido abrazados durante cinco años— y habló.

—Hola, Carlos, soy yo, otra vez...

El silencio respondió, como siempre, pero hoy, ese silencio pesaba más. Como si los muertos estuvieran más cerca.

—Ayer pensé en ti. Casi todo el día. Pero por la noche… por la noche soñé con otra cosa. Con gente, un mercado, con un hombre, no sé qué significa, quizás nada, probablemente significa que me estoy volviendo loca.

Se secó una lágrima con el dorso de la mano. La fotografía temblaba ligeramente en sus dedos.

—El señor Gutiérrez está mejor. La mujer del ático… no sé. Está cada vez más lejos, a veces pienso que debería dejarla, que no puedo hacer nada por ella, pero entonces recuerdo lo que me dijiste: que la gente no necesita que la salven, necesita que la acompañen. Yo la acompaño, aunque realmente no sirva de nada.

Imaginó su respuesta. Carlos se habría sentado a su lado, apoyando la cabeza en su hombro. “No es que no sirva de nada”, le habría dicho. “Acompañar es lo más difícil. Cualquiera puede salvar cuando tiene los medios. Acompañar cuando no hay nada que hacer… eso es valiente”.

—¿Valiente? —murmuró Jimena en voz alta—. No me siento valiente. Me siento como una cobarde que se esconde en una farmacia mientras el mundo se pudre.

El viento golpeó la ventana rota, haciendo vibrar los cristales que aún quedaban. Jimena levantó la vista.

—Hay un mercado en el centro. Gente organizada. Me han dicho que su líder es duro, que echa a los débiles. Me da miedo. No ellos, sino yo. Me da miedo ir y descubrir que allí dentro hay vida, que la gente sigue adelante, que han aprendido a vivir sin sus muertos. Porque yo no sé hacer eso. Tú estás aquí, conmigo, siempre. Y si dejo de sentirte, si dejo de hablarte… ¿Qué me queda?

La pregunta flotó en el aire, sin respuesta. Jimena se levantó, devolvió el marco a su sitio con cuidado. Antes de irse, pasó los dedos por el polvo de la mesilla, dibujando un corazón. Lo hacía siempre. Un corazón pequeño, casi imperceptible. Su forma de decir “te quiero” a quien ya no podía oírlo.

Al salir del edificio, el cielo había comenzado a soltar una llovizna fina que empapaba la ropa sin prisa pero sin pausa. Jimena levantó el rostro hacia el agua, dejando que las gotas le limpiaran las lágrimas que aún amenazaban con caer. La lluvia era la única cosa en este mundo que no esperaba nada de ella.

1
Lauu Maii
Fue diferente, sí, pero valió la pena leerla.
Laura
Gracias por el capítulo
Holw_23
gracias por las imágenes /Tongue/
Holw_23
Puedes agregar imágenes de los personajes autora /Shy/
💠May_Her💠: Ya se están publicando unos capítulos, mañana si puedo agregarlas por allí del capítulo 12
total 1 replies
José Miguel Vivone
está muy bien tu obra, solo que a mí me gustan las historias con más ritmo , ojo es mi estilo, te invito a que leas una de mis obras . y tu dime .
José Miguel Vivone
está muy bien tu obra, solo que a mí me gustan las historias con más ritmo , ojo es mi estilo, te invito a que leas una de mis obras . y tu dime .
Holw_23
Gracias por el capítulo
Angeline
Más capítulos por favor
Angeline
Hasta ahora siento que está bien
Angeline
espero atenta lad próximas actualizaciones 🤭
Angeline
Bueno, empecemos, espero terminen de actualizar rápido
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