en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 10
Dante esta inquieto y el tenerla entre sus brazos solo lo provocaba más, lo ponía nervioso, pero lo que más le molestaba era el deseo de poder besarla, de verla tan hermosa y tentadora.
Trataba de concentrarse, de quitarse esos pensamientos de su cabeza, era el momento de ponerla en su lugar, pero esa belleza lo distraía no sabía que decirle, era más grande su deseo que su enojo. Estaba ya rendido a ella, solo quería besarla y en ese momento que se acerca a su rostro, escucha la voz de Rene que le dice.
-No te enojes con la doncella, yo la saque del palacio, le muestro la vida que hay en nuestra monarquía para que deje a esa bruja de tu concubina, que sea libre y no una esclava. –
Dante voltea a verlo con una mirada asesina y enfurecido le dice.
-Idiota, como te dejas engañar por una mujer, esta es la hija del general del reino verde, mi concubina, ¿Cómo la confundiste con su doncella?
Rene, se supone que tu fuiste por ella a la frontera, contéstame esta pregunta ¿la miraste al momento de subirla a la carrosa o estabas tan apurado por regresar que ni atención le pusiste? –
Zaidymar aprovecha la intervención de Rene para salir del agarre de Dante, lo hizo con una delicadeza, que ese hombre tan imponente no le quedo más que soltarla, tampoco deseaba hacer un escándalo en medio del pueblo.
Rene mira a Zaidymar, frunce el ceño y algo inquieto, e inseguro empieza a decir.
-La verdad no mire a tu concubina, para mí todas esas señoritas son iguales y al ser la hija de ese general tan feo, seguro ella debe tener su cara, ser horrible, por eso no sentir la necesidad de prestarle atención, pero de eso a creerte que esta belleza es tu concubina, eso si no me lo puedo creer.
Para empezar, mira su ropa es la de una doncella, toda desgastada y sus manos tienen callos de que ha trabajado; la he observado en todo este día, se acerca a las personas, las trata como su igual, son cosas que esas disque señoritas basias no harían, porque se creen superiores a todos.
Amigo emperador creo que esta vez tú te has equivocado, esta hermosa doncella no puede ser tu concubina; quiero ayudarla a que se libera de la bruja de tu concubina, de la misma manera que ayude a las otras jovencitas, sé que es hermosa y si te gusta puedes conquistarla, pero no la puedes obligar a estar a tu lado, eso nosotros no lo hacemos. –
Dante mira a Zaidymar con una mirada asesina y con un tono amenazante le dijo.
-Tu, dile quién eres y esta vez no le mientas o te prometo que llegado al castillo te hare entender las consecuencias de engañar a la gente que me importa. –
Zaidymar le sonríe a Rene y con una tranquilidad le dice.
-Antes que nada, quiero aclarar que yo nunca mentí sobre quien soy, para empezar ni siquiera me pregunto mi nombre, dio por hecho que yo era la doncella y si quise sacarte de tu error, pero no me dejaste hablar.
Hola Rene, me presento soy Zaidymar, la concubina del emperador dem…
Soy la concubina del emperador más guapo de este mundo y espero que esto no cambia tu forma de ser, soy buena persona, me gusto el paseo por el pueblo, me gustaría volver a repetirlo, claro si mi guapo emperador me da permiso. –
Dante la tomo del brazo y empezó a decir.
-Eres una mujer astuta, pero ni creas que volverás a salir del castillo, recuerda que aquí solo eres una simple concubina, una de tantas de mi aren y tienes que quedarte encerrada para que nadie más te mire, solo yo puedo verte. –
Una vez que dijo eso solo empezó a caminar de regreso al castillo, no soltó su brazo hasta que llegaron a su torre y esta vez no entraron por el patio, la llevo por dentro del castillo.
Zaidymar al momento que sintió que la jalaba le dijo adiós a Rene y le grito “gracias, amigo por el recorrido” después de eso solo siguió a Dante, no protesto por su agarre. Al llegar a la torre en el momento que estuvieron en el pequeño comedor, la soltó dándole un aventón que la hizo quedar enfrente de él.
Dante esperaba verla con algo de miedo, pero ella solo se dio media vuelta fue a la mesa y sirvió dos vasos de agua, le ofreció uno y él por instinto lo tomo, ni cuenta se dio cuando levanto la mano solo tomo el vaso.
Zaidymar choca su vaso con el suyo y le dice.
-Salud, aunque sea agua tambien vale, hoy estoy feliz y es bueno brindar por esta felicidad; el pueblo es bastante agradable, la gente se mira feliz, aunque fuera de tu imperio los rumores dicen que eres malo, yo creo que es un error, aquí todos viven bien, eres un buen emperador.
Me siento feliz de ser tu concubina, aunque creo que aún falta algo para que nuestra unión sea completa, la nodriza del emperador de mi reino un día antes de venirme me dijo que tenía que servirte de manera especial y eso era en la cama por las noches, no sé muy bien a lo que se refería, pero tú puedes mostrarme te prometo que seré obediente.
Dime ¿te gustaría que esa unión se diera esta noche? te puedo esperar, hasta tengo una bata especial que la emperatriz me regalo para usarla en un momento así. –
Zaidymar mientras hablaba empezó a caminar hacia él, algo que a Dante no le gusto, se empezó a sentir intimidado y sin querer dio pasos hacia atrás tratando de mantener una distancia hasta que su espalado pego con la puerta, eso lo hizo saltar y girar un poco su cabeza para ver con que chocó.
Al momento de volver su mirada a ella, se dio cuenta que ya estaba pegada a él, lo miraba a los ojos y esa hermosa sonrisa estaba en su boca; traga saliva con fuerza, tenerla tan cerca y verla con esa confianza lo hacía dudar de lo que tenía que hacer.
Lo peor era que su invitación a pasar la noche en su cama no le desagradaba, realmente deseaba decirle que sí; quería besarla, tocarla y hacerla su mujer, aunque fuera la hija de ese general, su deseo era mucho más fuerte que su desprecio por las mujeres de alta sociedad.
Levanta su mano y toca su rostro, pasa sus dedos por sus labios, se sentía seducido por su belleza y su rostro de ángel, hasta su mirada le parecía limpia, todo en ella le encantaba, era como tener el postre más irresistible.
Zaidymar al momento que sintió que tocaba sus labios sintió miedo, realmente no quería que se quedara, todo lo que hacía y decía solo era para molestarlo, ya se había dado cuenta que ese hombre siempre retrocedía cuando se comportaba así, hasta olvidaba castigarla y siempre se retiraba sin hacerle nada.
Esperaba que esta vez tambien funcionara, quería que olvidara su falta al haber salido del castillo, pero nunca se esperó que él no se fue y lo peor era que la estaba tocando; cerro sus ojos para no demostrar el miedo que tenía, se decía mentalmente que tenía que ser fuerte, que no le mostrara el miedo que le tenía, rogaba por que se fuera, no quería ser castigada.
Traga saliva con fuerza al momento que siente como su mano la sujeta del cuello y la acerca más a él, abre los ojos para ver que pensaba hacer, lo mira tan cerca listo para besarla.
Se quedo quieta mirándola con sorpresa, no esperaba esa reacción, no quería volver a sentir lo mismo que sintió cuando la beso por primera vez, porque esos sentimientos le nublaban la mente, la hacían sentirse desnuda ante él y eso la hacían pensar que no era bueno para ella, pero, aunque no quería que la besara, tampoco podía negarse, más miedo le tenía a un castigo que la podía dejar sin vida.
No sabía qué hacer para que no la besara, pensaba en que hacer para que se alejara, pero nada se le ocurría y esos labios cada vez estaban más cerca de su boca.