NovelToon NovelToon
Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

SOY LA VILLANA QUE SALVARÁ A SU FAVORITO

Violeta Alber ha vivido tres vidas: mercenaria letal en la Metrólis Feudal, mariscala de élite en la era moderna y diseñadora de moda exitosa, pero la traición la ha acompañado siempre. Al morir por tercera vez, despierta en el cuerpo de Roxana Ruiz —la esposa por contrato del personaje que más admiró en una novela: Bruno Castellano, un CEO brillante pero paralizado y sumido en la depresión, condenado a morir para que los protagonistas oficiales vivan felices.

Conociendo el destino trágico que les espera a Bruno y su familia, Roxana decide cambiar el curso de la historia. Convertirá su imagen de mujer despreciada en la de una líder imponente, luchará contra la manipulación de Orquídea y Gael, salvará a los hermanos de Bruno y protegerá sus bienes —incluyendo tierras en París con minas de diamantes y oro que le garantizarán libertad.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL COMIENZO DE UNA CONQUISTA Y EL SECUESTRO DE LA INOCENCIA

El eco del beso de Bruno aún resonaba en el gran salón de la mansión Díaz, silenciando murmullos y deteniendo el aliento de los presentes. Sus labios sobre los míos fueron un torbellino de emociones inesperadas, una mezcla de sorpresa, dulzura y una chispa que encendió algo profundo en mi interior. Cuando nos separamos, sus ojos, antes llenos de una determinación fría, ahora brillaban con una calidez que me desarmaba. Con un gesto suave y deliberado, Bruno sacó de su bolsillo un estuche de terciopelo. Lo abrió, revelando un collar de diamantes azules que atrapó la luz del candelabro, irradiando un brillo hipnotizador.

—Esposa, esto es para ti —dijo Bruno, su voz firme pero cargada de una ternura que me hizo estremecer. Con delicadeza, lo colocó alrededor de mi cuello—. Eres la mujer más inteligente, valiente, fuerte y empoderada que he conocido. Has manejado perfectamente la casa y los negocios en mi ausencia, pero ya estoy de pie y estoy aquí, cariño, para protegerte a ti y a los chicos.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, una mezcla de emoción y el alivio de verlo recuperado.

—Bruno, no puedo creerlo, ¡ya estás caminando! Estoy tan feliz, ¡ya estás fuerte! —logré balbucear, mi voz quebrada.

En mi mente, una batalla se libraba. Bruno ya está fuerte, se supone que ahora tendría que irme, que mi misión ha terminado. Pero no quiero irme. La idea de dejar este mundo, de dejar a Bruno y a los niños, se sentía como una herida abierta en mi alma.

La escena fue interrumpida por la aparición de Orquídea, quien, con una desesperación evidente, se acercó a Bruno, extendiendo una mano temblorosa para tocarlo. Bruno, con un movimiento rápido y decisivo, la empujó suavemente y, para sorpresa de todos, se limpió la mano con una servilleta, sin apartar la mirada de ella.

—Orquídea, te voy a pedir que me respetes —sentenció Bruno, su voz resonando en el silencio—. Ahora mismo estoy con mi esposa y no quiero que ninguna otra mujer me toque. Soy solo de mi mujer. Gael, controla a tu esposa, parece que no eres capaz de satisfacerla lo suficiente que anda buscando el afecto de otros.

Me llevé una mano a la boca para ahogar una carcajada que amenazaba con escapar. La audacia de Bruno era increíble.

—Esposo —intervine, con una sonrisa pícara—, lo que pasa es que, lamentablemente, Orquídea se dio cuenta muy tarde que Gael no es digno ni de limpiar las suelas de tus zapatos. Prácticamente, un "equis" para una "equis": la pareja perfecta.

La humillación de Orquídea y Gael era palpable, sus rostros ardían de rabia, pero no podían refutar la verdad. El abuelo de Bruno, sentado en su sillón de honor, sonreía, feliz de ver a su nieto favorito y heredero legítimo, de pie nuevamente y con la fuerza que siempre lo había caracterizado.

Bruno me tomó de la mano y me guio fuera del bullicioso salón, hacia los jardines iluminados por la luna. El aire fresco de la noche era un bálsamo para la intensidad del momento.

—Bruno, ¿me quieres decir algo? —pregunté, sintiendo que mi corazón latía con fuerza.

Él se detuvo bajo un rosal en flor, su mirada fija en la mía.

—Roxana, somos esposos. ¿Qué tal si a partir de ahora nos llamamos cariños, cariñito, amor? —su voz era un susurro que erizaba mi piel.

—Amor, te has vuelto muy pícaro —dije, sintiendo el rubor subir a mis mejillas.

—Cariño, soy bien pícaro solo contigo —confesó, sus ojos brillando con sinceridad—. Tú me devolviste las ganas de vivir, y te confieso que quiero conocerte completamente. Me gustas mucho. Quiero conocer todo de ti, quiero ser tu hombre y que tú seas mi mujer de verdad. Dame una oportunidad.

Mi corazón se apretó. Las palabras de Bruno eran sinceras, pero el pasado aún me pesaba.

—Puede ser, pero no soy fácil de conquistar —respondí, mirándolo con seriedad—. Y no soy de las que caen con simples palabras, me gusta que me conquisten con hechos. Me gusta ir a paso lento, no quiero dar pasos en falso y después terminar con el corazón destruido. Me respeto, me amo, me valoro demasiado; mi amor propio está primero que todo. Y hasta hace unos meses atrás, amabas a Orquídea al grado de perder la vida. No quiero arriesgarme a ser el plato de segunda mesa de nadie, ni un reemplazo. Los hechos son los que deben hablar, no las palabras. Así que ya sabes, tienes el camino libre para conquistarme con hechos, no con palabras.

Bruno me miró con una sonrisa enigmática, una mezcla de desafío y admiración en sus ojos.

—Bruno —dije, sintiendo que algo no andaba bien.

Volvimos al salón, donde la celebración continuaba, aunque la tensión entre las facciones de la familia era palpable. Dejé a los niños con la nana, sintiendo una extraña inquietud.

De repente, mi teléfono vibró en el bolsillo de mi vestido. Un mensaje anónimo. Lo abrí, y mi corazón se encogió.

Roxana, si quieres ver a los dos niños, será mejor que vengas al lugar acordado. No le digas nada a Bruno. Ven sola.

El mundo a mi alrededor se desdibujó. Los niños. El miedo se apoderó de mí, anulando cualquier pensamiento racional. Salí corriendo del banquete sin que Bruno se diera cuenta, sin mirar atrás. Mi única prioridad era la seguridad de mis hijos.

Conduje a toda velocidad hacia el lugar indicado en el mensaje: un viejo almacén abandonado en las afueras de la ciudad. La oscuridad de la noche lo envolvía, y el silencio era sepulcral, roto solo por el latido frenético de mi corazón. Bajé del coche, mis pasos resonando en el asfalto. La puerta del almacén estaba entreabierta, como una boca oscura invitándome a entrar.

Respiré hondo y crucé el umbral. El interior era un laberinto de sombras, lleno de cajas y maquinaria oxidada. Un escalofrío me recorrió la espalda. Algo no estaba bien.

De repente, una sombra se movió detrás de mí. Antes de que pudiera reaccionar, un golpe seco impactó en mi nuca. El mundo giró y la oscuridad me envolvió.

1
santiago bock herrera
🤭🤭🤭
santiago bock herrera
Roxana no deja pasar una
santiago bock herrera
Es bueno que se apoyen
santiago bock herrera
Esta es mi villana favorita
Aleida Delgado Santana: Es una ,Queen. Es muy astuta.
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play