Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 18 Las consecuencias no piden permiso
Las fiestas no terminan cuando la música se apaga.
Terminan cuando comienzan los cálculos.
La mañana siguiente amaneció con una calma incómoda en Blackthorne. No hubo rumores abiertos ni confrontaciones directas. Hubo algo más peligroso: mensajes discretos, solicitudes “cordiales”, silencios demasiado prolongados para ser casuales.
Draven los leyó todos.
No respondió de inmediato.
Sethiel estaba en la galería alta, inclinado sobre un mapa extendido sobre la mesa de piedra. Vestía sencillo, sin adornos ni maquillaje, el cabello recogido de forma práctica. La imagen contrastaba con la del palacio la noche anterior, pero imponía incluso más respeto.
—Te están buscando —dijo Draven, entrando sin anunciarse—.
—A los dos.
Sethiel no levantó la vista.
—Era inevitable.
Draven se apoyó a su lado, observando el mapa.
—Tres casas piden explicaciones.
Hizo una pausa.
—Dos ofrecen cooperación… con condiciones.
Otra pausa, más breve.
—Una amenaza con retirar apoyo.
Sethiel señaló un punto del mapa sin dudar.
—Esa casa nunca sostuvo la frontera —dijo—.
—Solo se benefició de que otros lo hicieran.
Draven alzó una ceja.
—¿Ya decidiste?
Sethiel lo miró entonces, sereno.
—No —respondió—.
—Te estoy mostrando qué no vale la pena negociar.
Draven exhaló despacio. Una sonrisa mínima, peligrosa, apareció en su rostro.
—Habrá consejo —dijo—.
—Hoy mismo.
—¿Reducido?
—Completo.
Sethiel asintió.
—Entonces no perdamos tiempo.
La sala del consejo estaba llena cuando entraron.
No separados.
No con distancia estratégica.
Juntos.
El murmullo disminuyó. Algunos bajaron la mirada. Otros observaron con atención abierta.
—Duque Blackthorne —saludó uno—. Marqués Raviel.
—Comencemos —respondió Draven—. No vine a tranquilizar a nadie.
El silencio fue inmediato.
—La recepción de anoche generó inquietud —dijo un consejero—.
—Algunos consideran que se envió una señal confusa.
Sethiel apoyó ambas manos en la mesa.
—La señal fue clara —dijo—.
—Blackthorne no negocia desde el prejuicio.
—Usted es un omega —intervino otro, con frialdad medida—.
—La historia demuestra—
—Que la historia la escriben quienes sobreviven —interrumpió Sethiel sin elevar la voz—.
—No quienes repiten dogmas hasta quedarse sin territorio.
La tensión se hizo palpable.
—No cuestionamos su inteligencia —replicó el consejero—.
—Cuestionamos el riesgo.
Sethiel sostuvo la mirada.
—El riesgo no soy yo —respondió—.
—El riesgo es creer que solo un tipo de poder merece respeto.
Draven permaneció en silencio. Respaldó con presencia.
—Si mi cercanía con el Duque incomoda —continuó Sethiel—, entonces revisen resultados, no supuestos.
—Revisen fronteras defendidas, recursos optimizados, decisiones sostenidas sin huida.
Uno de los nobles respiró hondo.
—¿Y si esto nos cuesta alianzas?
Draven habló entonces.
—Las alianzas que se rompen por prejuicio nunca fueron sólidas —dijo—.
—Las que permanecen… sí.
Sethiel asintió apenas.
—Propongo algo —añadió—.
—Revisemos compromisos reales, no apariencias.
Hizo una pausa breve.
—Después decidan si mi presencia debilita… o fortalece a Blackthorne.
Hubo intercambio de miradas. Cálculo. Silencio.
—Aceptado —dijo alguien al fondo.
Uno a uno, asintieron.
La reunión terminó sin aplausos ni concesiones inmediatas.
Pero algo había cambiado: ya no podían ignorarlo.
Más tarde, en uno de los corredores exteriores, Draven caminó a su lado.
—No te defendiste —dijo—.
—Te posicionaste.
—Nunca me gustó pedir permiso —respondió Sethiel—.
—Prefiero asumir consecuencias.
Draven se detuvo. Sethiel también.
—Anoche —dijo Draven— no solo me besaste.
—Me elegiste frente a todos.
Sethiel sostuvo su mirada.
—Sí.
—Eso tiene costo.
—Lo sé —respondió—.
—Y lo pago sin arrepentimiento.
Draven dio un paso más cerca. No lo tocó. No hacía falta.
—Lucien Arvayne pidió audiencia privada —dijo.
Sethiel no mostró sorpresa.
—Entonces cometerá un error —respondió—.
—Otra vez.
Draven sonrió, oscuro.
—No lo voy a salvar.
—No te lo pedí.
Caminaron unos pasos más.
—Anoche —añadió Draven— tomaste mi mano donde todos sabían que no debía estar.
Sethiel sonrió, lento.
—Quería que lo vieran.
—¿Y hoy?
Sethiel se volvió hacia él.
—Hoy quiero que lo recuerden.
Draven lo miró con intensidad peligrosa.
—Entonces quédate cerca.
Sethiel dio un paso hacia él.
—Nunca me fui.
Mientras avanzaban, el castillo parecía distinto. No más amable.
Más consciente.
Porque ya no se preguntaban si Sethiel Raviel era un riesgo.
Empezaban a preguntarse
qué pasaría si lo perdían.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/