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Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Emanuel lo tiene todo… menos la libertad de ser quien realmente es.
El mejor alumno de la universidad, el hijo perfecto, un secreto que pesa demasiado.
Una cita equivocada lo lleva a conocer a Sasha y a su hermano Héctor, alguien que vive sin esconderse y despierta en él lo que siempre negó.
Entre miradas prohibidas, decisiones difíciles y una verdad que amenaza con salir a la luz, Emanuel deberá elegir entre seguir fingiendo o amar sin miedo.
Porque hay silencios que duelen más que cualquier verdad.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XIII Nada es lo que parece

Las horas pasaron lentas después del desayuno, como si el día mismo estuviera cargado de algo que nadie terminaba de nombrar.

Las clases se sucedieron una tras otra, pero Emanuel apenas pudo concentrarse. Su cabeza volvía una y otra vez a las miradas en la cafetería, a la forma en que Marcos había observado a Santiago, a la manera en que Héctor se había levantado sin decir demasiado.

Cuando finalmente la tarde cayó, Sasha y Héctor se despidieron.

—Nos vemos mañana —dijo Sasha, abrazando primero a Emanuel y luego a Santiago.

Héctor se quedó un segundo más frente a Emanuel.

—Cuidate —le dijo, con una voz baja, sincera.

Emanuel asintió.

No hizo falta decir más.

Cuando se fueron, el campus pareció vaciarse un poco. El cielo empezaba a oscurecer y el aire se volvía más frío. Emanuel y Santiago caminaron juntos hacia las residencias, hablando de cualquier cosa, intentando sostener una normalidad frágil.

Fue entonces cuando los vieron.

Marcos estaba apoyado cerca de la entrada, rodeado de amigos. A su lado, una chica rubia, arreglada, segura, con una risa fuerte que llenaba el espacio. Su novia.

Emanuel bajó la mirada instintivamente.

—Seguimos —murmuró—. No vale la pena.

Santiago asintió y caminó a su lado, pero cuando ya estaban pasando, la chica los miró de arriba abajo con desprecio.

—¿Y ustedes qué miran, nerds? —escupió—. ¿Nunca vieron gente normal?

Emanuel sintió cómo algo se le encendía en el pecho, pero antes de reaccionar, Santiago se giró.

—¿Normal? —respondió con una sonrisa torcida—. Mirate al espejo antes de hablar.

Uno de los amigos de Marcos dio un paso adelante.

—Pedí disculpas, marica —dijo, con la voz cargada de veneno.

Todo ocurrió muy rápido.

Emanuel no pensó.

No dudó.

—Él no va a pedir nada —dijo, avanzando.

El golpe salió antes de que pudiera frenarlo. Un puñetazo directo, seco. El chico retrocedió, sorprendido.

—¡Emanuel! —gritó Santiago.

El caos explotó.

Santiago lo agarró del brazo para sacarlo de ahí, pero otro empujón los desestabilizó. En el forcejeo, Santiago se giró y, en un gesto impulsivo, se acercó demasiado al chico que lo había insultado. Sus labios chocaron en un beso desafiante, breve, cargado de furia y provocación.

El silencio duró un segundo.

Marcos estalló.

—¡¿Qué carajo haces?! —gritó, avanzando para separarlos.

Empujó a Santiago con fuerza. Emanuel quiso volver a intervenir, pero Santiago lo frenó con una mano.

—No —dijo—. Ya basta.

Santiago se giró entonces hacia la chica, mirándola directo a los ojos.

—¿Estás segura de que él te ama? —le dijo, sin gritar—. Tené cuidado. Nada es lo que parece.

Marcos quedó rígido.

La chica no respondió.

Alguien llamó a seguridad. Los amigos se dispersaron. El ruido se apagó tan rápido como había empezado.

Emanuel respiraba agitado, con los puños todavía cerrados.

—Lo siento… —murmuró—. Yo…

Santiago lo abrazó fuerte.

—No —dijo—. Gracias.

Emanuel entendió entonces algo que le heló la piel:

Ya no podía seguir siendo invisible.

Ya no quería.

Y lo que acababa de pasar no se iba a borrar tan fácil.

Cuando por fin llegaron al cuarto, Emanuel no pudo aguantar más.

Primero fue una risa chiquita, nerviosa… y después una carcajada que le salió desde el pecho. Se sentó en la cama, llevándose una mano a la boca, tratando de parar, pero no podía.

—No puedo creerlo —dijo entre risas—. ¿Viste la cara del tipo cuando le pegaste?

Santiago apoyó la espalda contra la pared, todavía agitado, y lo miró con una mezcla de alivio y cansancio.

—¿De qué te reís? —preguntó, aunque ya sonreía también.

—De vos —respondió Emanuel—. Sos un loco… pero gracias. En serio. Nadie nunca me defendió así.

La risa se le fue apagando de a poco, y quedó un silencio raro, cómodo. Santiago se acercó y se sentó a su lado.

—No tenés que agradecerme nada —dijo—. No iba a dejar que te tocaran. Y menos por hacerse los vivos.

Emanuel bajó la mirada, un poco emocionado.

—Igual… gracias.

Santiago le dio un pequeño golpe con el hombro, como para sacarle peso al momento.

—Che, mañana le contamos todo a Sasha y a Héctor, ¿sí? Antes de que se enteren por otro lado.

Emanuel asintió.

A la mañana siguiente, el desayuno fue más silencioso de lo normal. Sasha escuchó todo con los ojos bien abiertos, llevándose la mano a la boca varias veces.

—¿Estás bien? —le preguntó a Emanuel, tocándole el brazo.

—Sí… ahora sí —respondió él, sonriendo apenas.

Héctor, en cambio, estaba rígido. La mandíbula apretada. Los puños cerrados.

—¿Quién fue? —preguntó con voz baja, peligrosa.

—Héctor… —intentó decir Sasha.

—Decime quién fue —insistió él, mirándolo a Emanuel.

—No importa —respondió Emanuel—. Ya pasó.

—Sí importa —dijo Héctor, levantándose de golpe—. Nadie te toca.

Iba a salir disparado cuando Emanuel reaccionó sin pensarlo. Se levantó también y le agarró la mano con fuerza.

—No —le dijo—. No hagas nada.

Héctor se giró sorprendido. Emanuel no soltó su mano.

—Venís conmigo —agregó, tirando suavemente de él.

Sasha y Santiago se miraron, sabiendo que lo mejor era dejarlos ir.

El cuarto de limpieza estaba vacío, apenas iluminado. Emanuel cerró la puerta con cuidado. Recién ahí soltó la mano… pero solo para tomar aire.

Héctor lo miraba distinto. Como si algo hubiera cambiado.

Héctor levantó una mano y le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja. El gesto fue lento, casi reverente, como si Emanuel pudiera romperse con un movimiento brusco.

—Eso ya dice mucho —murmuró.

Por un segundo, ninguno de los dos se movió. El aire entre ellos estaba cargado, denso, lleno de todo lo que no se habían animado a decir. Emanuel levantó la mirada apenas, y sus ojos se encontraron. Ya no había dudas ahí. Solo miedo… y ganas.

Héctor se inclinó despacio, dándole tiempo. Tiempo para que Emanuel se apartara si quería. Tiempo para que dijera que no.

Pero Emanuel no se movió.

Cuando los labios de Héctor rozaron los suyos, fue primero un contacto leve, casi una pregunta. Un beso suave, contenido, que duró apenas un segundo… hasta que Emanuel respiró hondo y dio un paso más cerca.

Entonces el beso cambió.

Héctor apoyó una mano en la pared, encerrándolo sin tocarlo del todo, y volvió a besarlo, esta vez con más firmeza. Lento. Profundo. Como si quisiera memorizarlo. Emanuel respondió con torpeza al principio, pero después se dejó llevar. Sus labios se movieron al ritmo de los de Héctor, inseguros pero sinceros, cargados de todo lo que había callado durante años.

No hubo prisa. No hubo urgencia.

Solo dos respiraciones encontrándose.

El mundo afuera desapareció: la universidad, los problemas, la madre, el miedo. Todo quedó lejos. Solo existía ese cuarto pequeño y el calor que se estaba encendiendo entre ellos.

Cuando se separaron, lo hicieron apenas, con la frente apoyada una contra la otra.

Emanuel tenía los ojos brillantes. No de tristeza. De alivio.

—Gracias… —susurró— por no empujarme.

Héctor sonrió, apoyando su frente contra la de él.

—Nunca lo haría —respondió—. Cuando estés listo… yo voy a estar acá.

Emanuel cerró los ojos.

Por primera vez desde hacía mucho tiempo, no se sintió solo.

Y por primera vez, no tuvo miedo de lo que sentía.

......... 💕💕💕💕💕........... 💕💕💕💕💕💕

SI LLEGASTE HASTA ACÁ… YA NO HAY VUELTA ATRÁS

😏 Emanuel empezó a cambiar

💥 Héctor ya no disimula

😈 Santiago siempre aparece cuando menos se lo espera

👀 Y Marcos… ay Marcos… nada es tan simple como parece

Cada capítulo trae más emociones,

más miradas que dicen demasiado,

más besos que confunden,

y secretos que están a punto de explotar

 Dejá tu comentario y decime:

¿De qué lado estás?

¿Team Héctor 🔥 o Team Santiago 😏?

¿Confías en Marcos o sentís que algo se viene?

 Seguime para que te llegue la historia

 Activá el corazoncito ❤️

Porque esto no es solo una novela…

es una montaña rusa de sentimientos

Y te aviso algo…

lo mejor todavía no pasó😁

Luna Auol 🌸💕💕🌸

1
Leydi
🤭🤭🤭🤣
Leydi
😭😭😭😭😭😭💕
Leydi
Nooóooo Santi te vas a quemar 🔥
Luna Aoul
Muchas gracias por leerme, espero que siga disfrutando de los capitulos 🥰🥰🥰
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gustó la Empatía de la chica
Tere Jimenez
muy bonito capitulo felicidades
Tere Jimenez
muy insistente la madre y el chico debería de hablar con la verdad para que seguir sufriendo en silencio
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
empieza interesante gracias por compartir
Julius
Por fin la verdad sale a la luz
izanita
quedé Taki Taki rumba 🫢
izanita
ESOOO 🙂‍↕️
izanita
queee 😠😤
izanita
🫢🫢🫢
izanita
Se vienen tiempos feitos para Emanuel pero luego de la tormenta sale el arcoiris 💗
izanita
ojalá no dure mucho el enojo de Héctor 🥲
Leydi
Aaaa que lindo Santi💕😭
Leydi
😭😭😭
Leydi
🤭🤣🤣🤭🤣🤭🤣
Julius
😭😭😭
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