Podré salvar una relación que el tiempo y la rutina han enfriado hasta el punto en que mi marido me quiere dejar?
Después de 30 años de matrimonio me doy cuenta de que mi esposo está planeando separarse de mi en cuanto mi hija se vaya, ella está a punto de casarse y yo de divorciarme, pero no es lo que yo quiero.
Tengo un poco de tiempo para hacerlo cambiar de opinión, pero no se por donde empezar. Podre lograr rescatar el amor?
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Clases de baile
Recibí la información e hice las citas correspondientes, hoy mismo me recibieron en el spa donde después de platicarles mis necesidades me hicieron un facial de limpieza profunda con hidratación intensiva, un masaje de drenaje linfático y uno descontracturante. Además de que contrate un paquete para reafirmar todo el cuerpo con aparatología y otro con faciales para rejuvenecer la piel y borrar manchas y líneas de expresión tonificando la cara. No sé si de verdad me sirvan, pero nada pierdo con intentar y mañana temprano iré al médico, lo del abogado lo dejaré para la próxima semana, seis semanas para la boda y yo tratando de resurgir es todo un reto,
Mimi me invitó a sus clases de pilates, que se supone son muy buenas para moldear el cuerpo, y después de la primera clase que fue realmente demandante, me fui al bariatra, quien después de un largo interrogatorio para hacer mi historia clínica y medir mi presión y glucosa, me dio una dieta y me felicitó por atender mi peso sin tener que llegar a extremos peligrosos, me aseguró que con actividad física y la dieta, estaría lista para el gran día de mi hija.
Eso de la actividad física me dio una idea, pero necesitaría una aliada muy poderosa, mi querida Katya tendría que hacer frente común conmigo para convencer a su papá.
Así que después de la comida hablé con ella antes de que saliera apurada a escoger el pastel de la celebración, en mi cabeza idea a la manera de que a ella se le ocurriera la idea que yo tenia en mente, así que le pregunté por la música que tocaría ese día, animada me contó que habían contratado un dj qué tocaba música variada y ponía muy buen ambiente, todos se la pasarán genial, me dijo, y yo con un suspiro enorme le respondí, casi todos, ya ves que ni tu papá ni yo bailamos mucho, no sabemos, y menos de los nuevos ritmos. Tienes razón, pero eso puede cambiar, pueden tomar unas cuantas clases de baile, hay un poco de tiempo todavía. Pronunció con una enorme sonrisa, a lo que contesté con un dejo de tristeza, querida, no lo se, tu padre jamás lo haría y yo ya estoy muy vieja para esas cosas, cual vieja, si te falta media vida por delante, además a mi papá lo convenzo yo, pero tu tienes que estar dispuesta primero, hazlo por mi, los quiero ver disfrutando de mi gran día, y no tuve más remedio que aceptar.
Esto salió mejor de lo que esperaba, aunque me siento como una manipuladora de lo peor, todo sea por una buena causa.
La tarde pasó rápido y debo confesar que la empleada es una maravilla, todo está en orden sin esfuerzo de mi parte, hasta parece que yo misma me hubiera encargado de todo. Hasta me dio tiempo de confirmar la asistencia de algunos de nuestros invitados y darme un baño de tina antes de recibir a mi familia para cenar.
Durante la merienda Katy convenció fácilmente a su papá de las clases de baile, lo cual me sorprendió mucho pues pensé que sería mucho más difícil.
Narra Rodrigo.
Esta niña es sin duda alguna mi debilidad, hasta me convenció de tomar clases de baile con mi esposa, según para que disfrutemos en grande de la recepción de su boda. Obviamente no estoy convencido del resultado, pero lo voy a intentar y si después de una o dos clases no damos una, lo dejaré por la paz. Mi esposa está incomoda con la idea también, ya que nunca nos gustó mucho bailar, pero es como el último deseo que le cumpliremos como amorosos padres. Ya que cuando se vaya de casa, le planteare el divorcio a su mamá, definitivamente creo que será lo mejor, ya que nuestro matrimonio está muerto desde hace mucho y solo estamos juntos por la costumbre. No es que le haya sido infiel ni nada parecido, pero el amor se agotó con la rutina y el tiempo, así que ambos merecemos una segunda oportunidad para ser felices, y fervientemente espero que ella lo comprenda así, no me gustaría entrar en un conflicto más grande por el cariño fraternal qué aun nos queda. Pienso dividir de la, manera más justa los bienes que tenemos, para que ninguno pase por dificultades económicas por esto. Raquel ha sido una muy buena esposa, si esto bastará para ser felices, no dudo que terminaría mi vida con ella, lamentablemente no es así, y no creo que después de la boda esto mejore, más bien empeorará. Quedan seis semanas para la ceremonia y unas ocho o diez máximo para nuestra separación. Este tiempo que le queda, a nuestra vida conyugal lo aprovecharé para dejarle en claro que aun siento cariño por ella, pero no como pareja, sino como una amiga que se ha hecho parte de mi familia.
No he hablado con nadie en mi familia al respecto, pues todos la respetan y mi madre la quiere de verdad como una hija más, posiblemente no lo tomen muy bien, pero no pienso quedarme en una relación mediocre solo por complacerlos. Tampoco les quitaré la oportunidad de seguir en contacto, ya que como ella, no tiene familia, ellos han sido como la suya propia y el hecho de dejarla completamente sola sería muy egoísta de mi parte.
La veo muy emocionada, con los preparativos, y voy a dejar que disfrute al máximo de estas semanas, incluso contrató una señora para ayudarle en la casa, se merece un respiro de las obligaciones domésticas, que se que son una gran carga y todos estos años las ha llevado con una sonrisa. Quiero que en estos días vea que hay más vida que estar en casa todo el tiempo.
A, veces quisiera, retroceder el tiempo y hacer las, cosas diferentes para no tener que llegar a la situación en la que nos encontramos, pero no se que, pudiera haber cambiado, tal vez no enfrascarnos cada quien en sus obligaciones y dejar de lado al otro, hacer más cosas juntos, ser más cercanos o no sé, pero ya no se puede cambiar la historia.