Priscila Lewinsky
La primera vez que lo vi, sabía que sería mi maldición. Su mirada era capaz de traspasar mi ser. El problema era... que yo estaba casada.
Christian Wright
Su mirada triste le llamó la atención. ¿Cómo una belleza como ella podría ser infeliz? Quería hacerla suya... pero le pertenecía a otro. ¿Serán su salvación o su peor error?
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Quiereme mientras se pueda
[CHRISTIAN]
Si... estaba condenado a esta mujer, había tratado de sacarla de su cabeza pero no podía. Ese día aceptó ir a comer con una compañera del trabajo y tenía que aparecer su sirena. Lo primero que quiso hacer fué tirarse encima de ella. Pero recordó lo que esta le había dicho y se desanimó. Sabía que la chica le coqueteaba pero no dejaba de observar a su sirena. Cuando esta puso su mano sobre la de él, vió como se levantaba de la silla. Prácticamente huía del lugar y vió la cara de preocupación de la hermana. No aguantó más y se levantó.
Christian- Lo siento Sasha tengo algo urgente que hacer.
Luego salió corriendo detrás de ella, cuando la alcanzó tomó su mano. Cuando lo miró estaba llorando, no soportaba verla así.
Priscila- ¿Por qué no desapareces? ¿Qué quieres de mi? - dijo llorando
¿Que quería? fácil a ella, la agarró fuerte y la besó. El beso estaba mezclado con sus lágrimas. ¿Que rayos podía hacer por ella? No quería verla sufrir... ella lo confundía. Se apartó de él y miró el suelo.
Priscila- Todo esto es mi culpa...- dijo triste
Christian- ¿Que sucede? ¿Por que me tratas así? Me tienes tan confundido sirena.
Priscila- No quiero que te pase nada...
Christian- Confía en mi sirena, no me pasará nada. Pero también quiero que tu estés bien.
Priscila- Tu me gustas mucho Christian, pero mi marido está loco. No mereces esto, puedes estar con una mujer disponible.
Christian- No quiero a una que esté disponible Priscila, yo te quiero a ti.
Ella era todo lo que necesitaba en ese momento. No quería estar con otra... sólo la quería a ella. Desde la primera vez que la vió a los ojos, pudo ver el dolor en ellos. Quería ser su salvación... pero sabía que ella sería quien lo liberaría tambien de sus propios monstruos.
Priscila- Estás loco... pero también te quiero a ti.
Christian- Entonces... quiereme mientras se pueda.
Ella sacó una sonrisa, asintió y lo abrazó. No pudo evitar sonreír también. Se la jugaría por ella, no le importaba que mierdas tendría que hacer. La mujer que estaba en sus brazos lo merecía. No había lógica para su sentir, pero no le importaba por que sabía que ella sentía lo mismo.
Christian- ¿Quieres que hagamos algo?
Priscila- No estoy presentable...
Christian- Estas perfecta sirena... eres la chica más sexy que e visto. Sin contar que tu trasero me vuelve loco.
Ella soltó una carcajada.
Priscila- ¿Por qué eres tan perfecto?
Christian- No lo soy... pero contigo no puedo evitar querer ser mejor.
Ella le sonrió y le dió un beso. Quería que despejara la mente, pero quizás lo mejor era llevársela a la casa y hacerle el amor.
Christian- Tal vez debería quitarte esa ropa... y no precisamente para cambiarte.
Priscila- Me haces sonrojar...
Christian- Te extrañé tanto sirena, no vuelvas a alejarte de esa forma.
Priscila- Lo siento, siempre la ando cagando contigo.
Christian- Quiero que confíes en mi. Si ese imbécil te toca, dímelo Priscila. No juego con eso.
Priscila- Gracias Christian... estoy felíz de conocerte.
Christian- Yo también lo soy sirena...
Había cambiado la conversación a propósito. Sabía que ocultaba información, pero se enteraría. La agarró de la mano y caminó con ella al auto. Realmente quería hacer algo por ella. Sacarle sonrisas en vez de lágrimas. Luego decidió llevarla a dar una vuelta. Pero una cosa era segura, luego le haría el amor...
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[MIKE]
Se encontraba trabajando en el nuevo hospital. Había aceptado cambiarse, ya que la paga era 2 veces más que en el antiguo lugar. Escuchó a unas enfermeras hablando.
Enfermera 1- ¿Viste al nuevo doctor de ginecología?
Enfermera 2- Siiii, está para morirse.
Enfermera 1- ¿Estará soltero?
Enfermera 2- Bueno por lo menos casado no es, no tenía anillo.
Eso lo hizo sonreír, las mujeres podían ser terribles. Luego llegó a su mente una pequeña rubia coqueta. No podía creer que la hubiera rechazado. No entendía que había pasado, pero el beso que se dieron lo tocó profundo. Lo peor era que le estaba huyendo, no iba al club para no encontrarse con ella. Pero la pequeña bruja aparecía incluso en sus sueños.
En ese momento salió para buscar un café. Luego se llevó una sorpresa... Alana estaba allí y vestía una bata blanca. Cuando lo vió ella sonrió y se acercó. Como tonto adolescente se puso nervioso.
Alana- Vaya... que pequeño es el mundo. Eres médico que bien.
Mike- ¿Y tu?
Alana- Soy estudiante... pero me alegra verte por aquí.
Mike- También me alegra verte Alana.
No mentía estaba muy felíz de verla. Pero ella no hizo indicio de querer hablar de lo que pasó la última vez.
Alana- Bueno supongo que te veré por ahí. Nos vemos luego cuidate.
La vió alejarse y luego actuó por impulso.
Mike- Alana...
Alana- ¿Si?
Mike- ¿Te gustaría salir más tarde?
Alana- Lo siento, ya tengo planes. - dijo sonriendo - Pero gracias por la invitación.
Luego se volteó y se fué. Era su culpa... seguro le había quitado las ganas. Mierda... ¿qué haría?
Cuando terminó el turno la vió charlando con uno de los técnicos de radiografía. Ella le sonreía muy coqueta, sintió celos. No quería que ella le sonriera a otro de esa manera. Esa mujer era peligrosa para él. Desde lo que pasó con su ex quedó bastante traumado. Pero si no se animaba, perdería muchas oportunidades como esta. Así que tomó el valor y fué a donde estaba.
Ella hablaba muy animada hasta que lo vió y dejó de hablar.
Alana- ¿Necesita algo doctor?
Mike- Necesito hablar contigo... ahora.
Alana- Ok...
Se despidió del chico y lo siguió.
Alana- ¿Me puedes decir que quieres? - preguntó molesta.
Mike- Ya te dije, quiero hablar contigo.
Alana- Haber, fuí educada contigo en el hospital por razones obvias. Pero acá soy una civil más. La otra vez me déjaste sola, ¿que quieres ahora?
Mike- Lamento lo que pasó aquella noche. Me puse nervioso, es que tu me hicistes sentir... vivo.
Alana- ¿Y ya con eso debo perdonarte? Debes trabajar mejor en tus disculpas. Perdí la oportunidad de tener sexo gracias a ti.
Está mujer era mas ruda de lo que imaginaba.
Mike- Por favor Alana, realmente me gustas. Dame una oportunidad y te juro que no te vas a arrepentir.
Ella lo miraba pensativa, lo tenía ansioso si decía que no, estaría jodido. Luego suspiró y asintió.
Alana- Ok, dame tu número.
Él se lo dió y ella lo llamó.
Alana- Ese es mi número, te enviaré la ubicación de mi casa. Te veré a las 9.
Mike- Está bien.
Alana- Bien, adiós.
La vió caminar a su auto y él sonrió cuando miró su celular. Tenía una oportunidad, así que tenía que hacerlo bien. Luego fué se montó en su auto y arrancó a su hogar.