El día que cumplió dieciocho años debía ser una celebración.
Pero terminó siendo una sentencia.
Heredero de un apellido poderoso, su vida cambia cuando su padre —un CEO en decadencia— le revela la verdad: para salvar la empresa, ya ha sido prometido en matrimonio como moneda de cambio a la mafia más influyente del país. Un trato frío, cruel… y sin salida.
Lo que nadie esperaba era que el hombre que tomaría su mano no fuera el viejo y despiadado jefe de la mafia, sino su hijo: el verdadero heredero del imperio criminal. Un alfa temido, criado entre violencia y poder, que nunca quiso ese matrimonio tanto como él.
Ambos son alfas. Ambos se desprecian desde el primer encuentro.
Y ambos están atrapados en un vínculo que ninguno eligió.
Entre choques de orgullo, silencios cargados de odio y un destino que insiste en unirlos, descubrirán que el omegaverse no siempre sigue las reglas… y que incluso dos alfas pueden desafiar lo imposible.
Porque en un mundo donde el poder lo decide todo, amar p
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Híbrido
Jean
Apenas abrí los ojos, me di cuenta de que seguía en la habitación principal. El calor aún recorría todo mi cuerpo como un fuego lento que no quería apagarse. Mi respiración era pesada y mi piel seguía demasiado sensible.
Necesito respuestas…
Necesito saber qué me está pasando…
Recordé el celular que Clara me había dado antes. Me incorporé con dificultad, ignorando el leve dolor en mi tobillo, y lo tomé con manos temblorosas. Sin pensarlo demasiado, marqué el número de mi hermano.
Después de unos segundos, respondió.
—Jean… qué extraño escuchar tu voz dos veces en la misma semana —bromeó con ese tono despreocupado que recordaba tan bien.
Tragué saliva.
—Nik… ¿podrías pasarme con mamá, por favor?
Hubo un silencio breve al otro lado de la línea. Sabía que lo había preocupado. Hacía años que no lo llamaba por su apodo de la infancia… y mucho menos le pedía algo con tanta urgencia.
—Claro… enseguida… pero… ¿estás bien, pequeño? —preguntó con preocupación.
Mi pecho se apretó.
Cuando éramos niños éramos inseparables… hasta que un día se fue sin despedirse…
Todavía dolía recordarlo.
—No lo sé… por eso necesito hablar con mamá…
Escuché murmullos, luego la voz que más había extrañado en mi vida.
—Mi pequeño… ¿cómo estás? ¿Estás comiendo bien? ¿Durmiendo bien? —preguntó mi madre con una preocupación imposible de ocultar.
Mis ojos se humedecieron.
—No quiero preocuparte, mamá… pero no… Mi cuerpo está cambiando… A veces siento que mis instintos de alfa se vuelven demasiado fuertes… y otras… como ahora… me siento débil… y con un calor insoportable… —expliqué con la voz temblorosa.
Hubo un silencio.
Uno demasiado largo.
—Ay… mi pequeño… no pensé que serías como yo… —dijo finalmente con una calma que me puso nervioso—. Son síntomas de un híbrido.
Sentí que el mundo se detenía.
—¿Un… qué…? —pregunté en shock, aunque en el fondo sabía lo que significaba esa palabra.
—Un híbrido —repitió con suavidad—. Y por lo que describes… lo que estás teniendo es un pre-celo. Es común en los híbridos cuando cumplen los dieciocho años.
Mi corazón empezó a latir con violencia.
¿Híbrido…?
¿Mitad alfa… mitad omega…?
—Mamá… ¿cómo puedes decir algo así con tanta tranquilidad? —me quejé, sintiendo que todo mi mundo se tambaleaba.
—Pequeño… es algo natural —respondió con ternura—. Pero debes tener cuidado. El pre-celo puede convertirse en celo… y el celo de un híbrido es muy diferente al de un alfa o un omega.
Mi respiración se volvió irregular.
—¿Diferente… cómo…?
—Puede durar hasta dos semanas… y podrías perder el control de tu cuerpo —explicó con honestidad—. Pero existen medicamentos para ayudar a controlarlo. Por ahora… toma un baño de agua fría para bajar tu temperatura corporal.
Asentí, aunque ella no podía verme.
—Está bien… eso haré… gracias, mamá…
Colgué la llamada, quedándome unos segundos mirando el celular.
¿Dos semanas…?
¿Perder el control…?
Un escalofrío recorrió mi espalda, mezclado con el calor insoportable que no desaparecía.
Me levanté como pude y caminé hacia el baño. Abrí la ducha y llené la bañera completamente con agua fría. Sin pensarlo demasiado, me quité la ropa y me sumergí.
El contacto con el agua helada me arrancó un jadeo.
Pero el alivio… fue inmediato.
Cerré los ojos mientras el agua cubría mi cuerpo hasta el pecho. Mi respiración comenzó a estabilizarse poco a poco.
Tal vez mamá tiene razón…
Tal vez esto pueda controlarse…
Me quedé quieto unos segundos… hasta que escuché la puerta abrirse.
Mi cuerpo se tensó de inmediato.
Levanté la mirada y encontré la figura de Demon en la entrada del baño. Su mirada oscura recorrió mi cuerpo sumergido en la bañera.
Sin pensarlo, me hundí un poco más en el agua, intentando cubrirme.
¿Por qué siempre entra sin avisar…?
¿Y por qué mi corazón empieza a latir así cuando me mira…?
—Deberías tocar antes de entrar —me quejé, intentando sonar molesto, aunque mi voz salió más débil de lo que esperaba.
—No en mi propia casa —respondió con su habitual tono frío mientras seguía observándome.
Su mirada me incomodaba… pero al mismo tiempo…
…me hacía sentir extraño.
Como si mi cuerpo reaccionara por sí solo.
—¿Te sientes mejor? —preguntó finalmente.
Lo observé unos segundos, dudando si decir la verdad.
Si le cuento… sabrá lo que soy…
¿Eso cambiará algo…?
Tragué saliva.
—Un poco… —admití en voz baja, sintiendo nuevamente cómo el calor comenzaba a regresar lentamente bajo mi piel.
Y eso… me asustaba más de lo que quería admitir.
No salí del agua. Todo lo contrario, me sumergí aún más. Gracias a mi padre, había aprendido a aguantar la respiración durante largos periodos, y ahora ese talento era mi único refugio. Bajo el agua el calor parecía disminuir, y el ruido de mis propios pensamientos se volvía más lejano… más soportable.
No quiero enfrentarlo… No quiero que lo vea…
El ardor en mi piel seguía ahí, como si algo dentro de mí estuviera despertando sin mi permiso. Mi pecho subía y bajaba con desesperación contenida mientras intentaba ignorar el temblor en mis manos.
Entonces lo sentí.
Las manos de Demon atravesaron el agua, firmes, seguras… inevitables.
Antes de que pudiera reaccionar, sus dedos rodearon mi brazo y tiraron de mí hacia la superficie. El aire entró de golpe en mis pulmones mientras el agua escurría por mi rostro. Evité su mirada, pero su agarre no se aflojó.
—Yo sí sé lo que está pasando… —susurré, con la voz rota, apenas audible.
No quería decirlo en voz alta. Nombrarlo lo haría real. Irreversible.
Mi corazón golpeaba contra mi pecho con tanta fuerza que temí que él pudiera escucharlo.
Demon
Demon frunció el ceño apenas perceptiblemente, observándolo con una atención que rara vez mostraba. Su mirada recorrió el rostro enrojecido de Jean, el brillo extraño en sus ojos, la forma en que su respiración se desordenaba… y ese aroma.
Era más fuerte ahora. Mucho más.
Su mandíbula se tensó.
Había percibido cambios desde antes, señales pequeñas que cualquier otro habría ignorado, pero no él. Y aun así… verlo de esa manera, temblando entre sus brazos, despertaba algo incómodo en su pecho. Algo que no le gustaba reconocer.
—Entonces deja de huir —respondió con su tono bajo y firme, aunque esta vez había un matiz distinto, más áspero.
Jean evitaba mirarlo. Eso lo irritaba… y al mismo tiempo le generaba una sensación extraña, casi protectora, que chocaba con su naturaleza fría.
Demon apoyó una mano en la nuca de Jean para obligarlo suavemente a alzar la cabeza. No fue brusco, pero tampoco le dio opción a escapar.
—Tu cuerpo está cambiando —dijo, directo, sin rodeos—. Y te está asustando.
Sus ojos se suavizaron apenas, un gesto tan mínimo que cualquiera podría haberlo pasado por alto.
El calor que irradiaba Jean era evidente incluso a través del agua. Demon podía sentirlo contra su propia piel, como una advertencia silenciosa. Como un recordatorio de que debía mantener el control… de ambos.
—No tienes que enfrentarlo solo —agregó después de un breve silencio, casi como si las palabras le costaran salir.
Pero su agarre se mantuvo firme, inquebrantable, sosteniéndolo allí… evitando que volviera a desaparecer bajo el agua.
eso duele mas que mil palabras demon sabiendo que Jean es tan inestable inexperto a como debe actuar y sentirse verse descontrolado por algo que no sabe manejar y dices una cosa asi no es justo idiota /Scare//Scare//Scare//Scare//Scare/
jean tu significa de ancla para ti estabilidad lealtad compromiso verdadero te brinda seguridad apoyo firmeza te mantiene en tierra y tranquilo en medio de la tormenta emocional o en dificultades de la vida todo eso es para ti demon tu ancla la persona favorita en tu mundo /Scream//Scream/
pero por el otro lado jean también razón el decide sin tomarlo en cuenta ambos son culpables por no comunicarse y ser sinceros con el uno con el otro/Shy//Shy//Shy//Shy/
por que el creyó que lo habia arruinado sin ni siquiera tener algo /Sly//Sly//Sly//Sly//Sly/
y poder pensar con claridad y ordenar bien tus dudas y temores aunque
implique que demon se enoje por lo que acabas de hacer /Grievance//Whimper//Grievance//Whimper//Whimper//Grievance/
oh que sera!!!!! lo que le estara pasando /Doge//Doge//Doge//Doge/
o un enigma!❤!/Scream//Panic//Scream/
por jean tiene 18 no es como un adolescente destrozado emocionalmente no tiene experiencia en relaciónes con un padre que lo uso para su propia salvación /Scream//Scream//Scream//Scream/