Jamás pensé enamorarme de el tanto es, que mis pensamientos sean vuelto eróticos, sus besos son mi vicio y sus ojos celestes cautivan mi mente cuando los veo, ¡lo amo! lo amo tanto que no me importan las consecuencias, pero...
¡Anímate a leer esta historia, no te arrepentirás!. te lo prometo.
Escritora: Adamaris morelo
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Capitulo-10
Mi madre corre a la entrada para abrir la puerta mientras que yo sigo en lo mío; limpiar las ventanas.
Deje a un lado los misteriosos retratos y me enfoque en seguir restregando los ventanales que de hecho están bien sucios, me acuerdo que en la cárcel limpiaba los baños y celdas de algunas reclusas que se pasaban de faltonas con migo, admito que al principio fui una cobarde pero en la cárcel hasta el mas débil e inocente desata el demonio que guarda en su interior, bueno cuento desde mi experiencia, salgo de mis fabulosos pensamiento al escuchar una voz pasiva y muy femenina tanto que me sorprende lo delicado que se escucha.
—Amor la casa sigue igual de bella.
—así es cariño, es igual que tú sigues radiante y bella—Escucho la voz de Milton, no me atrevo asomarme porque ya sería de muy mala educación así que sigo limpiando.
—No exageres, tu estás más hermoso que nunca, además te traje una sorpresa que creo que te va a encantar.
—Ah, si, y dime qué es.
—No, luego te muestro ahora no es el momento indicado príncipe.
—Señorita Andrea me da gusto de volver a verla—Dice mamá educadamente.
La tentación me mata así que decido echar un vistazo y lo que veo es de impacto, que chica tan hermosa además vienes caminando agarrada del brazo de Milton, parece modelo, su mirada es genial para una portada de revista, bueno no exageremos yo soy más linda que ella, claro no sin antes realizarme 5 cirugías faciales.
La muchacha bueno Andrea seamos mas explícito es tal y como dijo mamá es muy cariñosa pero me quedó boca abierta ya que Milton con ella deja a un lado lo frío que es, para volverse amable y caballeroso.
—Mamá mira ella es luz, es como un miembro más de la familia—Dice Andrea dándole un empujoncito a su madre quien está detrás de ella.
—Señora luz, mire mi madre se llama Adelina— su madre es igual a ella la diferencia es que la mamá es más gruesa y sus ojos son verdes oscuros.
—Mucho gusto señora—Dice mamá y la señora solo asiente
Dejo de ver a la mamá de Andrea para rodar mis ojos en dirección a una voz que retumba como eco en toda la sala.
—Hogar dulce hogar— voceó un señor de cabello blanco ¡es el mismo señor de la foto! pero se ve mas delgado, si no estoy mal es el padre de Milton y sus hermanas.
Luego entran las mellizas cantando el (perrito de Mariah Angeliq) bueno se la canción ya que en la celda las reclusas la cantaban y bailaban repetidamente. ambas sostienen las maletas.
—Señor, David mucho gusto en verlo—dice mamá con una sonrisa ladina en sus labios.
—Señora luz, mucho gusto—Mamá sonríe al igual que el señor—Usted si que sabe cómo darnos una bienvenida mire—señala la mesa donde hay centenares de platos rellenos de carne, pollo, postre, sopa entre otras cosas las cuales son una delicia.
—No es para tanto mi señor, de hecho tomen todos asientos. he preparado este gran buffet para la bienvenida de usted, bueno el señor Milton me lo ordeno—dijo mi madre en voz alta
—Enserio mi novio siempre es tan particular y especial—Todos ríen en coro para luego sentarse a disfrutar de su comida.
Mientras yo aún sigo limpiando parece que mi presencia paso por desapercibida
no hago ni el más mínimo acto para hacerme ver, será mejor dejarlo así, pero una de las mellizas me llama en voz alta, volteó encima de mis hombros y al parecer es Jimena, creo yo son tan iguales.
—Lara ven, ven—eleva sus manos llamándome, dejo de limpiar y sacudo mi vestido, me acerco lentamente hasta la gran mesa, luego las miradas de todos se postran en mi ocasionado mi incomodidad.
—Dígame joven Jimena—le hablo de manera educada.
—¿Qué dices?, soy Julia, bueno en fin pronto te acostumbrarás, papi ella es la hija de la señora luz.
—¿Enserio?, mucho gusto David y dime ¿eres tú la que estaba en el extranjero?—Me pregunta dejando ver sus ojos miel los cuales transmiten inseguridad no se porque pero este señor me da mala espina.
—S-si señor el gusto es mío de conocer tan linda familia—Respondo mirando para el suelo, enserio hay mucha tensión en esta mesa, escucho la risa de Andrea y eso me hace levantar mi rostro viendo a Milton y su novia, ella está comiendo luego el la hace pausar para tomar una servilleta y limpiar de su boca ya que se ensucio.
—Gracias mi vida—le sonríe.
—De nada—sus ojos no se despegan de esa chica, bueno es de entender ella es linda vuelvo y lo digo, mientras miro a la hermosa pareja el señor chasquea sus dedos hacia mi ya que estoy idiotizada viéndolos.
—¿Lara, Que pasa?—Pregunta el señor y rápidamente lo miro.
—Disculpe mi señor, dígame qué se le ofrece.
—Bueno, nada es sólo que nos dejas hablando solos y eso es mala educación.
—Señor David, disculpe a mi hija es algo distraída—Dice mamá desde la cocina—mamá como siempre metiendo la cuchara donde no debe.
—Eso veo, bueno Lara espero que nos llevemos bien, cambiando el tema ¿me puedes ayudar a organizar mi ropa en el closet?—Arquea la ceja esperando mi respuesta la cual obviamente es si, bueno para eso trabajo aquí, solo asentí su pregunta y él se intento levantar de su asiento pero Judith lo interrumpe haciéndolo sentar de nuevo
—No amor, quédate a disfrutar tu comida yo le indico a Lara dónde tiene que organizar la ropa.
—Gracias cariño pero te quiero de vuelta lo antes posible.
Ella se levanta de la mesa y me dice que la siga, pedí con permiso y la seguí, las maletas las mellizas las habían colocado a un costado de las escaleras, la señora Judith tomo la más pequeña y subió por las escaleras, quedaba otra yo la tomé para subir es algo pesada no entiendo que comen esas niñas como para levantar esta maleta como una pluma. ya voy subiendo el tercer escalón pero mi pierna duele como el infierno, seguí subiendo ignorando aquel dolor pero no puedo más además esta inflamada y el dolor es indescriptible.
—Lara ¿acaso pesa la maleta?—Pregunto Jimena con un tono sarcástico—Solo reí intentando disimular mi dolor. luego veo a Milton quien se levanta de su asiento y se dirige hacia mi y me quita la maleta.
—Eres un poco lenta, Lara—rezongo Milton.
—No señor, yo la llevo—Le intento arrebatar la maleta pero el me mira enojado.
—Lara, entiendo que hay personas que no retienen las cosas, pero tú sin duda te pasas de mensa, cuántas veces te he dicho que no me digas ¡Señor! me molesta.
—L-lo siento Milton—agache la cabeza escuchando como el subía los escalones, luego se detiene —levanto mi rostro para ver el porque se detuvo y me encuentro con su mirada indiferente.
—¿Te vas a quedar hay parada?
—Disculpe—Subo las escaleras con todo el dolor de mi alma apoyándome de las barras plateadas, al terminar de subir con algo de dificultad pero llegue, el está parado esperándome.
—¡Lara, ¿Dónde estás?!—Grita la madre de Milton, desde el fondo del pasillo, claro ella está dentro de la habitación esperándome.
—Ten— El me entrega la maleta—Me imagino que tu pierna aún duele—me pregunta sin expresión en su cara.
—Si, señ...—detengo mis palabras y me doy una palmada en la mejilla, enserio soy una tonta me acaba de decir que le molesta que le digan ''señor" y justo eso iba a decir.
—¿Por qué te golpeas?—me toma del mentón y me hace levantar mi rostro chocando con unos ojos tan azules como el mar.
—Yo...solo lo hago cuando cometo un error—Le explico la razón del porque me agredo.
—Esta bien, pero deja de hacerlo, se te ve horrendo—dijo haciendo énfasis en ''horrendo''
Aleja su cálida mano de mi mentón. se da media vuelta para luego bajar nuevamente las escaleras.
Camino por el pasillo y arrastro la maleta, en el pasillo esta a mano izquierda el cuarto de las mellizas me imagino ya que es color rosa con morado y en la puerta hay dos letras J&J colgadas a la pared al lado está un cuarto donde hay una alfombra que dice, Boss, no sé si sea el de Milton o no, mi madre aun no me ha enseñado los cuartos de los que viven en esta casa.
Sigo caminando y justo al fondo está la señora Judith llamándome.
—Te demoraste linda—Sonríe de costado abriendo la puerta de su habitación.
—Adelante—Entro muy curiosa, aquí hace mucho frío, pero se siente muy agradable ya que deambula un fuerte aroma a lavanda miro a mi alrededor muy sorprendida, aquí todo es impecable y brillante me gusta mucho el color de las sabanas es un rojo tan intenso.
Judith me indica donde debo organizar la ropa de su esposo y luego se va.
Abro la maleta que me ayudó a cargar el extraño de Milton y me llevo valla sorpresa, hay un montón de condones esparcidos en toda la ropa. de inmediato deje de agarrar la maleta, ¿Qué es esto dios mío?. mi corazón está a mil, no porque nunca halla visto un condón, por qué si los he visto antes, hasta los he tocado.
Mi sorpresa aquí es el porque un señor tendría todo este desorden de preservativos en su maleta.
Escucho que alguien esta tocando la puerta cierro la corredera de la maleta de manera rápida mientras me pregunto. ¿y ahora quien será?. además no entiendo el porque tocar la puerta, si este cuarto es de la señora y su esposo deberían de entrar sin pedir permiso.
🤞✨¿Cómo les esta pareciendo la historia házmelo saber en tus comentarios, gracias?✨🤞