Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
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Negocios
Cuando Naomi regresó del templo, el aire de la tarde se sentía diferente.
No porque el mundo hubiera cambiado.
Sino porque ella estaba en paz.
Las palabras del Mago Mikel habían calmado el torbellino de dudas que llevaba días creciendo en su interior. Ya no necesitaba probar que Nelson era su hermano de la vida pasada.
En esta vida…
Él ya era su hermano.
Y eso era suficiente.
Por eso decidió concentrarse en algo que sí podía hacer.. vivir esta vida lo mejor posible.
Y ayudar a su familia.
Los negocios de la familia Darcy siempre habían sido algo que Naomi conocía solo de forma superficial.
Antes de enfermar, su papel había sido el típico de una joven noble.. educación, etiqueta, música, lectura y algunas responsabilidades sociales.
Pero después de lo que había vivido…
Eso ya no era suficiente.
Una mañana, Naomi entró en la oficina donde Nelson revisaba documentos.
La habitación estaba llena de mapas, libros de cuentas y pergaminos con sellos comerciales. Sobre una mesa grande había varios mapas extendidos del reino de Bernicia.
Nelson levantó la vista.
—Naomi.
Ella sonrió suavemente.
—Hermano.
Nelson frunció ligeramente el ceño al verla mirar los mapas con curiosidad.
—¿Necesitas algo?
Naomi se acercó a la mesa.
—Quiero ayudarte.
Nelson parpadeó.
—¿Ayudar…?
—Con el negocio.
Hubo un pequeño silencio.
Nelson no parecía molesto, pero sí sorprendido.
—Naomi… Estos asuntos pueden ser algo complicados.
—Lo sé.
Ella señaló el mapa frente a él.
—Las rutas de transporte.
Nelson cruzó los brazos con interés.
—¿Qué sabes de ellas?
Naomi miró el mapa.
Gracias a los recuerdos de esta vida… y a la experiencia que tenía de su vida anterior estudiando y analizando información… los patrones comenzaron a volverse claros.
—La mayoría de nuestras caravanas pasan por tres rutas principales.. La ruta del norte hacia las ciudades comerciales, la ruta central hacia la capital… y la ruta del sur hacia los puertos.
Nelson levantó ligeramente las cejas.
—Correcto.
Naomi continuó.
—Pero la ruta del norte es demasiado larga.
Señaló otro camino.
—Si las caravanas tomaran este paso por las colinas, ahorrarían casi medio día de viaje.
Nelson miró el mapa.
Luego la miró a ella.
Después volvió al mapa.
—…Tienes razón.
Naomi sonrió un poco.
—Además.. podríamos organizar caravanas más pequeñas pero más frecuentes. Así los comerciantes no tendrían que esperar tanto para enviar mercancía.
Nelson se quedó en silencio varios segundos.
Finalmente dejó escapar una pequeña risa.
—¿Desde cuándo sabes tanto sobre transporte?
Naomi levantó los hombros.
—He estado leyendo.
Eso no era completamente mentira.
Había leído… pero también estaba usando la lógica y conocimientos que había aprendido en su vida anterior.
A partir de ese día comenzó a ayudar más.
Al principio Nelson solo la dejaba revisar algunos documentos.
Pero pronto ocurrió algo inesperado.
Naomi era muy buena en eso.
Tenía una facilidad natural para ver patrones en las rutas.
Podía identificar retrasos.
Encontrar caminos más eficientes.
Incluso sugerir mejores horarios para las caravanas según el clima y el movimiento de comerciantes.
Un día, Nelson la observó mientras ella reorganizaba algunos registros.
—Naomi.
—¿Sí?
—¿Sabes que acabas de resolver un problema que llevaba días intentando arreglar?
Ella levantó la mirada con curiosidad.
—¿De verdad?
Nelson señaló los papeles.
—El conflicto entre dos caravanas que querían usar la misma ruta el mismo día.
Naomi sonrió.
—Solo cambié los horarios.
Nelson la miró con una mezcla de orgullo y sorpresa.
—Sí… pero yo no lo había visto tan claramente.
Con el paso de las semanas, Naomi se involucró cada vez más.
Revisaba mapas.
Analizaba cuentas.
Ayudaba a planificar envíos.
A veces incluso acompañaba a Nelson cuando hablaba con administradores de la empresa familiar.
Y cada día Nelson se sorprendía más.
Una tarde, mientras revisaban documentos juntos, él apoyó el codo sobre la mesa y la observó.
—Naomi.
—¿Sí?
—Eres increíblemente inteligente.
Ella levantó la mirada, un poco avergonzada.
—Solo estoy ayudando.
Nelson negó con la cabeza.
—No.
Su voz tenía un tono sincero.
—Tienes talento.
Miró los mapas sobre la mesa.
—Nuestro negocio siempre ha sido el transporte.
—Mover mercancía.
—Conectar ciudades.
Luego volvió a mirarla.
—Pero tú pareces entender las rutas incluso mejor que yo.
Naomi rió suavemente.
—Eso no es cierto.
Pero Nelson no parecía convencido.
En lugar de sentirse incómodo…
Se sentía feliz.
Muy feliz.
Durante años había llevado gran parte del negocio casi solo.
Pero ahora su hermana estaba a su lado.
Y no solo como compañía.
Sino como una verdadera aliada.
Nelson tomó uno de los mapas y lo extendió más sobre la mesa.
—En ese caso, pequeña, ayúdame con esto.
Naomi se inclinó sobre el mapa.
—¿Qué ocurre?
—Tenemos una nueva oportunidad de contrato con una familia noble del oeste.
Señaló una región del mapa.
—Pero la ruta es complicada.
Naomi estudió el mapa durante unos segundos.
Luego tomó una pluma.
Y comenzó a trazar una nueva línea.
Nelson la observó con curiosidad.
Y mientras lo hacía, pensó algo con orgullo.
Tal vez la familia Darcy no era una de las más grandes del reino.
Pero con alguien como Naomi ayudando…
Eso podría cambiar algún día.