Estrés, calma, enojo, estrés, calma, estrés y enojo nuevamente... Después de vivir entre éstas emociones, la vida de Benjamín se apagó finalmente.
Su enojado espíritu esperaba terminar su trayectoria en este mundo, sin embargo, despierta en medio de una situación caótica y en un cuerpo más joven, albergando la esperanza de un nuevo comienzo sin estrés para cuidar su cuerpo, se da cuenta de que este mundo es completamente diferente... el estrés y el enojo se vuelven a presentar.
El ya joven Benjamín, entre estrés y enojo, trata de regresar a su mundo, pero ve detenido sus planes al conocer a un pequeño niño y al hermano de este, un joven que le recordaba a un rinoceronte.
Ambos hermanos guardan secretos y problemas que saldrán a la luz, entre familiares conflictivos y una lucha injusta, Benjamín no se queda quieto.
Benjamín quién en su otra vida era conocido por su terrible carácter e inteligencia, no era alguien fácil de tratar.
El príncipe mimado y estresado está de regreso.
NovelToon tiene autorización de m. pam para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 9
"... ¿Qué?... ¡¿De qué hablas?!, ¡no digas estupideces y ustedes dejen de grabar!"
De la perplejidad, Frank pasó a la histeria, se abalanzó contra los demás jóvenes para tirar sus celulares que seguían grabando y apuntando hacia su rostro.
"¡Tú!", señaló a Benjamín enojado, "¡Será mejor que aclares esto si no quieres problemas!"
El orgullo para los jóvenes puede ser una fuerza, pero esa fuerza se puede transformar en arrogancia y se vuelve frágil ante una pequeña crítica, tal como la de este joven alfa que era bastante orgulloso y jactancioso sobre su virilidad que ahora fue cuestionada ante varios de sus compañeros de universidad.
Aparte de la conmoción entre los jóvenes, también se escuchó las risas de varios de ellos, lo que aumentó la histeria de Frank.
Ya debería estar en circulación varios videos en las redes sociales de la universidad.
Con la mirada llena de odio del alfa sobre él, Benjamín parpadeo inocente, "¿Qué?, ¿quieres negar lo que sucedió?"
Frank estaba tan enojado y con el rostro rojo que parecía que iba a golpear a alguien, su grupito de amigos que llegó con él trataron de tranquilizarlo, miraron a Benjamín con cuidado, no recordaban que este omega fuera así.
"¿Y ustedes qué?", les devolvió Benjamín la mirada a este grupo de amigos.
Estos alfas no se atrevían a replicar, ¿y si este omega decía algo vergonzoso sobre ellos también?, aún había varios celulares grabando y no buscaban ser objetos de chismes y burlas.
"¡Ja!, ¡es diferente cuando el aludido eres tú ¿verdad?!", se mofó Benjamín de estos alfas.
"¿Y bien?", se dirigió a Frank, "Ya que rememoramos esa noche, no tengo nada más que hacer aquí, iré a seguir olvidando ese pequeño y diminuto incidente"
Pasando entre los estudiantes universitarios que le abrieron el camino, Benjamín se fue a paso firme sosteniendo su bolsa de la farmacia.
Entre la multitud, un tímido joven quiso llamarlo, pero al final no se atrevió y se perdió entre los estudiantes.
...****************...
De regreso a su casa, Benjamín prendió la nueva portátil y buscó información sobre el mercado de valores de este mundo.
Lo mejor era no poner toda su capital en un solo activo.
Luego de pasar parte de la tarde en su laptop, Benjamín bajó al sótano para comenzar los planes de expansión de esta, al parecer, este sótano estaba conectado a otros y lo que los separaba era solo un montón de tierra inestable acumulada detrás de una pared de madera, esto era bastante peligroso, ¿no temían los responsables que estas casitas se desplomaran con sus dueños dentro?.
El tiempo apremiaba.
La noche llegó pronto, Benjamín fue llamado a cenar por el anciano Ruan al comedor, si no se lo recordaban habría olvidado que tenía hambre, siempre solía suceder cuando estaba ocupado y era Víctor quien siempre solía encargarse de sus comidas.
Ahhh... ¡¡Víctor!!
Otro día transcurrió así, el antiguo millonario se acostó en la dura cama recordando comprar un colchón y mantas suaves la próxima vez.
Bien vestido, arreglado y perfumado, Benjamín se dirigía a la universidad por la mañana, quería presenciar cuanto había cambiado la situación desde ayer, y también quería hablar con algunos maestros para ver la viabilidad de conseguir los elementos que necesitaba para su máquina, ya que al averiguar ayer, él mismo no podía conseguirlos al estar estos demasiado protegidos para un joven omega... incluso el propio sistema era un fiasco.
¿Podía conseguirlos de otra manera?, sí; ¿era por un medio ilegal?, por supuesto; ¿entonces qué lo detenía?, primero, no tenía el suficiente dinero aún, segundo, no quería ser atrapado antes de siquiera empezar a construir la máquina, era demasiado joven y valioso para estar en prisión en su ni siquiera medio año en este mundo.
Contoneándose de nuevo por los pasillos de la universidad, Benjamín ya era bastante popular entre los estudiantes.
El joven omega lleno de garbo ya tenía ciertos admiradores omegas, también algunos alfas y betas.
"... Mm, Benjamín", en medio del camino, un joven llamó su nombre con cierta timidez, había tomado bastante valor para llamar a Benjamín.
Benjamín se detuvo a mirarlo, "¿Sí?"
Con un ligero rubor en sus mejillas, el joven explicó rápidamente, "No te preocupes, no soy un alfa como Frank, nunca creí en las mentiras que dijo sobre ti, solo quería decirte que esos rumores malintencionados sobre ti ya fueron desmentidos, el mismo Frank dijo que solo se trataba de una broma que había llegado demasiado lejos por culpa los demás y que no tuvo tiempo de arreglar el error"
"¿Es así?", preguntó Benjamín.
"Sí, sí, ahora puedes venir a la universidad con tranquilidad", asintió el alfa con ahínco, realmente esperaba seguir viendo a Benjamín todos los días.
Las cosas se habían solucionado más rápido de lo esperado, Benjamín tenía que darle crédito a Frank por valorar demasiado su horrenda e insignificante hombría en comparación con su credibilidad.
"Bueno, agradezco la información, personas como él no me habrían detenido de todas formas", con una sutil sonrisa, Benjamín siguió su camino dejando al alfa atrás.
Para el joven alfa era suficiente haber obtenido un agradecimiento y una sonrisa por parte de Benjamín.
La siguiente clase sería en el laboratorio, Benjamín fue en esa dirección, pero antes de llegar, se detuvo al ver a lo lejos a un grupo de jóvenes vistiendo ropas iguales.
Al parecer era un uniforme de judo, lo que llamó su atención no fue precisamente el uniforme, sino la gran estatura de esos jóvenes, sobre todo la de uno de ellos que destacaba del resto.
"Se ve como un rinoceronte en medio de un grupo de osos", murmuró Benjamín viendo en esa dirección hasta que el grupo se perdió. Le gustaban los rinocerontes.
Apartó la mirada y fue al laboratorio, tan pronto como llegó se acercó al maestro quien se preparaba para la clase.
"Buen día, profesor, ¿es posible que la universidad acceda a darme polonio 210, cesio 137, uranio y plutonio 239 a través de usted?"
El maestro que se sentía aliviado de ver a Benjamín bien, se sintió desconcertado por su pregunta.
"... ¿Con qué utilidad?", preguntó, esos eran materiales altamente radiactivos.
Benjamín no estaría pensando en tomar represalias contra sus compañeros con esas cosas ¿verdad?.
En otro lado, en una escuela primaria, un niño lloraba a gritos chillones abrazado a su Papá mientras acusaba con su dedo a otro niño que estaba solo, nervioso y asustado sin saber qué había hecho ahora.