trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos
NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Las personas no deberían temerte asi
La sala de juntas seguía vacía.
El descanso de quince minutos ya llevaba casi media hora, pero nadie parecía tener el valor suficiente para regresar antes de ser llamado. Afuera, el piso ejecutivo permanecía extrañamente silencioso, como si todo el edificio estuviera esperando algo.
Dimitri seguía sentado en la cabecera de la mesa.
La espalda recta.
La expresión seria.
Las manos apoyadas frente a él.
Pero Lukas ya había aprendido a notar las pequeñas grietas detrás de toda esa compostura.
El leve movimiento de sus dedos cuando estaba estresado.
La tensión constante en su mandíbula.
La manera en que evitaba quedarse demasiado tiempo en silencio consigo mismo.
Y ahora mismo…
Dimitri parecía agotado.
Mentalmente agotado.
Lukas seguía de pie junto a él, observándolo en silencio.
Finalmente habló.
—Deberías hablar con Daniel.
Dimitri ni siquiera levantó la mirada de los documentos.
—No.
Respuesta inmediata.
Automática.
Lukas cruzó los brazos.
—Dimitri.
—Eso solo lo pondrá más nervioso.
—Ya está nervioso.
—Exactamente mi punto.
Lukas suspiró lentamente.
—Cree que va a perder su trabajo.
—No va a perderlo.
—Pero él no lo sabe.
Dimitri finalmente levantó la vista.
—No puedo ir por la vida tranquilizando emocionalmente a cada empleado que entra en pánico.
—No te estoy pidiendo eso.
—Entonces ¿qué me estás pidiendo?
Lukas sostuvo su mirada unos segundos.
—Que dejes de actuar como si dar miedo fuera lo mismo que dar respeto.
Silencio.
La frase golpeó directo.
Dimitri entrecerró apenas los ojos.
—No son lo mismo.
—Aquí sí parecen serlo.
Eso hizo que Dimitri desviara la mirada por primera vez.
Y Lukas entendió algo importante.
Dimitri sabía perfectamente que era cierto.
Simplemente no sabía cómo cambiarlo.
—No entiendes cómo funciona este mundo, Lukas.
—Entonces explícamelo.
El empresario soltó un pequeño suspiro cansado y se recargó ligeramente contra la silla.
—La gente aprovecha cualquier debilidad. Si eres demasiado amable, demasiado suave… empiezan a ignorarte. Empiezan a desafiarte.
—¿Y por eso todos aquí parecen aterrados de respirar mal frente a ti?
—La empresa funciona.
—La gente no son máquinas.
Dimitri guardó silencio.
Lukas se acercó un poco más.
—Daniel no parecía preocupado por un informe. Parecía convencido de que cometer un error frente a ti podía destruirle la vida.
—Nunca le haría eso.
—Pero él cree que sí.
La mandíbula de Dimitri se tensó apenas.
Porque esa era la parte que realmente le molestaba.
No el cuestionamiento.
Sino darse cuenta de que la gente lo veía así.
Como alguien cruel.
Impredecible.
Peligroso.
Lukas lo observó unos segundos más antes de hablar otra vez.
—Tú sabes lo que se siente vivir con miedo constante.
Eso hizo que Dimitri levantara lentamente la mirada.
Y el ambiente cambió inmediatamente.
Porque esa frase tocó algo profundo.
Algo viejo.
—No compares esto con—
—Lo estoy comparando porque se parecen.
Silencio.
Pesado.
Incómodo.
Pero Lukas no retrocedió.
—Tú mismo dijiste que creciste sintiendo que equivocarte era peligroso.
Dimitri apartó la mirada inmediatamente.
—Eso era diferente.
—¿Seguro?
El empresario no respondió.
Y eso fue suficiente.
Lukas suavizó apenas la voz.
—No creo que seas una mala persona, Dimitri.
Eso hizo que Dimitri soltara una pequeña risa seca.
—Qué alivio.
—Pero creo que llevas tanto tiempo sobreviviendo de esa manera… que ya ni siquiera notas cómo afecta a los demás.
La sala quedó en silencio otra vez.
Dimitri observó lentamente la ciudad a través de las enormes ventanas.
Parecía estar pensando demasiado.
Eso casi nunca era buena señal.
Finalmente habló más bajo.
—Mi padre decía que si la gente no te teme, eventualmente intentará destruirte.
Lukas sintió un pequeño dolor en el pecho.
Porque claro.
Claro que todo volvía a eso.
A la infancia que Dimitri rara vez mencionaba.
A las cosas que aprendió demasiado joven.
—¿Y alguna vez alguien te respetó sin tenerte miedo?
Dimitri tardó demasiado en responder.
Demasiado.
Luego soltó una pequeña sonrisa amarga.
—No realmente.
Lukas tragó saliva lentamente.
Porque esa respuesta era muchísimo más triste de lo que Dimitri parecía darse cuenta.
Se acercó finalmente hasta quedar justo frente a él.
—Entonces tal vez deberías empezar aprendiendo eso también.
Dimitri levantó la mirada hacia él.
Y por un instante…
Se veía completamente perdido.
No como empresario.
No como hombre poderoso.
Solo como alguien que llevaba demasiados años funcionando de la única manera que conocía.
—No sé cómo hacerlo.
La confesión salió baja.
Honesta.
Y Lukas sintió ganas de abrazarlo ahí mismo.
Pero sabía que Dimitri odiaba verse vulnerable frente a otros en la oficina.
Así que solo apoyó suavemente una mano sobre la mesa.
—Empieza hablando con Daniel.
Dimitri cerró los ojos apenas un segundo.
Claramente seguía sin gustarle la idea.
—Va a pensar que quiero despedirlo.
—Entonces sorpréndelo.
Eso hizo que Dimitri lo mirara con expresión ligeramente incrédula.
—¿“Sorprenderlo”? Qué frase tan peligrosa para alguien como yo.
Lukas sonrió apenas.
—Lo digo en serio.
El empresario permaneció callado unos segundos más.
Luego finalmente suspiró.
Largo.
Cansado.
Derrotado.
—Bien.
Lukas parpadeó.
—¿Bien?
—Hablaré con él.
—¿Así de fácil?
—No exageres. Sigo odiando esta idea.
Eso hizo que Lukas soltara una pequeña risa.
—Qué valiente eres enfrentando corporaciones multimillonarias pero no una conversación emocional.
—Las corporaciones son más fáciles.
Y honestamente…
Lukas creyó completamente eso.
Encontrar a Daniel no fue difícil.
Iván prácticamente entró en crisis cuando Dimitri le pidió que lo llevara a una oficina privada.
—¿Señor Volkov… quiere verlo ahora mismo?
El pobre hombre parecía nervioso incluso haciendo la pregunta.
Dimitri frunció apenas el ceño.
—Sí. ¿Hay algún problema?
—N-no, señor.
Pero claramente sí lo había.
Porque el rumor ya se estaba extendiendo por toda la empresa.
Daniel Ortega había colapsado frente a Dimitri Volkov.
Y ahora Dimitri quería verlo a solas.
Probablemente medio edificio asumió que iban a presenciar una ejecución corporativa.
Lukas caminó junto a Dimitri por el pasillo en silencio.
Notó cómo varios empleados apartaban rápidamente la mirada al verlo pasar.
Y esta vez Dimitri también parecía notarlo.
Pequeño progreso.
Cuando llegaron a la oficina privada, Iván abrió la puerta lentamente.
Daniel estaba sentado dentro.
Y apenas vio entrar a Dimitri…
Palideció inmediatamente.
Oh, no.
El chico literalmente intentó ponerse de pie tan rápido que casi tiró la silla.
—¡S-señor Volkov! Yo puedo explicar lo de hace rato, yo no—
—Siéntate —dijo Dimitri.
Daniel obedeció tan rápido que Lukas casi sintió pena.
El ambiente estaba tensísimo.
Dimitri permaneció de pie unos segundos.
Claramente incómodo.
Porque sí.
El hombre que negociaba millones sin pestañear estaba teniendo dificultades con una conversación humana básica.
Lukas decidió no intervenir todavía.
Quería darle espacio.
Finalmente Dimitri habló.
—No estás despedido.
Silencio.
Daniel parpadeó.
Una vez.
Dos.
Claramente esa no era la frase que esperaba escuchar.
—¿…Qué?
Dimitri parecía cada vez más incómodo consigo mismo.
—Tu reacción de antes no afectará tu puesto.
Daniel seguía viéndose confundido.
Y aterrorizado.
Pero ahora confundido también.
Dimitri respiró lentamente antes de continuar.
—Cometer errores en un informe no significa que seas inútil.
Lukas levantó apenas las cejas.
Porque sabía perfectamente que esas palabras no eran solo para Daniel.
Dimitri también estaba hablándose a sí mismo.
Daniel abrió la boca lentamente.
—Yo… pensé que usted estaba furioso.
Dimitri guardó silencio unos segundos.
Luego soltó una respuesta corta.
—No contigo.
Y honestamente…
Eso probablemente fue lo más cercano a una disculpa que Dimitri Volkov había dado en años.
Daniel parecía no saber cómo reaccionar.
Miró a Lukas brevemente como buscando confirmar que aquello era real.
Lukas solo le dio una pequeña sonrisa tranquilizadora.
Finalmente Dimitri habló otra vez.
Más bajo esta vez.
—No necesitas tenerme miedo para hacer bien tu trabajo.
La habitación quedó completamente en silencio.
Porque esa frase…
Esa frase probablemente le costó muchísimo decirla.
Daniel bajó lentamente la mirada.
Y cuando volvió a levantarla…
Ya no parecía tan aterrado.
Nervioso sí.
Pero no destruido.
—Gracias, señor Volkov.
Dimitri asintió apenas.
Incómodo.
Como si no supiera qué hacer después de eso.
Lukas casi sonrió.
Porque honestamente…
Ver a Dimitri intentando aprender a no ser una amenaza constante era probablemente una de las cosas más difíciles que había hecho.
Y aun así estaba intentándolo.
Por él.
Tal vez también un poco por sí mismo.
Y eso hacía que Lukas quisiera quedarse todavía más cerca de él.