Valeria Ríos, una abogada brillante y acostumbrada a tenerlo todo bajo control, nunca imaginó que una noche confusa cambiaría su vida para siempre.
Gael Mendoza es más joven que ella, arrogante, intenso y demasiado peligroso para alguien que debería mantenerse lejos de los escándalos. Al principio, Valeria solo quiere poner distancia entre los dos. Pero Gael no sabe rendirse: la busca, la provoca, la cuida y la obliga a ver que detrás de esa sonrisa desafiante hay una obsesión dulce, feroz y absolutamente sincera.
Entre casos judiciales, secretos familiares, enemigos que no se detienen y una atracción cada vez más difícil de negar, Valeria descubre que el amor no siempre llega con calma. A veces llega con celos, besos robados, promesas temerarias y un hombre más joven decidido a convertirse en su única excepción.
Una historia de romance adulto, tensión prohibida, deseo, protección y una mujer que aprende que perder el control también puede ser la forma más peligrosa de ser feliz.
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Capítulo 1
Capitulo 1
La habitacion estaba casi a oscuras.
Dos sombras se enredaban junto al ventanal, respirando con prisa, besandose como si hubieran cruzado la puerta sin acordarse de nada mas.
Desde la entrada hasta los cristales, no habian dejado de tocarse.
Gael Mendoza tenia la espalda contra el vidrio frio. Con una mano rodeaba la cintura delgada de Valeria Ríos; con la otra sujetaba esa mano inquieta de ella que no sabia quedarse quieta. La aparto apenas, lo suficiente para mirarla.
—Estas tomada.
Su voz salio ronca, baja, cargada de una paciencia que estaba a punto de romperse.
El aliento tibio le rozo la oreja a Valeria. Un cosquilleo le bajo por el cuello y le hizo temblar el cuerpo.
Por que dejaba de besarla justo ahora?
Valeria fruncio el ceño, molesta, con los ojos nublados por el alcohol.
—No estoy tomada.
Apenas termino de decirlo, volvio a acercarse para besarlo.
Gael no bajo la cabeza.
Por la diferencia de estatura, ella solo alcanzo a besarle la nuez. La garganta de el se movio despacio. Sus ojos oscuros se hundieron un poco mas, llenos de algo que no era solo deseo.
—Valeria Ríos —murmuro, obligandose a respirar—. Sabes quien soy?
Ella levanto la cara.
La luz de la luna le dibujaba los rasgos a medias. Guapo, demasiado guapo. Pero borroso. Desconocido.
—Eres...
Valeria lo miro con seriedad durante dos segundos.
—Eres un hombre guapo.
Despues se metio otra vez en sus brazos, como si esa respuesta fuera suficiente para resolver el mundo entero.
El perfume suave de ella le lleno la respiracion.
Gael bajo la mirada, decepcionado por un instante.
Claro.
Antes de esa noche, entre ellos no habia habido casi nada. Nada, salvo aquel viejo episodio que Valeria parecia haber olvidado por completo. Si no estuviera tomada, una mujer como ella jamas lo habria buscado asi.
Eso lo sabia.
Tambien sabia que aprovechar ese momento se sentia peligroso, casi injusto. Pero la oportunidad estaba ahi, temblando entre los dos, y quizas no volveria a tener otra.
Gael cerro los ojos un segundo.
Cuando los abrio, ya habia tomado una decision.
—Tu fuiste quien vino a provocarme primero.
Lo dijo tan bajo que casi se perdio entre sus respiraciones.
Luego la abrazo con fuerza, le alzo el menton y la beso de nuevo. Fue un beso dominante, impaciente, como si la poca razon que le quedaba se hubiera apagado al mismo tiempo que la ciudad detras del cristal.
La noche termino de tragarselos.
Al dia siguiente, la luz blanca de la manana atraveso las cortinas y cayo sobre la cama.
Valeria desperto con la cabeza pesada.
Se incorporo despacio, llevo una mano a la sien y miro alrededor. La habitacion era desconocida. La cama no era la suya. El aire olia a hotel, a sabanas limpias y a una intimidad que le hizo quedarse inmovil.
Donde estaba?
Por que estaba ahi?
Y por que le dolia todo el cuerpo?
Antes de poder ordenar una sola respuesta, vio la ropa tirada en el suelo.
Habia prendas de hombre y de mujer mezcladas, abandonadas como pruebas de un desastre. Entre ellas estaba el vestido nuevo que habia comprado. El escote estaba roto.
Valeria se desperto por completo.
Una serie de imagenes de la noche anterior le cruzo la mente: labios, manos, el vidrio frio, respiraciones demasiado cerca, su propia voz diciendo cosas que sobria jamas se habria permitido.
Ella habia...
Habia pasado la noche con un desconocido.
La noche anterior acababa de ganar un caso grande para un cliente importante. El socio del despacho habia insistido en celebrar y habia reservado ese hotel. Valeria no tenia buena resistencia al alcohol; con un par de copas ya se sentia mareada.
Recordaba haber salido a buscar el bano.
Despues, por alguna razon que ahora le daba ganas de desaparecer bajo la tierra, se habia enredado con un hombre al que no conocia.
Que oso.
El primer golpe de verguenza le subio a la cara, pero duro poco.
Valeria Ríos era abogada. Podia entrar en panico diez segundos, no mas. Si algo habia ocurrido, huir no lo resolvia.
El sonido de la regadera llego desde el bano.
El hombre no se habia ido.
El vestido ya no servia. Por suerte, en el closet habia batas del hotel. Valeria tomo una al azar y se la puso para cubrirse. Luego busco su bolsa entre la ropa del suelo, encontro su cartera, saco una tarjeta bancaria y la dejo sobre la mesa de centro.
Despues respiro hondo y se sento en el sofa a esperar.
Diez minutos mas tarde, la puerta del bano se abrio.
Una figura alta salio envuelta en vapor.
Valeria levanto la vista desde sus piernas largas, rectas, hasta la cintura. El hombre solo llevaba un pantalon negro. El torso seguia desnudo, con el abdomen marcado y gotas de agua bajandole por la piel.
Tenia buen cuerpo.
Muy buen cuerpo.
La mirada de Valeria subio a las claviculas, al menton, a las marcas rojas que ella no quiso mirar demasiado tiempo. Luego encontro la nariz alta, los ojos alargados, el cabello corto tenido de plata y una cara demasiado joven bajo esa belleza insolente.
Valeria se quedo helada.
—Cuantos anos tienes?
La pregunta le salio tensa.
Gael no esperaba verla despierta. Parpadeo, y despues una sonrisa ladeada le levanto apenas la comisura.
—Anoche lo comprobaste y ya se te olvido?
Valeria entendio al instante el doble sentido.
—No hablo de eso.
Intento mantener la calma, aunque las orejas se le calentaron.
—Te pregunto si eres mayor de edad.
—Cumpli diecinueve hace dos meses.
Valeria solto el aire que no sabia que estaba conteniendo.
Gracias a Dios.
Por un segundo, cuando vio esa cara, habia imaginado titulares, denuncias, el fin de su carrera y su nombre convertido en ejemplo de lo que una abogada jamas debia hacer.
Estaba viva profesionalmente.
Por ahora.
Mientras ella se recuperaba del susto, Gael se acerco y se sento a su lado. El sofa era pequeno; el era demasiado alto. Sus piernas quedaron pegadas. Incluso con tela de por medio, Valeria sintio el calor de su cuerpo.
El olia a jabon, a humedad limpia, a algo joven y peligroso que parecia invadirle la nariz.
Ella tosio con discrecion y empujo la tarjeta hacia el.
—Lo de anoche fue un accidente. Aqui hay treinta mil pesos. Tomalo como una compensacion.
La sonrisa de Gael desaparecio.
—Me estas tomando por escort?
—No quise decir eso.
Valeria se enderezo de inmediato.
—Yo tome de mas. La responsabilidad fue mia. Debo responder por lo que paso.
—No me parece que haya sido un error.
Su humor mejoro apenas. Inclino la cabeza, mirandola con ese aire insolente que le quedaba demasiado natural.
—Pero si quieres hacerte responsable de mi, acepto.
Antes de que Valeria pudiera apartarse, Gael se inclino sobre ella y la hizo retroceder contra el respaldo del sofa.
Media casi uno noventa. Ella, con sus tacones, apenas llegaba a uno sesenta y ocho. La diferencia de estatura trajo una presion imposible de ignorar.
—No quiero dinero.
Sus ojos se encontraron.
La voz de Gael bajo un poco mas.
—Quiero que seas mi novia, licenciada.
En una atmosfera asi, con el cuerpo de el tan cerca y la memoria de la noche anterior todavia ardiendo en los bordes, Valeria sintio que el corazon le daba dos golpes de mas.
Veintitres anos sin novio formal, y la vida decidia estrenarla con un universitario de cabello plateado que acababa de pedirle una relacion en la escena mas absurda posible.
Valeria recupero la frialdad casi enseguida.
—Me conoces? Sabes algo de mi? Sabes cuantos anos soy mayor que tu?
Hizo las tres preguntas de corrido.
Gael ni siquiera alcanzo a responder.
Ella apoyo una mano en su pecho y lo empujo para levantarse.
—Se que los hombres de tu edad son impulsivos. Voy a hacer como que no escuche lo que acabas de decir.
Tomo la ropa rota, la bolsa y la poca dignidad que le quedaba.
—El NIP son los ultimos cuatro digitos de la tarjeta. Si quieres el dinero, tomalo. Si no, tirala.
Salio de la habitacion sin mirar atras.
Gael no la siguio.
Se quedo sentado en el sofa, mirando la puerta cerrada. La sonrisa se le apago despacio, dejando una sombra de tristeza en su rostro.
Valeria Ríos.
Como no iba a conocerte?
El rechazo no le sorprendia. Valeria era asi: racional, fria cuando necesitaba serlo, una mujer que no dejaba que nadie la empujara a donde no queria ir.
Pero no importaba.
Despues de esa noche, entre ellos ya no habia una distancia limpia. Habia una grieta.
Y Gael estaba seguro de que podia entrar por ahi.
Valeria no tenia idea de lo que el pensaba.
Al salir del cuarto, pidio otra habitacion en el mismo hotel, se ducho con agua caliente hasta que la piel dejo de olerle a el y llamo a su mejor amiga para que le llevara ropa.
No pensaba cruzar el lobby en bata y con esa cara de desastre.
Ximena Navarro llego cuando Valeria acababa de salir del bano. Llevaba una toalla envuelta al cuerpo y el cabello negro, medio seco, cayendole sobre la espalda.
—Ajá.
Ximena recorrio con los ojos las marcas en su cuello blanco y en las claviculas. La sonrisa se le volvio enorme.
—Ese hombre salvaje si que dejo huella. A ver, cuenta. Como estuvo tu primera vez?
—Estaba tomada. No recuerdo mucho.
Valeria lo dijo con una calma que no le salio tan perfecta como queria.
—Pero tiene diecinueve anos.
—Un lobito feroz!
Ximena abrio los ojos.
—Alto? Guapo? De esos que parecen pecado con patas?
Valeria extendio la mano para cortar el interrogatorio.
—Compraste la medicina?
Recordaba de forma borrosa que el habia usado proteccion. Aun asi, no queria correr riesgos.
—Si. Tambien te traje ropa de pies a cabeza.
Ximena le entrego la bolsa y la pastilla de emergencia, pero no solto la mirada curiosa.
—Valeria, no seas mala. Dame detalles. Me estoy muriendo.
Valeria tomo agua, se paso la pastilla y recupero su expresion fria de licenciada intocable mientras empezaba a vestirse.
—Alto. Guapo.
—Entonces considera salir con el. Neta, esos lobitos jovenes tienen fama de ser muy buenos en la cama.
—Es demasiado joven. No conviene.
Entre ellos habia tres o cuatro anos de diferencia. Para otra persona quiza no seria nada, pero Valeria no creia que un hombre que ni siquiera sabia su nombre completo pudiera enamorarse de ella por una noche.
Demasiado joven.
Demasiado impulsivo.
Demasiado peligroso para la paz que ella habia construido.
Ademas, Valeria no tenia planes de enamorarse ni de casarse. Trabajar, ganar dinero y sostener su vida era mucho mas claro que entregarle el control a una relacion.
Lo de la noche anterior quedaria como una aventura.
Una muy vergonzosa.
Nada mas.
Despues de arreglarse, Valeria aprovecho el coche de Ximena para llegar al despacho.
Eran casi las once de la manana. Cuando entro, sus colegas discutian que pedir de comida.
Valeria saludo, dejo la bolsa en su lugar y apenas se sento cuando la secretaria del socio se acerco.
—Licenciada Ríos, el jefe la busca.
—Voy.
Tomo los documentos del caso anterior y llamo a la puerta de la oficina.
—Pase.
La voz grave sono al mismo tiempo que ella entraba.
—Licenciado Castillo.
Valeria se detuvo frente al escritorio y dejo los archivos.
—Esta es la documentacion del caso anterior.
—Sientate.
Gabriel Castillo asintio, mirandola con una sonrisa amable.
—Anoche te fuiste muy temprano. Pensaba llevarte a casa.
—Me encontre con una amiga y sali con ella.
Valeria se sento. Al recordar lo ocurrido, una culpa discreta le cruzo el pecho, pero su rostro siguio tranquilo.
Gabriel no sospecho nada. Hablaron un rato del caso y, al final, el propuso invitarla a comer.
—Abrieron un restaurante italiano cerca. Te llevo a probarlo?
—Gracias, licenciado, pero desayune tarde. Todavia no tengo hambre.
Su sonrisa fue educada y distante.
Valeria siempre era asi.
Inteligente, capaz, hermosa, y aun asi cerrada como una puerta de acero. No tenia muchos amigos en el despacho. Cualquiera que intentaba acercarse terminaba detenido a una distancia correcta, profesional, imposible.
Desde que habia llegado como practicante tres anos atras hasta convertirse en abogada de planta, Gabriel nunca habia ocultado del todo su admiracion por ella. Habia insinuado muchas veces que queria algo mas.
Valeria, o no lo notaba, o fingia no notarlo con una habilidad impecable.
Gabriel suspiro y no insistio.
—Entonces sera la proxima.
—Claro.
Valeria respondio por cortesia y salio para seguir trabajando.
El resto de la tarde se le fue entre llamadas, escritos, correos y mensajes. Su computadora no dejo de sonar.
Hasta que, pasadas las cinco, recibio una llamada desconocida.
—Hablo con Valeria Ríos? Le llamamos del Ministerio Publico de Ciudad de Mexico. Diego Ortega fue detenido por una riña. Dijo que usted es su familiar. Puede venir?
Valeria sintio que la cabeza le zumbaba.
Ese mocoso otra vez metiendose en problemas.
Colgo, guardo sus cosas a toda prisa y pidio un auto.
Cuando llego al Ministerio Publico, encontro a dos hombres jovenes sentados frente a frente. Uno tenia el cabello plateado. El otro, rojo.
Los dos rondaban los veinte. Los dos eran tan guapos que, de alguna forma, esos colores exagerados no los hacian ver ridiculos. Tambien tenian golpes en la cara y una expresion de furia mal contenida.
Bueno.
La furia estaba casi toda en Diego Ortega.
Gael Mendoza, en cambio, parecia una pared de hielo.
—Gael Mendoza, si estas enfermo, ve y tomate tus medicinas! Por que demonios andas golpeando gente?
Diego lo fulmino con la mirada.
El y Gael estudiaban en la misma universidad. Ambos cursaban segundo ano y eran enemigos declarados. Todo el campus sabia que no se soportaban.
Nadie tenia muy claro como habia empezado el pleito.
Lo unico seguro era que, cada vez que se cruzaban, se lanzaban frases venenosas. Nunca habian llegado a los golpes.
Hasta ese dia.
Diego habia visto a Gael y, como siempre, le solto un comentario sarcastico. Apenas dijo dos frases, Gael le dio un golpe. Diego, aturdido primero y furioso despues, le devolvio otro. La pelea crecio hasta que alguien llamo a la policia.
Y ahi estaban.
Gael lo miro de reojo.
—Te lo ganaste.
La frialdad de su voz termino de prender a Diego.
—Yo hoy...
Diego golpeo la mesa y se levanto. Ya tenia agarrado el cuello de la camisa de Gael cuando vio una figura familiar entrando por la puerta.
No manches.
Se le fue toda la valentia.
El movimiento que parecia a punto de convertirse en golpe cambio de rumbo. Diego le palmeo el cuello de la camisa a Gael con una sonrisa falsa y los dientes apretados.
—Traias polvo en la ropa. Te lo estaba quitando.
Gael estaba de espaldas a la entrada, asi que no vio a Valeria.
—No me toques, imbecil.
Aparto la mano de Diego con asco.
Entonces escucho una voz fria, educada, demasiado familiar.
—Buenas tardes, oficial. Soy familiar de Diego Ortega.
Gael se quedo inmovil.
Esa voz.
La habia escuchado la noche anterior demasiado cerca, quebrandose entre respiraciones, volviendo a su oido una y otra vez.
No esperaba que Valeria apareciera ahi.
Mucho menos esperaba que fuera familiar de Diego.
Tardo dos segundos en girar.
Valeria, al ver el cabello plateado desde la entrada, habia pensado en Gael y en la noche anterior. Pero enseguida desecho la idea. El mundo no podia ser tan pequeno.
Luego el se dio vuelta.
Sus miradas chocaron.
Valeria se quedo completamente en blanco.
Si era el.
aún que si Admito, la historia, esta bonita y tienes buena ortografía y narración, ni se diga 10/10, Pero esa historia no es para mí.
bendiciones Escritora.