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DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

Status: Terminada
Genre:Comedia / CEO / Venganza / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Dos imperios rivales, un odio de décadas y un testamento que obliga al implacable CEO Alessandro Rovere a casarse con Giulia Moretti, la heredera de su familia enemiga. Lo que empieza como una venganza y un contrato, termina convirtiéndose en un caos lleno de tensión, risas y un amor que nadie esperaba… ¡al borde de la locura!

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21: Operación Convencimiento: Travesuras y Tiernos Planes

La misión de Leonardo tenía nombre propio: "Operación Más Hermanos", y contaba con el apoyo incondicional de Luca, Elena, Sofia y Matteo, quienes se habían convertido en sus lugartenientes oficiales. El pequeño de catorce meses había dejado claro que su objetivo era innegociable, y aunque Giulia seguía dudando, pensando en el cansancio, el desorden y el cambio de vida que suponía tener otro bebé, el comando entero trabajaba a marchas forzadas para ablandar su corazón, usando una mezcla perfecta de astucia, ternura y, por supuesto, las travesuras más ingeniosas que se pudieran imaginar.

La primera estrategia que pusieron en marcha se llamaba "Inundación de Bebés". El plan era sencillo: hacer que Giulia estuviera rodeada de bebés adorables todo el tiempo, para que recordara lo maravilloso que eran, sin que pareciera que lo hacían a propósito. Así, día tras día, los amigos iban llegando a la mansión con bebés de familiares, hijos de conocidos o niños del vecindario, siempre con alguna excusa ingeniosa.

—Es que la hermana de Elena tuvo que salir y no tenía con quién dejar al pequeño Tomás —decía Luca con cara de inocencia, mientras entraba con un bebé de apenas tres meses en brazos.

—Y yo me encontré con la vecina de mi madre y me pidió un favorcito con la pequeña Martina —añadía Sofia, llegando con una niñita preciosa de rizos dorados.

En menos de una semana, la mansión Rovere-Moretti parecía una guardería. Había bebés por todas partes: en el salón, en el jardín, en la cocina… Giulia, que tenía un corazón enorme, no podía evitar caer en la tentación de cargarlos, mecerlos, darles el biberón o jugar con ellos. Y Leonardo, muy astuto, se ponía siempre en medio, actuando como el hermano mayor perfecto.

Un día, mientras Giulia tenía en brazos a dos bebés a la vez, sentada en el sofá rodeada de más niños que jugaban en el suelo, Leonardo se acercó caminando despacio, con su paso inconfundible de pequeño explorador, cargando en sus brazos una de sus mantas más suaves y su peluche favorito. Se acercó a uno de los bebés más pequeños, le puso la manta encima con mucho cuidado, le acarició la carita con ternura y le dio el peluche para que lo abrazara. Luego se giró hacia su madre, la miró con esos ojos grandes y brillantes, y le dijo con voz dulce y persuasiva:

—¡MAMÁ MIRA! ¡LEO CUIDAR! ¡LEO QUIE-RO SER HER-MA-NO MA-YOR! ¡MUCHO QUIE-RO! ¡PO-DEMOS TENER OTRO!

Giulia sintió que se le derretía el corazón. Ver a su hijo tan cariñoso, tan responsable, tan deseoso de compartir su vida con otro hermano, era una imagen que se le quedaba grabada en la mente y en el alma. Pero aun así, la vocecita de la duda seguía ahí.

—Eres un amor, mi vida —le decía ella, abrazándolo—. Eres el mejor hermano mayor del mundo, eso seguro. Pero ya sabes que mamá tiene miedo… es mucho trabajo, mucho cansancio…

Pero Leonardo y sus aliados no se rindieron. Al contrario, se pusieron más creativos. La siguiente fase del plan fue ideada por Matteo, quien tenía una gran habilidad para las ocurrencias divertidas. La llamaron "El Paraíso de la Comodidad". La idea era demostrarle a Giulia que tener otro hijo no significaría trabajo extra, porque todos estarían ahí para ayudarla, cuidarla y facilitarle todo.

Una mañana, Giulia bajó a la cocina para preparar el desayuno y se encontró con una escena increíble. Luca y Alessandro estaban delantados, cocinando con una destreza impresionante. Elena y Sofia estaban ordenando todo, limpiando y dejando cada rincón impecable. Matteo estaba sentado en el suelo, jugando con Leonardo y enseñándole cosas nuevas. Y en el centro de la mesa, había un desayuno espectacular, con flores, frutas cortadas, zumos frescos y un cartel grande y colorido que decía: “MAMÁ ES LA REINA, NOSOTROS HACEMOS EL RESTO”.

—¿Pero qué pasa aquí? —preguntó Giulia, sorprendida y con una sonrisa en los labios.

Leonardo corrió hacia ella, le agarró de la mano y la llevó hasta una silla que habían adornado especialmente con cojines suaves y cintas de colores.

—¡MAMÁ SEN-TAR! ¡DES-CAN-SAR! —ordenó el pequeño—. ¡NO TRA-BA-JAR! ¡TO-DOS AYUDAR! ¡SI TENER BE-BÉ, TO-DOS CUIDAR! ¡MAMÁ SOLO QUIE-RER Y AMA-R!

Alessandro se acercó, le dio un beso en la frente y le susurró:

—Tienen razón, mi amor. Si decidimos ampliar la familia, tú no tendrás que preocuparte por nada. Yo estaré ahí al pie del cañón, como siempre, y ellos… bueno, ellos ya se han autoproclamado niñeras oficiales de la casa. No te faltará nada, ni descanso, ni ayuda, ni amor. Solo tendrás que disfrutar.

Giulia se sentó, con los ojos llenos de lágrimas de emoción. Era increíble todo lo que hacían por ella, todo el amor que le demostraban. Pero el miedo a no estar a la altura, a que la empresa sufriera, a no poder con todo, seguía siendo un obstáculo.

—Sois maravillosos, de verdad —dijo ella, mirándolos a todos—. Y os agradezco muchísimo todo esto. Pero… es una decisión muy grande. Necesito tiempo, ¿vale?

Leonardo frunció el ceño, pensativo. “Tiempo”… esa palabra no le gustaba mucho. Él quería resultados ya. Así que decidió pasar a una táctica más directa, más emocional y, por qué no, un poquito más traviesa.

Esa misma tarde, mientras Giulia descansaba un rato en el salón leyendo una revista, Leonardo se fue sigilosamente hacia su cuarto, seguido de sus cuatro cómplices, que siempre estaban dispuestos a ayudarle. Allí, sacaron las cajas donde guardaban la ropa de cuando él era un recién nacido: bodies diminutos, patucos pequeñitos como nueces, gorritos, mantas suaves… todo aquello que había usado cuando cabía entero en los brazos de sus padres.

Entre todos, cargaron con todo ese tesoro y lo bajaron al salón. Lo extendieron todo alrededor de Giulia, cubriendo las alfombras, los sofás, las mesitas. Y Leonardo, muy serio, se sentó en medio de todo aquello, agarró un body diminuto, se lo puso sobre su propia barriga y le dijo a su mamá con voz llena de nostalgia y dulzura:

—¡MAMÁ MIRA! ¡ESTO ERA DE LEO! ¡MUY PE-QUE-ÑO! ¡MUY BONI-TO! ¡AHORA ESTÁ TODO VACÍO! ¡ESPERANDO OTRO BE-BÉ! ¡ROPA QUIE-RO QUE LA USEN OTROS HER-MA-NOS!

Giulia dejó la revista a un lado, se agachó en el suelo y empezó a tocar aquellas prendas pequeñitas, recordando, reviviendo aquellos primeros meses, aquellos momentos de amor inmenso, de noches en vela que, aunque cansadas, habían sido mágicas. Se le llenaron los ojos de lágrimas al ver que Leonardo tenía razón: todo eso estaba guardado, esperando, como si el destino ya lo hubiera preparado para más.

—¡Ay, mi vida! —dijo ella, abrazando fuerte a su hijo—. ¡Qué lista eres! ¡Cómo me sabes tocar el corazón!

Pero Leonardo no había terminado. Tenía preparada su travesura más grande, una que dejaría a todos con la boca abierta, y que sin saberlo, estaba más conectada con la realidad de lo que nadie imaginaba.

Al día siguiente, Giulia tenía una reunión importante con unos clientes en casa. Se arregló con elegancia, se sentó en el despacho junto a Alessandro, y empezaron a hablar de negocios. Leonardo, que sabía perfectamente cuándo tenía que actuar, entró muy calladito, arrastrando una silla pequeña que empujaba con mucho esfuerzo. La colocó justo al lado de su mamá, se subió, y sacó de su pequeña mochila dos muñecos idénticos, vestidos iguales, del mismo tamaño, con la misma ropa. Los puso con mucho cuidado sobre las piernas de Giulia, se señaló a sí mismo, señaló a los dos muñecos y dijo con voz fuerte y clara, para que todos lo escucharan:

—¡MAMÁ! ¡MIRA! ¡LEO! ¡Y AHORA DOS MÁS! ¡QUEREMOS GEME-LOS! ¡ASÍ! ¡DOS VECES MÁS AMOR! ¡DOS VECES MÁS DIVERSIÓN! ¡YA SABEMOS! ¡VIENEN EN CAMINO!

Todos los presentes se echaron a reír por la ocurrencia del niño, por lo adorable que era pidiendo nada menos que dos hermanos de golpe. Alessandro lo cargó, riéndose mucho:

—¡Pides mucho, jefe! ¡Quieres doblar la apuesta! ¡Pero me gusta tu estilo!

Giulia también se rió, aunque en el fondo, al ver aquellos dos muñecos iguales, sintió un escalofrío extraño, una sensación rara, como si esas palabras hubieran resonado de una forma especial dentro de ella. “Qué cosas dice este niño”, pensó. “Con uno ya tenemos bastante, ¿cómo vamos a querer dos a la vez?”.

Sin embargo, esa noche, Giulia se quedó pensando mucho en todo. En las travesuras de su son, en su ternura, en cómo todos se esforzaban por demostrarle que sería fácil, que sería maravilloso. Y también pensó en esa sensación que le había dejado el ver a Leonardo con los dos muñecos idénticos.

Lo que ninguno sabía todavía, ni siquiera Giulia, era que esa corazonada, esa sensación extraña, no era nada más ni nada menos que la verdad hablándole al oído. Porque mientras ellos planeaban, reían, hacían travesuras y trataban de convencerla, algo increíble, algo mágico, ya estaba ocurriendo dentro de ella.

Hacía ya unas semanas que Giulia se sentía diferente. Un poco más cansada, un poco más sensible, con algunos antojos extraños que no entendía. Pensaba que era solo el estrés del trabajo, o las emociones de todo lo que estaba pasando con Leonardo y sus planes. Pero la realidad era que la naturaleza ya había tomado su decisión. Y no era un solo bebé el que venía, tal como pedía Leonardo… ¡eran dos!

Gemelos. Dos vidas nuevas creciendo allí dentro, dos nuevos miembros de la familia Rovere-Moretti que, irónicamente, habían escuchado las peticiones de su hermano mayor antes incluso de nacer.

Esa noche, mientras todos dormían tranquilos, cansados de un día lleno de planes y risas, Giulia se quedó mirando por la ventana, con la mano puesta sobre su vientre, sin saber todavía que justo allí, donde ella ponía su mano, dos pequeños corazones ya latían con fuerza, preparándose para darle la sorpresa más grande, más bonita y más increíble de sus vidas.

Leonardo, en su cunita, sonreía mientras dormía, seguramente soñando con su victoria, con su misión cumplida. Y aunque él no lo sabía, aunque sus padres tampoco, la Operación Más Hermanos ya había tenido éxito. Y mucho más del que jamás habían imaginado.

Solo faltaba que el secreto saliera a la luz, y cuando eso pasara, la mansión se llenaría de una alegría que nadie podría medir, y las travesuras, el caos y el amor se multiplicarían por dos. Porque Leonardo iba a conseguir exactamente lo que pedía: compañía, diversión y el doble de amor. Y Alessandro y Giulia iban a descubrir que, a veces, los miedos se quedan pequeños cuando la vida te regala algo tan grande como dos milagros a la vez.

Y todo gracias a la terquedad, la ternura y las ocurrencias de un niño que sabía muy bien lo que quería, y que tenía razón en todo, incluso cuando parecía que solo estaba jugando.

 

💌 Palabras de la autora

¡Leonardo es el estratega más genial del mundo! 🤣 Me encanta cómo se las ingenia para convencer a su mamá, y ¡qué fuerte lo de pedir gemelos! 🤭 ¿Verdad que dan ganas de darle todo lo que pide con esa ternura? Y esa sorpresa que se viene… ¡me muero de ganas de que la descubran! 🥰

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Cinzia Cantú
No entiendo porque no comentan, es una historia fascinante y amena. Vamos lectoras a opinar que eso vale la pena e impulsa a la escritora a regalarnos más capítulos y otras historias muy entretenida. Historias que sanan el corazón
Cinzia Cantú
En verdad un descubrimiento muy especial
Cinzia Cantú
Un descubrimiento que agregó más historias y suspenso
Cinzia Cantú
El jardín secreto es el broche de oro para la familia y creo que los va a ayudar a descubrir más tesoros
Cinzia Cantú
Un capítulo muy especial que conecta el presente con el pasado e invita a conocer la historia de sus antepasados
Cinzia Cantú
Este capítulo despierta la curiosidad de todas aquellas personas que lo han leído y las invita a explorar junto a los torbellinos
Cinzia Cantú
Esta familia es un ejemplo a seguir a pesar de su caos
Cinzia Cantú
Leonardo es un verdadero líder y sabe muy bien lo que quiere y como compartir con sus hermanos. Los imagino como adultos trabajando juntos
Cinzia Cantú
Leonardo es muy especial como hijo y como hermano mayor y entre los tres alegran a la familia con sus logros y sus travesuras capitaneadas por el gran hermano mayor
Cinzia Cantú
Es realmente una bendición por partida doble
Cinzia Cantú
Qué hermoso que se preparen así para recibir a los bebés, todos ellos incluyendo a los amigos y el hermano mayor se preocupa de que su mamá no se exceda en las tareas
Cinzia Cantú
Dicen que lis niños lo saben, lo presienten
Cinzia Cantú
Qué sensibilidad, qué amor y cuánta dulzura, escritora te superaste con este capírulo
Cinzia Cantú
Qué hermosa confabulación y hasta el universo estuvo de acuerdo y pronto tendrán noticias. Espero que el papá no sufra como el embarazo pasado
Cinzia Cantú
Te felicito escritora, este capítulo es fenomenal y muy divertido, la forma en que un niño puede ver el mundo de los adultos
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia y todo lo que enseña ! La verdadera felicidad de la vida
Cinzia Cantú
En esa fiesta de cumpleaños yodos se divirtieron y la pasaron genial. Va a quedar en la historia de todos los que asistieron
Cinzia Cantú
Una familia con mucho amor, comprensión y ganas de crecer juntos
Cinzia Cantú
Es verdad que el amor encuentra siempre su camino
Cinzia Cantú
Pobre bebé con semejante padre
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