Bang Chan y Seungmin son estrellas del K-pop... y novios en secreto. Entre giras interminables y luces de escenario, su amor crece fuerte en los pocos momentos que tienen para sí mismos. Pero la fama no perdona secretos, y cuando el mundo empieza a cerrarles el paso, deberán decidir si su vínculo vale más que cualquier gloria. ¿Podrán mantener su armonía en medio del caos?
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el regreso a las raices
Hacía un año que se habían casado y establecido en su casa del bosque. Aunque seguían siendo parte activa del grupo, habían decidido tomar un mes de descanso para volver a sus orígenes –visitar los pueblos donde habían crecido, conocer a la familia extendida del otro y encontrar inspiración en las raíces que los habían formado como personas y como artistas.
El primer destino era Daegu, la ciudad natal de Seungmin. Bajaron del tren en la estación central, siendo recibidos por el padre de Seungmin con un abrazo fuerte y una sonrisa que parecía iluminar todo el lugar. El aroma de kimchi casero y pescado a la parrilla les dio la bienvenida desde el momento en que cruzaron la puerta de la casa familiar.
—He preparado todo lo que te gusta —dijo la madre de Seungmin, abrazando a Seungmin y saludando a Chan con cariño—. Y he invitado a tus tíos y primos –quieren conocerte mejor, Chan.
Durante la cena, la casa se llenó de risas, historias y preguntas sobre su vida juntos. Seungmin contó cómo habían conocido en los audiciones del grupo, y Chan habló de los primeros días en el dormitorio, cuando se dieron cuenta de que tenían más en común que la música.
—Siempre supe que sería alguien especial —dijo la abuela de Seungmin, tomando la mano de Chan—. Cuando Minnie era pequeño, siempre cantaba en el patio, y decía que algún día encontraría a alguien con quien hacer música para siempre.
Seungmin se sonrojó, pero miró a Chan con ojos llenos de amor. Después de la cena, se dirigieron al pequeño patio trasero donde Seungmin había pasado horas de su infancia cantando y soñando con ser artista. Chan sacó su guitarra y empezó a tocar una melodía que había compuesto durante el viaje, inspirada en las historias que había escuchado esa noche.
—"En el patio donde creciste, tus sueños se plantaron como árboles..." —cantó Seungmin, cerrando los ojos para conectarse con los recuerdos de su infancia. La luna brillaba sobre ellos, y el sonido de la guitarra se mezclaba con el canto de los grillos y el murmullo de la familia en el interior de la casa.
Al día siguiente, Seungmin llevó a Chan a recorrer la ciudad –el colegio donde había estudiado, el pequeño estudio de música donde había tomado sus primeras clases, el parque donde había pasado tardes escribiendo sus primeras letras. En cada lugar, Seungmin contaba historias, y Chan las iba convirtiendo en notas y acordes en su cuaderno.
—Aquí es donde escribí mi primera canción —dijo Seungmin, señalando un banco bajo un árbol de higuera en el parque—. Era sobre cómo quería escapar del pueblo para cumplir mis sueños. Pero ahora sé que las raíces son importantes –sin ellas, no podrías llegar a ninguna parte.
Chan se sentó en el banco y empezó a tocar la melodía de esa primera canción, que Seungmin le había enseñado hace años. Seungmin se sentó junto a él y cantó las letras, con la misma emoción que cuando las había escrito por primera vez, pero ahora con un matiz de gratitud por todo lo que había logrado.
Por la tarde, visitaron el mercado local, donde la gente los reconoció y los saludó con cariño. Una señora que vendía pan casero les dio un paquete lleno de dulces tradicionales, recordándole a Seungmin que siempre había sido un niño amable y talentoso.
—La gente aquí nunca olvida a quienes son suyos —dijo Chan, mirando a Seungmin mientras saludaba a sus vecinos de la infancia—. Me alegro de poder conocer este lugar que te hizo la persona que eres.
Seungmin tomó su mano y le dio un beso suave en la mejilla.
—Ahora es tu lugar también —respondió—. Porque eres parte de mi familia.
Por la noche, mientras preparaban una cena con los ingredientes que habían comprado en el mercado, decidieron grabar una pequeña demo de las canciones que habían creado durante el día. Usaron el teléfono para grabar, con el sonido del viento en las ventanas y el aroma de la comida casera como fondo.
—Estas canciones tienen algo especial —dijo Chan cuando escucharon la grabación—. Tienen el sabor de tu infancia, el calor de tu familia.
Seungmin asintió, acurrucándose en su pecho mientras veían las luces de la ciudad desde la ventana.
—Quiero que estas canciones formen parte de nuestro próximo álbum —dijo él—. Quiero que la gente conozca nuestras raíces, cómo fuimos quienes somos hoy.
Chan le dio un beso en la coronilla y abrazólo con fuerza.
—Juntos haremos que el mundo conozca cada parte de nosotros —prometió—. Porque nuestra historia no es solo la de dos personas que se aman, sino la de dos culturas, dos hogares que se unieron en uno solo.
Mientras la noche avanzaba sobre Daegu, la casa se llenaba de la calidez de la familia y la promesa de nuevas canciones que llevarían las raíces de Seungmin