Ella renace en un personaje que odió de la última novela que estaba leyendo.. ahora está decidida a cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas la novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Novias 1
Semanas después, una nueva tendencia comenzó a aparecer en la tienda de modas Ryder.
Vestidos de novia.
Al principio fue un solo encargo.
Después dos.
Luego cinco.
Y antes de que Josie pudiera darse cuenta, una parte importante del taller estaba completamente dedicada a bodas.
La razón era sencilla.
Las mujeres querían enamorarse usando un vestido Ryder.
Y honestamente…
Josie entendía perfectamente por qué.
Porque diseñar vestidos de novia resultó ser una de las cosas que más amaba hacer.
Muchísimo más de lo que esperaba.
Había algo especial en ellos.
Algo distinto.
No era solo elegancia.
Era ilusión.
Esperanza.
Sueños.
Cada novia llegaba con ojos brillantes y manos nerviosas.
Algunas hablaban muchísimo.
Otras apenas podían contener las lágrimas de emoción.
Y Josie escuchaba todo.
—Quiero que mi prometido piense que soy hermosa.
—Mi madre usó perlas en su boda también…
—Siempre soñé con mangas largas…
—Él ama las flores blancas…
Josie tomaba notas mientras sonreía suavemente.
Y aunque no fuera una romántica desesperada como la antigua Josie Ryder…
Debía admitir algo.
Era difícil no emocionarse un poco viendo personas tan felices.
Especialmente porque muchas veces las veía mirarse con una ternura tan sincera que incluso ella se quedaba callada.
Una tarde una joven noble se probó su vestido terminado.
Cuando salió del vestidor, su prometido la vio…
Y literalmente dejó de respirar unos segundos.
Josie observó la escena desde lejos.
El hombre parecía completamente enamorado.
La novia casi lloraba.
Y entonces él dijo bajito..
—Te ves hermosa.
La chica comenzó a llorar inmediatamente.
Josie pensó..
[…Bueno, eso fue bastante adorable.]
Pero también aprendió algo importante durante aquellos meses.
El amor sano se veía muy distinto al de la novela original.
Muy distinto.
No parecía sufrimiento constante.
Ni obsesión.
Ni lágrimas eternas.
Se veía tranquilo.
Cálido.
Como dos personas felices caminando juntas.
Y eso le gustaba.
Aunque honestamente…
Nunca se imaginaba a sí misma viviendo algo así.
Porque mientras diseñaba vestidos de novia y veía parejas enamoradas, Josie también entendía algo sobre sí misma.
Ella ya no estaba vacía.
Antes de morir, gran parte de su vida había sido sobrevivir.
Y la Josie original, por otro lado, había intentado llenar sus vacíos persiguiendo amor romántico.
Pero ahora…
Ahora ella tenía demasiadas cosas que amaba.
Su trabajo.
Sus diseños.
La Tienda de modas Ryder.
Las costureras.
Las metas que seguían creciendo.
Su padre.
Ella misma.
Y eso cambiaba completamente su manera de ver el amor.
Una noche estaba trabajando sola en un diseño de novia frente a la ventana de su oficina.
El vestido era precioso.
Falda ligera.
Encaje delicado.
Mangas suaves.
Elegante, pero cómodo.
Josie sonrió mientras hacía los últimos trazos.
[Esto quedará hermoso.]
Entonces se quedó pensando.
Porque muchas de las mujeres que visitaban la tienda hablaban del matrimonio como si fuera el objetivo final de sus vidas.
Como si toda felicidad dependiera de eso.
Y ella ya no pensaba así.
No después de todo lo vivido.
No después de descubrir lo feliz que podía ser construyendo algo propio.
Apoyó la mejilla sobre la mano mientras miraba el diseño terminado.
[Yo ya tengo mi propia idea de felicidad.]
La idea no le daba tristeza.
Al contrario.
Le daba paz.
Porque no sentía desesperación.
No sentía vacío.
No necesitaba que alguien la eligiera para sentirse completa.
Ya tenía una vida que amaba.
Y sinceramente…
Eso era suficiente.
Aunque aun así seguía emocionándose cada vez que veía una novia feliz.
Especialmente cuando giraban frente al espejo sonriendo.
O cuando abrazaban emocionadas a sus madres.
O cuando lloraban de felicidad al verse con el vestido correcto.
Josie adoraba esos momentos.
Porque le gustaba crear belleza para otros.
Le gustaba hacer felices a las personas.
Y eso también era amor de alguna forma.
Una tarde, mientras ajustaba un velo, una joven novia le preguntó tímidamente..
—Lady Josie… ¿usted nunca ha pensado en casarse?
Las costureras alrededor quedaron silenciosas.
Josie levantó apenas la vista.
Y luego sonrió tranquila.
Una sonrisa suave.
Cómoda.
—Tal vez algún día.
La novia sonrió emocionada.
Pero Josie volvió a mirar el vestido y pensó algo muy distinto.
[…Aunque honestamente ya soy bastante feliz así.]
Y por primera vez en muchísimo tiempo…
Esa idea no le parecía triste en absoluto.
Una tarde tranquila, mientras Josie revisaba nuevos encajes importados en su oficina, el conde Ryder apareció con una expresión particularmente satisfecha.
Eso normalmente significaba una de dos cosas.
O había cerrado algún negocio importante…
O estaba a punto de presumir algo relacionado con ella.
Y honestamente, últimamente era casi siempre la segunda opción.
—Josie.
Ella levantó apenas la vista de las telas.
—¿Sí, padre?
El conde entró lentamente sosteniendo una carta elegante sellada con cera oscura.
—Recibí una petición especial.
Eso llamó inmediatamente su atención.
Porque las peticiones especiales últimamente eran nobles ricos intentando conseguir citas imposibles en su tienda de modas..
Josie dejó el encaje sobre la mesa.
—¿De quién?
—Del duque Nolan.
Ella parpadeó.
Incluso ella conocía ese apellido.
Los Nolan eran una de las familias ducales más importantes del reino.
Antiguos.
Poderosos.
Y absurdamente influyentes.
El conde tomó asiento mientras hablaba.
—Es un viejo amigo mío.
Josie sonrió apenas.
[Claro. Mi padre colecciona duques como otras personas coleccionan tazas.]
El conde continuó..
—Su sobrina se casará dentro de algunas semanas..
Y entonces levantó la carta ligeramente.
—Quiere que tú diseñes el vestido de novia.
Josie quedó completamente quieta.
Porque eso no era cualquier pedido.
Era EL pedido.
Un vestido de novia para la sobrina de un duque Nolan significaba atención de toda la aristocracia importante.
Era prestigio enorme.
Expectativas enormes.
Y probablemente estrés enorme también.
[Oh Dios.]
El conde observó su reacción cuidadosamente.
—Le dije que consultaríamos contigo primero.
Eso hizo que Josie lo mirara inmediatamente.
Y otra vez sintió esa pequeña calidez que siempre aparecía cuando recordaba cuánto la respetaba su padre.
Porque él podría simplemente haber aceptado en su nombre.
Pero no lo hizo.
Siempre la trataba como alguien capaz de decidir por sí misma.
Josie tomó lentamente la carta.
—¿Qué sabes de ella?
—La joven lady Emily Nolan.
El conde pensó un momento.
—Dicen que es amable y bastante querida por la familia.
Eso ya era buena señal.
Josie odiaba trabajar con nobles arrogantes.
Especialmente las que trataban a las costureras como muebles decorativos.
—¿Y la boda será grande?
El conde soltó una pequeña risa.
—Es una boda Nolan.
Eso básicamente respondía todo.
Gigantesca.
Importante.
Llena de aristócratas críticos capaces de juzgar una manga durante cuarenta minutos.
Josie sintió una mezcla peligrosa de nervios y emoción.
Porque los vestidos de novia eran sus favoritos.
Pero también sabía que ese vestido sería observado por medio reino.
Y entonces tomó una decisión casi inmediata.
—Quiero ir personalmente a la mansión Nolan.
El conde levantó apenas las cejas.
—¿Tú misma?
Ella asintió.
—Quiero conocer a lady Emily antes de diseñar algo.
Porque eso era importante para ella.
Muchísimo.
Josie no diseñaba vestidos pensando únicamente en moda.
Pensaba en personas.
En cómo se movían.
Cómo sonreían.
Qué las hacía sentirse hermosas.
Y especialmente en novias…
Necesitaba entenderlas primero.
El conde la observó unos segundos.
Y luego sonrió orgulloso.
Porque otra vez veía cuánto había crecido su hija.
Antes Josie apenas levantaba la vista para hablar con otros nobles.
Ahora tomaba decisiones con seguridad.
—Entonces organizaremos el viaje.
Josie sonrió emocionada.
Y sinceramente…
También un poco aterrada.
Porque sería la primera vez que viajaría oficialmente representando a la tienda Ryder.
Eso sonaba absurdamente adulto.
Durante los días siguientes toda la mansión se llenó de preparativos.
Vestidos para el viaje.
Materiales.
Muestras de tela.
Cuadernos de diseño.
El mayordomo prácticamente organizó una expedición completa.
Josie solo quería llevar lápices y telas.
Pero aparentemente los nobles no podían simplemente aparecer en otro ducado.
Había equipaje.
Escoltas.
Invitaciones formales.
Horarios.
Todo era agotador.
La mañana de la partida, Josie observó el enorme carruaje preparado frente a la mansión Ryder.
[…La gente rica realmente hace todo con demasiado drama.]
El conde salió para despedirla personalmente.
—No trabajes demasiado.
Ella lo miró incrédula.
—Padre, literalmente voy por trabajo.
—Entonces trabaja menos de lo excesivo.
Josie soltó una pequeña risa.
Y antes de subir al carruaje, el conde acomodó suavemente un mechón de su cabello como hacía desde que era niña.
—Estoy orgulloso de ti, Josie.
Ella quedó quieta apenas un segundo.
Porque todavía no se acostumbraba completamente a escuchar eso.
Y aun así…
Cada vez significaba muchísimo.
Josie sonrió cálidamente.
—Gracias, padre.
Luego subió al carruaje mientras sentía algo extraño dentro del pecho.
Emoción.
Nervios.
Expectativa.
Porque aquella ya no era la vida de una protagonista romántica esperando ser amada.
Era la vida de una mujer construyendo su propio nombre.
Y ahora ese nombre estaba a punto de entrar a una de las casas ducales más importantes de Sunderland.