En una ciudad donde los crímenes no siempre son humanos, los detectives Lin Yue y Zhao Ren pertenecen a una división secreta de la policía encargada de casos que jamás aparecen en los informes oficiales. Apariciones que matan, cadáveres que regresan caminando y asesinos que no dejan huellas… porque no están vivos.
Mientras resuelven sucesos cada vez más atroces y paranormales, ambos descubren que los monstruos no solo se esconden en la oscuridad, sino también dentro del sistema que juraron proteger.
Y algunos casos… jamás debieron abrirse.
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Capítulo 18 — Informes, Verdades y Quejas Laborales.
La sala de reuniones de la División Central estaba diseñada para imponer silencio.
Paredes blancas sin adornos.
Una mesa larga de acero oscuro.
Pantallas holográficas flotando en el aire mostrando datos clasificados.
Lin Yue permanecía sentada con la espalda recta, las manos juntas sobre sus rodillas. A su lado, King descansaba inmóvil, observando todo con sus ojos brillantes que parecían entender más de lo que cualquier humano debería.
Frente a ella estaban los altos mandos de su división.
Y, por primera vez, también la otra unidad especial.
Mateo estaba reclinado en su silla como si aquello fuera una junta escolar aburrida, mientras Aiko permanecía sentada perfectamente quieta, las manos sobre sus piernas, con su expresión vacía habitual.
El asiento vacío al final de la mesa no pasó desapercibido.
Zhao Ren no estaba.
—El detective Zhao Ren no asistirá —explicó uno de los superiores—. Sigue bajo jurisdicción de la División Oeste. Su participación fue temporal.
Lin Yue asintió levemente.
Algo en ella sintió que la sala estaba… incompleta.
La pantalla principal se encendió.
CASO: INCIDENTE DIMENSIONAL — ZONA URBANA RESTRINGIDA
RESULTADO: RESUELTO
Una voz comenzó el informe.
—El bucle espacial fue neutralizado exitosamente. Todas las víctimas desaparecidas regresaron al plano real. No se registraron bajas civiles ni operativas.
Otra pantalla mostró imágenes del combate final, aunque censuradas parcialmente.
—Daños estructurales dentro de parámetros aceptables —continuó el analista—. Cooperación interdivisional evaluada como altamente eficiente.
Mateo levantó la mano.
—Pregunta importante… ¿quién paga los daños colaterales?
Silencio.
Uno de los supervisores lo miró fijamente.
—La División evaluará responsabilidades posteriormente.
Mateo suspiró dramáticamente.
—Ya perdí…
Ignorándolo, el informe avanzó.
—Ahora procederemos con información clasificada relacionada con los agentes involucrados.
La atmósfera cambió inmediatamente.
Las luces bajaron ligeramente.
Un sello rojo apareció en la pantalla.
ARCHIVO CONFIDENCIAL — NIVEL ALTO
Primero apareció el nombre de Mateo.
Él dejó de moverse.
MATEO CRUZ — DIVISIÓN ESPECIAL SUR
—Poseído confirmado —leyó el superior—. Entidad vinculada: Manifestación conceptual denominada Marca de la Muerte.
Las imágenes mostraron registros antiguos: sombras, fenómenos inexplicables, reportes de incidentes en Tabasco.
—El sujeto sobrevivió a múltiples exposiciones paranormales antes de la posesión. La entidad no lo controla; existe un acuerdo simbiótico incompleto.
Mateo rascó su mejilla incómodo.
—Oigan… estoy aquí, ¿saben?
—Tu estabilidad emocional es el factor de contención —continuó la voz—. Si pierdes equilibrio psicológico, el nivel de amenaza aumenta exponencialmente.
Lin Yue lo miró de reojo.
Por primera vez entendía el peso real que él cargaba detrás de su humor constante.
La pantalla cambió.
El ambiente se volvió más tenso.
ZHAO REN — ARCHIVO RESTRINGIDO ABSOLUTO
Incluso algunos supervisores parecieron incómodos.
—Información recibida directamente desde la División Oeste —anunció el director.
Aparecieron múltiples sellos militares.
Rangos.
Condecoraciones.
Fechas imposibles.
—Ex General de alto mando militar. Ascenso excepcional a los diecisiete años. El más joven registrado.
Un murmullo recorrió la sala.
Mateo silbó bajo.
—No manches…
—Retiro voluntario a los veinte años. Posterior desaparición durante doce meses sin registros oficiales.
Las imágenes cambiaron rápidamente: expedientes académicos, reconocimientos, evaluaciones psicológicas marcadas como anómalamente estables.
—Capacidad emocional fuera de parámetros comunes. Ausencia casi total de respuesta de miedo.
Lin Yue sintió un leve escalofrío.
—Motivo físico de ojos cerrados —continuó el informe—: incidente infantil con quemaduras leves. Secuela neuromuscular funcional. No presenta ceguera.
El silencio fue absoluto.
—Evaluación final de la División Oeste —concluyó la voz—:
Agente seguro. Clasificación: Observación permanente.
La pantalla se apagó.
Nadie habló durante unos segundos.
Era extraño.
Zhao Ren siempre parecía el más simple del grupo… y resultaba ser el más inexplicable.
El director cerró el expediente.
—Conclusión: misión exitosa. Ambas divisiones demostraron compatibilidad operativa. Se autoriza futura cooperación conjunta.
La reunión terminó.
Las sillas comenzaron a moverse mientras los agentes se levantaban.
—
El pasillo exterior estaba mucho más relajado.
Mateo caminaba detrás de Aiko, claramente acumulando pensamientos.
Finalmente explotó.
—¡Oye!
Aiko se detuvo y giró lentamente hacia él.
—Sí.
—¡Tenemos que hablar!
Ella inclinó la cabeza.
Mateo comenzó a gesticular exageradamente.
—¡Eres mayor que yo y abusas de mi gran corazón!
Aiko parpadeó una vez.
—No.
—¡Sí! ¡Claro que sí! —continuó él dramáticamente—. ¡Te lanzas a los ataques! ¡Rompes dimensiones! ¡Y luego quién paga! ¡YO!
Ella lo observaba en silencio.
Y entonces…
Sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Casi imperceptible.
Pero real.
Mateo se congeló.
—…No pongas esa carita linda que no funcionará conmigo, Aiko.
La sonrisa creció apenas un milímetro más.
—Aunque seas bonita… tus encantos no me afectan.
Pausa.
—…¿Verdad?
Aiko no respondió.
Solo lo miró.
Mateo suspiró derrotado.
—Esta tonta división me explota laboralmente…
Ella dio un pequeño paso hacia él.
—Gracias por preocuparte.
Mateo parpadeó sorprendido.
No era común que Aiko dijera algo así.
El pasillo quedó en silencio mientras caminaban juntos hacia la salida.
Por primera vez desde que se conocían… parecía que Aiko realmente estaba aprendiendo algo humano.
Y muy lejos de ahí, en otra división…
Zhao Ren caminaba tranquilamente por un corredor diferente, ajeno a la reunión.
Con los ojos cerrados.
Sonriendo levemente.
Como si ya supiera todo lo que habían dicho.
Y como si nada de eso realmente importara.
Porque algo más grande comenzaba a moverse detrás del telón.
Algo que aún no tenía nombre.