Julia es una mujer que vive en un matrimonio lleno de violencia, casada desde muy joven para salir de una familia problemática, termina en una relación que está acabando con ella poco a poco
Encuentra un poco de distracción en las aplicaciones de lectura, perdida en una de tantas historias de mujeres empoderadas no escuchó la llegada de su esposo y como cosa de todos los días, le hablo con insultos y humillaciones
- No seguiré tolerando que me trates así!! - le gritó llena de seguridad como las protagonistas que tanto adora
Tristemente fueron las últimas que dijo en su vida...
en esa vida
~- Señora Victoria - escuchó que le llamaban a su espalda - el Señor Kratos la espera -
"Kratos" confirmó viéndose al espejo con el rostro blanco como el papel
De todas las malditas novelas que existen tuve que caer en la peor de todas las que he leído ~
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Capitulo 8
Estoy cansada -
Y es que llevamos como 40 minutos caminando y aún no terminamos el recorrido de esta casa. Ya recorrimos el gimnasio, el área de la piscina, el jardín principal, el que es exclusivo de la primera esposa (que ahora es el de Maraya), el jardín que será exclusivo para mí, el garaje y aún falta todo lo que conlleva el interior
- Podemos tomar un descanso - dice Clara, enseguida mi estómago gruñe - y tomar el desayuno que creo no ha tenido -
- Eso sería fabuloso -
Clara es una linda chica que se ve ronda los veinte años, tranquila, simpática, con bastante energía, pero de mirada triste
- ¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí? -
- Desde mi nacimiento - abro los ojos realmente impresionada - mi madre trabaja en la cocina desde hace treinta años y yo he crecido en este lugar -
- ¿No has salido para nada? -
- Claro que sí - dice sonriente - fui a la escuela hasta los 16, decidí no estudiar más y ahora soy trabajadora aquí -
- Por qué no estudiar más, puedes tener una carrera, dedicarte a lo que más te guste -
- Como si fuera tan fácil - su respuesta no me agrada - la oportunidad para las mujeres es limitada y la verdad no me gustaría ser secretaria, maquillista o enfermera -
- ¿Solo eso se puede estudiar? -
- Es lo más común, cualquier otra profesión es solo para hombres - me responde como si fuera lo obvio
Algo se retuerce por dentro además de mis tripas, este mundo sigue siendo un asco para las mujeres
- Además agradezco tener este trabajo, no todas tenemos la suerte de llegar a tener un esposo como el suyo -
- Claro - ojalá entienda el sarcasmo
Llegamos al comedor que se siente tan frío en todos los sentidos, me abrazo cuando la piel se eriza
- Crees que pueda comer en otro lado - me mira como si tuviera un tercer ojo - es que no me gusta sentirme tan sola -
- Por aquí -
Camina y yo sigo sus pasos, abre una puerta dejando ver una amplia cocina, dos mujeres que están sentadas en una mesa redonda nos observan, una impresionada, la otra arruga el ceño
- ¿Clara, que pasa? -
- La señora Victoria desea tomar aquí su almuerzo -
- Pero... - dice una
- Por supuesto - responde la otra que de inmediato se levanta preparando algo de comida
- Ella es mi madre - dice Clara señalando a aquella que me mira en desacuerdo
- Mi nombre es Rosalinda y estoy para servirle, señora -
- Yo me llamo Estela - se presenta la otra colocando una jarra con jugo - soy la cocinera principal y Estoy a sus órdenes, señora -
- Por favor, llámenme Victoria -
- Imposible - dice Rosalinda con firmeza - usted es la señora de la casa y se le respeta aunque a usted no le importe -
- Tiene razón, no me importa - tomo asiento y Estela coloca un plato que huele delicioso
- Pues tiene el deber de comportarse a la altura del apellido Kratos, y no debería tomar sus alimentos en la cocina -
- Soy la señora de Kratos y yo me siento a comer en dónde me plazca -
- Madre - dice Clara despacito - no es forma de hablarle a la señora -
Me llevo una cuchara a la boca viendo la interacción entre madre e hija, tal parece que ver lo que hacen los demás es el entretenimiento aquí
Al final la señora Rosalinda sale molesta y Clara suspira viendo el techo
- Me disculpo en nombre de mi madre -
- Ay no te preocupes - muevo la mano restando importancia - supongo que con Maraya las cosas son diferentes -
- Muy diferentes - dice Estela sentándose - la señora Maraya se siente la reina de la casa y su elegancia da risa en ocasiones -
- Pero ahora tiene que compartir la corona - Clara se nos une en la mesa - y eso la tienen más molesta que de costumbre -
- Ni que lo digas, la viste, hoy camina con el culo más apretado -
El comentario de Estela me agarra con el jugo en la boca, escupo sin querer sobre Clara, Estela y yo rompemos en sonoras carcajadas y la pobre chica no sabe si reír o llorar
- Lo siento, lo siento - digo entre risas - fue culpa de Estela -
- Siempre es culpa de Estela -
Clara sale y yo me limpio la boca, me dan ganas de salir detrás de ella, pero Estela habla de inmediato
- Déjela, es una chica muy tímida y lo mejor es dejar que se asee -
- Estará bien? -
- Sí, no se preocupe -
- La verdad que si me da pena -
- Pero fue divertido -
Hablamos un poco más sobre Clara y su madre, me explica que Rosalinda fue madre soltera sufriendo los señalamientos de la sociedad, por eso es una señora muy estricta tanto en su trabajo como con su hija, la chica ha sido obligada a ser excelente en todos los sentidos y cuando decidió no seguir estudiando, Rosalinda se ofendió hasta el punto de no cuidar más de ella
- Son como dos compañeras de trabajo nada más -
- Qué horrible -
- Sí que lo es, Clara se siente culpable por defraudar a su madre y Rosalinda no ve que su hija jamás sería feliz siendo secretaria -
- Creo que aquí tampoco lo es -
- No, no lo es, pero por lo menos puede ver todos los días a su mamá -
- Qué sociedad de mierda - me recargo en la silla y cierro los ojos, escucho como Estela va de aquí para allá moviendo cosas
- Señora Victoria - me enderezo al escuchar la voz de Martha - gracias al cielo que está aquí -
Parpadeo para enfocar bien, cubro un bostezo con la mano
- Qué sucede? -
- No sabíamos nada de usted, el joven y yo estábamos preocupados -
La miro intrigada
- Son las cuatro de la tarde - dice Estela - se quedó dormida en la silla -
Observo alrededor y es verdad, sigo en la cocina
- Es que me dio el mal del puerco -
- ¿El qué?? - preguntan las dos mujeres al mismo tiempo
- Nada, solo estaba cansada -
- Le propuse al joven Zlatan tomar la comida con usted y aceptó, pero no la encontraba por ninguna parte -
- ¿Y aún no ha comido? - Martha niega - pues no lo hagamos esperar más - me levanto sintiendo el cuerpo adolorido, mi espalda truena al enderezarse
- A la próxima no me dejes dormir aquí -
- Como ordene señora - dice Estela sonriente, le devuelvo la sonrisa y salgo acompañada de Martha
...
pd: ojalá la autora pusiera una imagen de Zlatan para ver como es