En un mundo dividido por siglos de guerra entre humanos y vampiros, Lin Xue —la Guerrera Estelar de la Secta del Nube Blanca, con el poder del Qi Estelar que canaliza la energía de las estrellas— y Kael —el rey vampiro de la Casa de la Sombra Negra, con la magia de la sangre que absorbe la vida misma— se enfrentan en la Batalla del Cielo Roto. En un último acto de desesperación y amor, se fusionan para detener la destrucción del mundo y mueren juntos.
Pero el universo les da una segunda oportunidad: son reencarnados como niños huérfanos en un bosque oscuro, con recuerdos fragmentados de su vida anterior. Cuando se encuentran, reconocen en el otro la conexión que trasciende la muerte y deciden cambiar el curso de la historia. Juntos, fundan la Secta de la Estrella y la Sangre —un refugio donde humanos y vampiros pueden vivir, entrenar y aprender juntos— y crean el Estilo Estelar Sanguíneo, una forma de artes marciales que fusiona el poder de las estrellas y la magia de la sangre.
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EL RETO DE LOS TIEMPOS OLVIDADOS
Cincuenta años después de la paz definitiva, el reino estaba más próspero que nunca. Lin Xue y Kael, aunque ya mayores, seguían liderando la secta con la misma pasión y sabiduría. Xing, su nieta, era su mano derecha y ya llevaba la dirección diaria de muchos asuntos.
Un día de primavera, mientras el Gran Consejo se reunía en el templo, un grupo de exploradores llegó al valle con una noticia impactante. “Hemos encontrado una cueva oculta en la montaña del oeste,” dijo el líder del grupo, un hombre llamado Tao. “Dentro hay inscripciones antiguas que hablan de un ‘Reto de los Tiempos Olvidados’ —un desafío que, si se supera, otorga un poder que puede proteger el reino para siempre. Pero si se pierde, la oscuridad renacerá de forma más fuerte que nunca.”
Todos se quedaron silenciosos. Habían creído que la oscuridad había desaparecido para siempre, pero la noticia lo puso en duda.
“Las inscripciones dicen que el reto aparece cada 500 años,” continuó Tao. “Y que solo los guardianes de la unión —los portadores de la estrella y la sangre— pueden enfrentarlo.”
Lin Xue miró a Kael. Sabían que eran los únicos portadores de la estrella y la sangre vivos. “Tenemos que ir,” dijo.
“Abuela, abuelo, no,” dijo Xing, preocupada. “Estáis mayores. Yo iré en vuestro lugar.”
“El reto pide a los portadores originales,” dijo Kael, tomando su mano. “Pero irás con nosotros. Necesitamos que aprendas lo que el reto nos enseñe. El futuro del reino depende de ello.”
El consejo acordó. Al día siguiente, un grupo de veinte personas —entre ellas Lin Xue, Kael, Xing, Ravenna, Li Ming y Long el dragón— salió hacia la montaña del oeste.
El viaje duró tres días. Caminaron por senderos nunca antes transitados, cruzó cascadas y atravesaron bosques llenos de flores silvestres. Durante el camino, Long detectó una energía extraña en el aire —una mezcla de luz y oscuridad que no había sentido nunca.
“El reto es real,” dijo Long. “Y es más peligroso de lo que imaginamos. Hay una fuerza que no es del reino —algo que viene de los tiempos olvidados.”
Al cuarto día, llegaron a la cueva oculta. Era pequeña y difícil de encontrar, con una entrada cubierta de musgo y piedras. Las inscripciones antiguas estaban grabadas en la entrada: símbolos de estrellas, sangre, tiempo y espacio.
Lin Xue tocó las inscripciones, y la entrada se abrió con un sonido de piedra rozando piedra. El grupo entró, y la entrada se cerró detrás de ellos. La cueva era grande y circular, con cuatro puertas en las paredes y un altar en el centro.
En el altar había un libro de cuero negro con las mismas inscripciones que en la entrada. Kael lo abrió, y la voz de un ser antiguo resonó en la cueva: “Bienvenidos, guardianes de la unión. El Reto de los Tiempos Olvidados tiene tres pruebas. Superadlas, y el reino recibirá el poder de la eternidad. Pierdanlas, y la oscuridad consumirá todo lo que amáis.”
Las cuatro puertas se abrieron, y una luz diferente salió de cada una: luz azul, luz roja, luz dorada y luz negra. “La primera prueba es la Prueba de la Memoria,” dijo la voz. “Entrad por la puerta azul.”
Lin Xue, Kael y Xing entraron por la puerta azul, mientras el resto del grupo se quedaba en el centro de la cueva para proteger el altar. La sala de la prueba era pequeña, con paredes de cristal que reflejaban imágenes del pasado.
“La prueba consiste en revivir los momentos más difíciles de vuestra historia,” dijo la voz. “Sin perder la fe en la unión.”
Las imágenes empezaron a aparecer: la Batalla del Cielo Roto, la muerte de sus seres queridos en la guerra, la tragedia del niño pequeño en el valle oculto, el ataque de Ravenna. Lin Xue y Kael sintieron el dolor de nuevo, como si fuera ayer.
“¡No lo dejéis consumir!” gritó Xing, tomando sus manos. “Vosotros superasteis todo eso juntos. La unión os salvó entonces, y os salvará ahora.”
Las imágenes desaparecieron, y una luz azul brilló en el centro de la sala. “Habéis superado la Prueba de la Memoria,” dijo la voz. “Pasad a la segunda prueba.”
Una nueva puerta se abrió, llevándolos a la sala de la Prueba de la Duda —la puerta roja. En esta sala, las paredes reflejaban imágenes del futuro: un reino dividido de nuevo, guerras entre humanos y vampiros, la oscuridad consumiendo todo.
“La prueba consiste en no perder la fe en el futuro,” dijo la voz. “Aunque todo parezca perdido.”
Xing sintió miedo. “¿Esto va a pasar?” preguntó.
“No,” dijo Lin Xue, con determinación. “El futuro no está escrito. Lo hacemos nosotros, juntos. Estas imágenes son solo lo que podría pasar si olvidamos el legado de la unión.”
Kael asintió. “La duda es la herramienta de la oscuridad,” dijo. “La fe es la nuestra.”
Las imágenes del futuro desaparecieron, y una luz roja brilló. “Habéis superado la Prueba de la Duda,” dijo la voz. “Pasad a la tercera y última prueba.”
Llegaron a la sala de la Prueba de la Eternidad —la puerta dorada. En el centro de la sala había dos esferas: una azul de estrella y una roja de sangre. Y al lado, una figura oscura que parecía un reflejo de Lin Xue y Kael juntos.
“La última prueba es la más difícil,” dijo la voz. “Tenéis que elegir: quedaros con el poder de la eternidad en este cuerpo, o dejarlo para que el reino lo reciba, pero con la condición de que vuestra reencarnación se retrase cien años.”
La figura oscura habló con una voz que era de Lin Xue y Kael a la vez: “Elegid el poder para vosotros. Podéis seguir liderando el reino, protegiéndolo durante siglos. Elegid para el reino, y el reino estará a salvo, pero vosotros no volveréis a encontraros en cien años.”
Xing se quedó paralizada. Sabía que la decisión era imposible.
Lin Xue y Kael se miraron. “¿Qué elegimos?” preguntó Kael.
“El reino,” dijo Lin Xue, sin dudar. “Nuestro amor es eterno. Cien años no son nada para nosotros. Pero el reino necesita este poder ahora.”
Kael sonrió y le tomó la mano. “Sí,” dijo. “El reino siempre primero.”
Los dos caminaron hacia las esferas y las tocaron a la vez. La figura oscura desapareció, y una luz dorada se extendió por toda la sala. “Habéis elegido bien,” dijo la voz. “El reino recibirá el poder de la eternidad. Vuestro amor será guardado en las estrellas y la luna, y volveréis a encontraros en cien años.”
La luz dorada se extendió por toda la cueva, y la entrada se abrió de nuevo. El grupo salió de la cueva y se encontró con un reino transformado: la luz dorada había extendido por todo el lugar, creando una barrera de protección que ningún mal podrá cruzar. Los árboles crecían más rápido, las flores eran más brillantes, y la energía de la unión se sentía en todo el aire.
Cuando llegaron al valle, encontraron a todos los miembros de la secta esperándolos con alegría. La noticia del éxito del reto se había extendido por todo el reino, y la gente celebraba en las calles.
Lin Xue y Kael se pararon en la roca estrella-luna, con Xing a su lado. “Amigos del reino,” dijo Lin Xue. “El reino ahora tiene el poder de la eternidad. Pero este poder no está en las armas ni en la magia —está en vosotros, en la unión, en el amor.”
“Kael y yo nos iremos pronto,” continuó. “Nuestra reencarnación se retrasa cien años, pero volveremos. Mientras tanto, Xing será vuestra líder. Ella ha aprendido el valor de la memoria, la fe y la sacrificio.”
Xing se paró a su lado. “Te prometo que cuidaré del reino,” dijo. “Que honraré vuestro legado y que esperaré vuestro regreso.”
Todos gritaron de alegría y promesas de lealtad.
Durante los siguientes meses, Lin Xue y Kael prepararon a Xing para liderar el reino. Les enseñaron todos los secretos de la unión, todos los conocimientos de los tiempos olvidados que habían aprendido en el reto.
Al final del verano, en una noche de luna llena, Lin Xue y Kael se reunieron con todos en la roca estrella-luna. Long y Qing volaban sobre ellos, y la luz de la estrella y la sangre brillaba en el cielo.
“Es hora,” dijo Kael, tomando la mano de Lin Xue.
“Nos veremos en cien años,” dijo Lin Xue, mirando a Xing y a todo el reino. “Juntos, como siempre.”
Los dos cerraron los ojos, y su energía se fusionó en una esfera azul y roja que se elevó al cielo y se convirtió en dos estrellas: una azul y una roja, que se colocaron una al lado de la otra en el cielo. Sus cuerpos se desvanecieron en luz, pero su presencia se sentía en todo el reino.
Xing se quedó en la roca, mirando las dos estrellas. Sabía que tenía mucho trabajo por hacer, que el reino dependía de ella. Pero también sabía que Lin Xue y Kael volverían, que su amor era eterno y que el ciclo de la estrella y la sangre continuaría.
“Te esperaré,” murmuró Xing, mirando al cielo. “Todos te esperaremos.”
Mientras tanto, en los tiempos olvidados, Lin Xue y Kael se encontraron en un espacio sin tiempo ni espacio, con sus cuerpos jóvenes de nuevo. “Cien años,” dijo Kael.
“Es un instante,” dijo Lin Xue, sonriendo. “Y cuando volvamos, el reino será aún más hermoso. Y nuestro amor será aún más fuerte.”
Se besaron, y esperaron. El reto de los tiempos olvidados había terminado, pero un nuevo capítulo en su historia estaba a punto de empezar —un capítulo que tardaría cien años en llegar, pero que valdría la pena esperar.