Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Carruaje
El trayecto en carruaje fue… incómodo.
No por el movimiento.
Ni por el silencio en sí.
Sino por la diferencia entre ambos.
Eloise, sentada frente al conde Archer, no podía quedarse quieta.
No después de todo lo que había pasado.
No después de haber conseguido.. aunque fuera por insistencia.. que él la acompañara.
—El pueblo estaba más concurrido hoy… —comentó con una sonrisa leve.
Silencio.
Archer ni siquiera la miró.
Eloise inclinó un poco la cabeza, sin rendirse.
—Había un puesto nuevo de telas, creo que…
Un leve gruñido.
Nada más.
No era una respuesta.
Pero tampoco era ignorarla por completo.
Eloise lo tomó como un pequeño avance.
—También vi flores… de un color muy bonito, como violeta, pero más claro.. no habia visto ese tipo de flores antes.. casi como el tono de mi cabello..
Silencio.
El carruaje avanzaba.
El sonido de las ruedas sobre el camino era lo único constante.
—La mansión Knapp es bastante tranquila… aunque un poco… fría… pero, desde mi habitación se puede ver todo el bosque, aunque a veces puede dar un poco de miedo en la noche.. se escuchan ruidos.. y..
Nada.
Ni un gesto.
Ni una palabra.
Eloise suspiró suavemente… pero no dejó de intentar.
Habló del paisaje.
—Se vería mas lindo el camino con esas flores..
Del cielo.
—Escuche que esta temporada habran mas nubes.. quizas llueva..
De los árboles.
—Sería mejor que todos esos arboles fueran arboles frutales, ¿cierto?
De cualquier cosa que se le ocurriera.
A veces, cuando se inclinaba demasiado hacia él…
Un gruñido más claro.
Una advertencia.
Sin palabras.
Ella retrocedía un poco.
Pero volvía a intentarlo.
No con insistencia molesta…
Sino con una especie de terquedad suave.
Genuina.
Como si simplemente… no supiera rendirse.
Archer, por su parte, permanecía igual.
Recto.
Inmutable.
Pero internamente…
[Insoportable… ¿Por qué no se calla]
Y aun así…
No la detuvo.
Cuando finalmente el carruaje se detuvo frente a la mansión Knapp, el aire cambió.
Eloise miró por la ventana.
—Llegamos… que bien..
Su tono tenía un dejo de alivio.
Pero también… nervios.
Muchos nervios..
Porque ahora venía la parte difícil.
Dentro de la mansión, la llegada del carruaje no pasó desapercibida.
Un sirviente corrió a avisar.
—Mi señor, mi señora… la señorita Eloise ha regresado.
—¿Eloise? —repitió Lady Knapp, apenas levantando la vista.
Ni siquiera habían notado su ausencia.
Pero antes de que pudieran decir algo más..
—No viene sola.
Eso sí llamó su atención.
—¿Con quién viene?
—El… conde Archer.. viene en el carruaje del conde..
El silencio que siguió fue inmediato.
Lord y Lady Knapp se miraron.
Sorpresa. Real.
—¿El conde… Archer?
Salieron de inmediato.
No por preocupación.
Sino por… interés.
Cuando llegaron a la entrada, el carruaje ya estaba detenido.
Eloise descendía con cuidado.
Y detrás de ella…
El conde.
Imponente.
Serio.
Inquebrantable.
La diferencia entre ambos era evidente.
Ella… ligeramente nerviosa.
Él… completamente indiferente.
—Conde Archer —saludó Lord Knapp con rapidez, inclinándose ligeramente.
Lady Knapp imitó el gesto.
—Es un honor recibirlo.
Archer apenas inclinó la cabeza.
Lo justo.
Lo mínimo.
—Lord Knapp. Lady Knapp.
Su tono era seco.
Formal.
Distante.
Sin interés en prolongar la cortesía.
Eloise permanecía a un lado.
Callada.
Tensa.
Porque ya podía sentirlo.
Algo… iba mal.
[dioses, por favor.. ya me quiero ir a mi habitación que todo pase rápido]
Sus padres intercambiaron una mirada rápida.
Y en ese pequeño gesto…
Tomaron una decisión.
Equivocada.
Completamente equivocada.
Pero lógica… desde su perspectiva.
Un conde.
De esa reputación.
De ese nivel.
Trayendo personalmente a su hija.
—Entendemos… —dijo Lady Knapp con una sonrisa cuidadosamente controlada
—Y estamos de acuerdo.
El silencio cayó como un golpe.
Archer frunció levemente el ceño.
—¿…con qué están de acuerdo?
Lord Knapp dio un paso adelante, con una seguridad que no sentía realmente.
—Con que corteje a nuestra hija.
El mundo pareció detenerse un segundo.
Eloise sintió cómo el aire desaparecía de sus pulmones.
—…¿qué?
El conde Archer…
Se tensó.
Visiblemente.
Su mano se movió apenas.
Instintiva.
Casi hacia su espada.
Sus ojos se oscurecieron de inmediato.
—No—
Pero no terminó.
Porque la ira… llegó primero.
No era una molestia leve.
Era una ofensa.
Directa.
—No vine con esa intención.
Su voz fue baja.
Pero peligrosa.
El tipo de tono que hacía que incluso el aire retrocediera.
Eloise lo notó.
De inmediato.
El cambio.
El peligro.
Y su mente entró en caos.
[Si niego.. mi interés por el conde..]
Miró de reojo a sus padres.
[mis padres.. me matan.. nunca me habían sonreído asi, literalmente me matan]
[Si acepto, que el conde me esta cortejando..]
Miró al conde.
[Él me mata.. con un movimiento.. o quizas no físicamente. Pero sí… de otra forma. Peor.]
El silencio se volvió insoportable.
Tenso.
Filoso.
Y todos esperaban.
La respuesta.
De alguien.
De cualquiera.
Pero sobre todo…
De Eloise.
Porque en ese momento…
Sin quererlo…
Había quedado justo en medio.
Entre una familia que no la valoraba…
Y un hombre que no toleraba juegos.
Y cualquier palabra equivocada…
Podía destruirlo todo.
Su corazón latía con fuerza.
Su mente corría.
Buscando una salida.
Una forma.
Una palabra correcta.
Pero no había margen de error.
No esta vez.
No con él.
No con ellos.
Y por primera vez desde que decidió cambiar su destino…
Eloise Knapp se encontró en una posición donde…
Cualquier camino…
Podía ser peligroso.
Pero falta un toque de celos para él, qué otro hombre se ponga a coquetear con Eloise /Awkward/