Ella reencarna en el segundo libro de una saga, es la protagonista que perdona al infiel de su esposo, pero ella no esta dispuesta ni a casarse, así que hará todo lo que pueda por cambiar su historia.
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Capitulo 9
Iris iba al frente, mapa en mano, avanzando con paso firme. Cassian la seguía en silencio, observando cada uno de sus movimientos. Pero tras un buen rato, no pudo contenerse más.
—En serio, estás loca. Mira que venir hasta aquí… por una flor.
Iris levantó la vista del mapa y lo miró como si le hablara un niño.
—No es solo una flor. Según este libro —alzó el tomo que llevaba sujeto bajo el brazo—, con sus propiedades puedo crear la mejor crema antiarrugas del mundo. Además, sus compuestos tienen usos medicinales. ¿Sabes lo que significa?
Sus ojos brillaban de emoción, como una verdadera sabelotodo. Cassian arqueó una ceja.
—No. Pero me sorprende que tú sepas tanto de medicinas.
Ella lo ignoró olímpicamente y continuó con su entusiasmo.
—Encontrar esa flor, extraer sus minerales y compuestos… me hará millonaria.
En ese momento, casi se le reflejó el signo de la moneda en los ojos.
Cassian soltó un bufido.
—Ya veo. Te encanta el dinero.
Iris lo miró con toda la seriedad del mundo.
—¿Y a quién no?
Él suspiró, como si hablara con una criatura imposible.
—Hay cosas más importantes que el dinero. El amor, por ejemplo.
Iris frenó en seco y lo miró fijamente, con un brillo burlón en la mirada.
—¿Amor? ¿Amor y qué más? Eso no basta. Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
—¿Qué? —Cassian frunció el ceño, visiblemente confundido—. ¿Quién dijo eso?
Iris sonrió de lado, maliciosa.
—Teresa.
—¿Teresa? —repitió él, desconcertado—. ¿Quién es Teresa?
Ella no pudo contener la carcajada.
—¡Tu patrona, jajaja!
Cassian la miró como si estuviera frente a una criatura de otro mundo. Intrigado, frustrado y, aunque no lo admitiría, divertido. El joven cabalgó unos metros en silencio, hasta que se colocó a su lado, más serio esta vez.
—Ya que sabes tanto sobre esa flor, dime… ¿sabes la historia que la rodea?
—No me interesa —replicó ella sin dudar—. Solo quiero encontrarla, no escuchar cuentos baratos. Ya sabes que no todo lo que dicen es verdad.
Cassian entrecerró los ojos, pero no cedió.
—Iris, esto es serio. Dicen que el príncipe Kael es quien habita en esas ruinas. Un príncipe corrompido con el corazón de un demonio.
Ella arqueó una ceja, aunque sus labios se curvaron con diversión.
—¿Un demonio, eh? Eso sí que suena de novela…
—No lo es —continuó él, ignorando su burla—. El Imperio del Desierto fue poderoso una vez. Su heredero, el príncipe Rhazir, desapareció por meses, y todos lo dieron por muerto. En realidad, estaba prisionero en Diamond, esclavizado. Pero la princesa…
—Aery —murmuró Iris, recordando lo que había leído.
Cassian la miró, sorprendido.
—¿Creí que no conocías la historia?
Ella titubeó un instante y luego encogió los hombros.
—Algo sé. Según lo que escuché, Rhazir despertó un poder divino, mató a Aery y ayudó a Kaelion a gobernar Diamond antes de regresar a su imperio.
El ceño de Cassian se frunció.
—Eso no fue así. No sé de dónde sacaste esa versión, pero no es la verdadera.
Iris calló, sabiendo que no podía revelar que lo había leído en una novela. Así que lo retó con una sonrisa.
—Entonces ilumíname.
Cassian tomó aire y prosiguió, con tono grave.
—Aery se enamoró de Rhazir. Fue ella quien lo liberó y lo ayudó a regresar. Por eso su pueblo la llamó traidora y su padre la condenó. En el día de su ejecución, Rhazir volvió, desató el poder del trueno y redujo Diamond a cenizas. Aery sobrevivió y junto a él volvió al desierto, donde se comprometieron. Pero Kael, el segundo príncipe, odiaba a Rhazir. Ambicionaba el trono y robó un corazón demoníaco. Se alió con la oscuridad… hasta que Rhazir y Aery lo derrotaron y lo encerraron bajo las ruinas.
Iris abrió los ojos con asombro. Esa no era la historia que ella conocía.
—Bah, son solo cuentos —murmuró con una sonrisa nerviosa.
—No lo creo —replicó Cassian con seriedad—. Y aunque haya pasado hace siglos, las leyendas siempre dejan algo de verdad.
Iris tragó saliva, intrigada.
—¿Y qué pasó después con ellos? Con Aery y Rhazir…
Cassian suavizó un poco su voz.
—Gobernaron juntos. Tuvieron hijos que heredaron el imperio por generaciones. Pero hace cincuenta años hubo una colisión de fuerzas oscuras. Los descendientes sobrevivientes se dispersaron por los reinos, lejos del desierto.
Iris bajó la mirada hacia el mapa, con el corazón acelerado. Aquella historia no encajaba con la que ella conocía. Y, sin embargo, había algo en las palabras de Cassian que le hacía sentir un escalofrío en la nuca.
me tienes con los ojos llorosos luego de leer este extra 😭😭😭
Al menos en otro plano, pudieron ser felices 😭😭.