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El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Romance de oficina / CEO
Popularitas:454
Nilai: 5
nombre de autor: SakuDiHina

Aurelia creía haber dejado atrás los secretos de su pasado.

Hasta que vuelve a encontrarse con Franco.

Lo que nace entre ellos los lleva a descubrir documentos ocultos, acusaciones manipuladas y una verdad que alguien lleva años intentando enterrar.

Una nueva pista los obliga a regresar al lugar donde todo comenzó.

Y allí comprenden que nada era como les contaron.

Ahora Aurelia y Franco deberán descubrir quién manipuló los acontecimientos que cambiaron sus vidas y cuánto están dispuestos a arriesgar para conocer la verdad.

Porque amar puede ser una elección.
Perdonar, otra.
Pero descubrir la verdad...
puede tener un precio demasiado alto.

NovelToon tiene autorización de SakuDiHina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 — Cuatro creyentes

La mañana siguiente comenzó con mensajes cruzados y llamadas que nadie quería responder.

Víctor pidió ver a Aurelia.

—Necesito entender qué pasó.

—Entonces pregunta.

—Ana dice que te vio.

—Ana se equivoca.

—Siempre han tenido problemas.

Aurelia respiró antes de responder.

—Eso no convierte su versión en verdad.

—Tampoco la tuya.

La frase dolió, pero Aurelia no alzó la voz.

—Por eso hay registros.

Walter, mientras tanto, había conseguido los horarios de las cámaras y los datos de entrada del local.

—Hay veinte minutos que no encajan —explicó en una reunión con los cuatro.

Ana negó con la cabeza.

—Entonces el registro debe estar mal.

Andrew la miró.

—¿Por qué siempre está mal lo que contradice tu versión?

Ana se puso de pie.

—¿También tú estás contra mí?

—Estoy cansado de que todo termine siendo una elección entre personas.

Xavier permaneció en silencio.

Franco no participó hasta que Aurelia le pidió que hablara.

—No necesito que me defiendas —dijo ella.

—Lo sé.

—Entonces ayúdame a obtener los documentos que cualquiera necesitaría para comprobarlo.

—Eso sí puedo hacerlo.

Aurelia preparó una cronología de su noche. Había estado en casa, había realizado una videollamada y había enviado dos documentos desde su conexión habitual.

Víctor observó la pantalla.

—¿Por qué no mostraste esto antes?

—Porque no quería que cada conversación con ustedes terminara convirtiéndose en una audiencia.

Walter añadió los registros.

—Los tiempos de Ana siguen sin coincidir.

Ana respondió:

—Quizá recuerdo mal una hora.

Andrew la miró.

—Eso sería razonable si no hubieras afirmado estar completamente segura.

El silencio se volvió incómodo.

Xavier tomó la palabra.

—Ana, ¿por qué me pediste que dijera que estuve contigo parte de la noche?

Ana se quedó quieta.

—Porque estaba nerviosa.

—Pero no estabas conmigo.

—Pensé que no importaba.

Xavier bajó la mirada.

—Sí importaba.

Víctor intervino.

—No la presiones ahora.

Xavier negó con la cabeza.

—No estoy atacándola. Estoy intentando entender por qué tuve que mentir.

Ana salió de la sala.

Víctor fue detrás de ella.

Walter se quedó sentado frente a los demás.

—Esto cambia las cosas.

Andrew asintió.

—Sí. Ya no estamos discutiendo una acusación. Estamos descubriendo que algunas versiones fueron preparadas.

Aurelia miró a Franco.

—Eso es lo que más me preocupa.

—¿Que Ana mienta?

—Que alguien pueda estar ayudándola.

Franco no respondió.

En ese momento, Walter recibió la imagen de una cámara de seguridad. No mostraba a Aurelia.

Mostraba a Ana saliendo sola por una puerta lateral del karaoke a la hora que había afirmado estar con el grupo.

El descubrimiento de la cámara no cerró el conflicto. Solo cambió la pregunta.

Víctor pidió verla de nuevo.

—¿Estás seguro de que quieres hacerlo? —preguntó Andrew.

—Sí.

Reprodujeron la grabación.

Se veía a Ana abandonar el local por una puerta lateral, pero la imagen no mostraba qué había ocurrido después.

Víctor se quedó mirando la pantalla.

—Entonces pudo haber pasado algo fuera.

Walter respondió:

—Sí. Pero no cambia que dijo haber estado con el grupo durante ese período.

Xavier permaneció callado.

—¿Qué estás pensando? —preguntó Andrew.

—Que llevo años interpretando las dudas de los demás como ataques a Ana.

Víctor lo miró.

—No puedes culparte por eso ahora.

—No me culpo. Estoy intentando entenderlo.

Aurelia escuchó la conversación sin intervenir.

Cuando terminó, Víctor se acercó a ella.

—No sé qué creer.

—No tienes que decidir hoy.

—¿Y si te hice daño mientras intentaba protegerla?

Aurelia tardó un momento.

—Entonces tendrás que aceptar que ocurrió y decidir qué haces después.

Víctor asintió.

La conversación no reparó nada, pero abrió una posibilidad nueva: por primera vez, él empezó a separar su cariño por Ana de la obligación de aceptar su versión.

Víctor volvió a mirar la grabación cuando todos abandonaron la sala.

Aurelia permaneció cerca.

—No quería creerlo —dijo él.

—No tienes que creerme a mí.

—Eso es lo difícil.

—¿Qué cosa?

—Aceptar que puedo querer a alguien y estar equivocado sobre ella.

Aurelia tardó en responder.

—Eso no te convierte en una mala persona. Solo significa que ahora tienes que decidir qué haces con la información.

Víctor asintió.

Antes de marcharse, volvió a mirar la pantalla.

—Voy a preguntarle a Ana directamente.

Aurelia no intentó detenerlo.

Era la primera vez que Víctor elegía preguntar antes de defender.

La prueba no resolvía toda la historia.

Sí resolvía, sin embargo, la cuestión inmediata que había puesto a Aurelia en el centro del conflicto: no había estado en el karaoke como Ana había afirmado. Aurelia seguía teniendo preguntas sobre la filtración y sobre quién estaba detrás de las maniobras, pero ya no tenía que aceptar que ambas cosas se mezclaran como si fueran una sola acusación.

Pero por primera vez, la versión de Ana tenía una grieta que ya no podía explicarse con una simple confusión.

Antes de irse, Víctor escribió un mensaje a Ana. No la acusó ni la amenazó. Solo le pidió hablar sin que los otros estuvieran presentes.

Aurelia vio la pantalla cuando él pasó junto a ella.

—¿Estás seguro?

—No. Pero quiero escucharla sin que nadie me diga qué debo pensar.

—Entonces haz preguntas.

Víctor asintió.

Aurelia comprendió que el cambio no consistía en que él creyera en ella. Consistía en que empezaba a desconfiar de cualquier versión que no pudiera comprobar. Esa diferencia sería decisiva cuando la investigación alcanzara documentos más antiguos.

1
Betty Manzur
asta aquí llegó no le veo nada interesante todo es Ana y Ana y quien es ana
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