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MALDITO VILLANO

MALDITO VILLANO

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Villana / Posesivo
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Karol

UNA LECTORA MUERE ODIANDO UNA HISTORIA.... SOLA PARA DESPERTAR DENTRO DE ELLA.

NovelToon tiene autorización de Karol para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 8

Y así fue como llegué a la mansión de Clara.

Entré como Pedro por su casa.

Ni siquiera me molesté en anunciarme correctamente. Atravesé la mansión, subí las escaleras y fui directamente hasta su habitación.

Abrí la puerta sin tocar.

—¡Clara!

Ella dio un pequeño salto.

—¡Isabel!

Cerré la puerta detrás de mí y me acerqué rápidamente.

—Cuéntamelo todo. Con pelos y señales, porque esto sí que no me lo vi venir.

Clara se quedó mirándome durante unos segundos.

Y entonces…

Sonrió.

Una sonrisa enorme.

Casi podía ver el brillo de emoción en sus ojos.

—Todo fue por tu culpa.

—¿Por mi culpa?

—¡Sí!

Se levantó de la cama y comenzó a caminar de un lado a otro, completamente emocionada.

—Cuando defendiste mi honor frente al príncipe menor y dijiste que yo podía conquistar al príncipe heredero si quisiera…

Se llevó las manos al pecho.

—Yo… me lo tomé en serio.

Parpadeé.

—¿En serio?

—Sí.

—¿Tanto?

—¡Muchísimo!

No pude evitar reírme.

Clara normalmente era la señorita más reservada, educada y correcta que había conocido en mi vida.

Y ahora parecía una adolescente enamorada.

—Entonces cuéntame.

Ella respiró profundamente.

—Desde niña me ha gustado el príncipe heredero.

Me quedé callada.

—¿Desde niña?

Asintió.

—Siempre me pareció admirable. Es inteligente, amable y… bueno, siempre me ha gustado.

—¿Y nunca dijiste nada?

Clara negó rápidamente.

—Me daba vergüenza. Además, pensaba que él jamás podría corresponderme.

Hizo una pequeña pausa.

—Pero después de lo que dijiste aquel día… pensé que quizá debía intentarlo.

—¿Y te declaraste?

—Sí.

—¿Así, sin más?

—Sí.

—Clara…

—¿Qué?

—¡Eres increíble!

Ella soltó una pequeña risa.

—Lo sé.

La miré sorprendida.

Definitivamente algo había cambiado en ella.

—¿Y qué pasó después?

Sus ojos brillaron.

—Aceptó.

Me quedé completamente quieta.

—¿Qué?

—Aceptó.

—¿El príncipe heredero?

—Sí.

—¿De verdad?

—¡Sí!

Clara prácticamente comenzó a saltar de felicidad.

Yo no pude evitar sonreír.

Estaba feliz por ella.

Realmente feliz.

Pero al mismo tiempo había una parte de mí que seguía intentando procesar lo ocurrido.

Porque aquello no aparecía en el libro.

En absoluto.

Comencé a recordar todo lo que sabía sobre el príncipe heredero.

La verdad era que en la novela casi no se hablaba de él.

Solo recordaba que, después de la muerte de Clara, había ido a la guerra.

Y había muerto allí.

Por eso su hermano menor terminaba ocupando el trono.

Nunca le había prestado demasiada atención a esa parte de la historia.

Pero ahora…

La situación era diferente.

Clara estaba enamorada de él.

Y él le correspondía.

Eso significaba que algo había cambiado.

Algo muy importante.

Sin embargo, decidí no pensar demasiado en ello.

Era un día para celebrar.

Y eso hicimos.

Celebramos.

Y celebramos.

Y seguimos celebrando.

Hasta que perdimos completamente la cuenta de cuántas copas habíamos tomado.

Sí.

Como lo escucharon.

Yo había conseguido emborrachar a la señorita más correcta, educada y reservada de toda la juventud noble.

Aunque, siendo completamente sincera…

Yo tampoco estaba precisamente sobria.

—¡Brindemos otra vez! —dije levantando mi copa.

Clara soltó una carcajada.

—¡Por el príncipe heredero!

—¡Por tu felicidad!

Chocamos las copas.

Y bebimos.

Mucho.

Demasiado.

En algún momento, Clara terminó dormida.

La acomodé en su cama y la cubrí con las mantas.

—Duerme, futura princesa.

Ella murmuró algo que no pude entender.

Sonreí.

Yo también necesitaba despejarme.

Así que salí de la habitación en busca de un poco de agua.

Caminaba por el pasillo intentando no tropezarme con mis propios pies cuando, de repente…

Unos brazos me sujetaron.

—¿Qué…?

No tuve tiempo de reaccionar.

Me arrastraron hacia una habitación cercana.

La puerta se cerró detrás de nosotros.

Fruncí el ceño.

Entonces levanté la mirada.

Y lo vi.

Alan.

—¿Tú?

Él sonrió.

Esa maldita sonrisa.

Incluso estando completamente borracha, podía reconocerla.

—¿Qué haces aquí? —pregunté.

No respondió.

Solo se acercó.

Y me besó.

Por un instante me quedé completamente quieta.

Mi cerebro, que ya funcionaba bastante mal gracias al alcohol, dejó de funcionar por completo.

Intenté hacerme la fuerte.

De verdad.

Pero vamos…

¿Quién demonios podía resistirse a un hombre así?

Le respondí el beso.

Y lo hice con mucha más pasión de la que probablemente habría admitido estando sobria.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Yo había muerto virgen en mi vida anterior.

Y aunque aquel cuerpo ya había tenido experiencias antes de que yo llegara a él, para mí todo aquello seguía siendo nuevo.

No tenía experiencia propia.

No de verdad.

Así que aquella noche…

Me dejé llevar.

El resto de la noche se convirtió en un recuerdo confuso de besos, caricias y emociones que todavía no sabía cómo explicar.

Solo recuerdo que Alan parecía demasiado seguro de lo que hacía.

Y demasiado consciente de mí.

En algún momento, incluso descubrí que había tomado precauciones para que nadie pudiera escuchar lo que ocurría dentro de aquella habitación.

Aquello debería haberme parecido sospechoso.

Pero estaba demasiado borracha para pensar con claridad.

A la mañana siguiente, cuando desperté, mi cabeza dolía como si un ejército hubiera decidido marchar dentro de mi cráneo.

Abrí los ojos lentamente.

Y entonces recordé.

Todo.

Me quedé inmóvil.

—Oh, no…

Miré a mi lado.

Alan seguía dormido.

Lo observé durante unos segundos.

Incluso dormido seguía siendo absurdamente guapo.

Eso debería ser ilegal.

Me levanté en silencio.

No quería enfrentarme a ninguna conversación incómoda.

Mucho menos explicar por qué había terminado allí.

Así que me escabullí de la habitación y regresé a casa antes de que alguien pudiera verme.

Cuando finalmente llegué a mi habitación, cerré la puerta y respiré aliviada.

Me acerqué al espejo.

Y entonces me quedé helada.

Mi rostro se puso rojo.

Había pequeñas marcas sobre mi piel que demostraban perfectamente que la noche anterior no había sido precisamente tranquila.

Me llevé una mano a la cara.

—Ese hombre…

Fruncí el ceño.

Era demasiado guapo.

Demasiado seguro.

Demasiado peligroso.

Y, sobre todo…

Demasiado parecido al villano de la historia.

Solté un suspiro.

—Tenía que ser él.

Miré mi reflejo.

—Ese maldito villano sexy.

1
Cliente anónimo
y ☺️
Adeilis
La historia es muy interesante, me gusta mucho más capítulo por favor
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