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El Arrepentimiento Tardío

El Arrepentimiento Tardío

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Con el alma rota y dos hijos que proteger, Catalina reconstruyó su vida desde cero… sin él.

Rubén lo dejó todo por una mentira. Pero cuando la ilusión se desvaneció, comprendió que lo que abandonó era lo único real. Regresa arrepentido, dispuesto a recuperar lo que perdió.

Sin embargo, Catalina ya no espera por nadie. Encontró la fuerza, la paz y la vida que él le negó.

¿Podrá su arrepentimiento borrar años de abandono? ¿O será demasiado tarde para volver a su lado?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: La última promesa rota

Catalina

Después de aquella llamada, Mateo cambió.

Durante toda la noche estuvo más tranquilo de lo normal, pero yo sabía que algo estaba pasando dentro de él.

Los niños no siempre necesitan decir lo que sienten.

A veces basta con mirar sus ojos.

A la mañana siguiente lo encontré sentado en la cama, abrazando su almohada.

—Buenos días, mi amor.

No respondió.

Me senté a su lado.

—¿Dormiste bien?

—Sí.

Mentía.

Lo conocía demasiado bien.

—¿Estás pensando en papá?

Mateo asintió.

—Me dijo que me extraña.

Sonreí débilmente.

—Eso es verdad.

—Y dijo que me va a ver.

Mi corazón se apretó.

—¿Te dijo cuándo?

Mateo negó con la cabeza.

—No. Pero dijo que pronto.

Lo abracé.

—Entonces esperaremos a ver qué pasa.

Mateo sonrió.

Y yo también.

Aunque por dentro tenía miedo.

Porque ya había aprendido que las promesas de Rubén podían romperse con demasiada facilidad.

---

Rubén

No pude dormir.

Las palabras de Mateo seguían dando vueltas en mi cabeza.

“¿Cuándo vas a volver a ser mi papá?”

Nunca había pensado que una simple pregunta pudiera hacerme sentir tan culpable.

Por la mañana tomé una decisión.

Iba a ver a mi hijo.

No importaba lo que dijera Valeria.

No importaba si Catalina estaba molesta.

Mateo era mi hijo.

Y necesitaba verlo.

Tomé el teléfono y llamé a Catalina.

Ella respondió después de varios segundos.

—¿Qué quieres?

Su voz era fría.

Antes no me hablaba así.

—Quiero ver a Mateo.

Hubo un silencio.

—¿Cuándo?

—Hoy.

—¿A qué hora?

—Después del trabajo.

Catalina suspiró.

—Está bien.

Antes de que pudiera terminar la llamada, escuché su voz.

—Rubén...

—¿Sí?

—No le prometas nada que no puedas cumplir.

Me quedé en silencio.

—No quiero volver a verlo llorar por ti.

Sus palabras me golpearon.

—No voy a hacerlo.

—Eso espero.

La llamada terminó.

Me quedé mirando el teléfono.

Aquella conversación me recordó al hombre que había sido.

Y no me gustó lo que vi.

---

Catalina

Todo el día Mateo estuvo esperando.

—¿A qué hora viene papá?

—Después del trabajo.

—¿Ya salió del trabajo?

—Todavía no.

—¿Y ahora?

—Todavía no, mi amor.

Cada veinte minutos preguntaba lo mismo.

Yo intentaba distraerlo.

Jugamos.

Vimos dibujos animados.

Hicimos la tarea.

Pero nada funcionaba.

Él esperaba.

A las seis de la tarde se puso sus zapatos.

—¿Ya viene?

—Creo que sí.

A las siete, se acercó a la ventana.

—Mamá, ¿ese carro es de papá?

Miré hacia afuera.

No.

—No, mi amor.

A las siete y media volvió a preguntar.

—¿Y ahora?

—Todavía no.

A las ocho, comenzó a perder la sonrisa.

A las ocho y media se sentó en el sofá.

—Tal vez se le olvidó.

Sentí una punzada en el pecho.

—No creo.

—Pero no viene.

No supe qué decir.

A las nueve de la noche, Mateo seguía despierto.

—Puedes irte a dormir, mi amor.

—Quiero esperar a papá.

Me senté junto a él.

—Tal vez venga mañana.

Mateo bajó la mirada.

—Él dijo hoy.

Y entonces comprendí.

Otra promesa rota.

---

Rubén

El día había comenzado con la intención de salir temprano.

Pero todo se complicó.

Una reunión inesperada.

Un problema en el trabajo.

Después una discusión con Valeria.

—¿Vas a irte otra vez? —preguntó ella.

—Le prometí a Mateo que iría.

—Siempre hay algo que tiene que ver con Catalina y los niños.

—¡Son mis hijos!

Valeria se quedó callada.

—Rubén, tú elegiste estar conmigo.

—Y eso no significa que deje de ser padre.

Ella cruzó los brazos.

—Entonces tendrás que decidir qué quieres realmente.

Me quedé mirándola.

No respondí.

Tomé las llaves y salí.

Pero cuando llegué al automóvil, recibí una llamada del trabajo.

Había un problema urgente.

Tuve que regresar.

Cuando finalmente terminé, eran casi las nueve y media.

Miré el reloj.

Pensé en Mateo.

Seguramente seguía esperando.

Tomé el teléfono.

Tenía tres llamadas de Catalina.

Una parte de mí quería regresar inmediatamente.

Pero estaba cansado.

Y cometí el error más fácil.

Decidí dejarlo para mañana.

“Le explicaré”, pensé.

Sin saber que algunas decepciones no se arreglan con explicaci

A las diez de la noche, Mateo finalmente se quedó dormido en el sofá

Todavía llevaba puestos sus zapatos.

Tenía el pequeño oso entre sus brazos.

Lo cargué hasta su habitación.

Lo acosté con cuidado.

Le quité los zapatos.

Lo cubrí.

Y antes de salir, lo escuché murmurar:

—Papá dijo que venía...

Cerré los ojos.

Una lágrima cayó por mi mejilla.

—Lo sé, mi amor.

Salí de la habitación y cerré la puerta.

Después tomé mi teléfono.

Rubén no había enviado ningún mensaje.

Nada.

Ni siquiera una disculpa.

Lo llamé.

Esta vez respondió.

—Catalina...

—¿Dónde estás?

Silencio.

—En el apartamento.

—Mateo te esperó durante horas.

—Lo sé.

—¿Sabes lo que hiciste?

—Tuve problemas en el trabajo.

—Todos tenemos problemas, Rubén.

Mi voz comenzó a temblar.

—Pero él tiene cinco años. No entiende tus reuniones, tus problemas, tus decisiones ni tu relación con Valeria.

Rubén guardó silencio.

—Él solo entiende una cosa —continué—. Su papá prometió ir y no fue.

—Voy mañana.

Solté una risa triste.

—No.

—¿Qué?

—No le prometas mañana.

—Catalina...

—Ya no.

Me quedé mirando la puerta de la habitación de Mateo.

—No quiero que mi hijo pase otra noche mirando por la ventana esperando un carro que nunca llega.

Rubén respiró profundamente.

—Lo siento.

—No me lo digas a mí.

Hubo un silencio.

—Díselo a él.

Colgué.

Y por primera vez no lloré.

Sentí tristeza.

Pero también sentí algo diferente.

Determinación.

---

Rubén

Me quedé mirando el teléfono después de que Catalina colgara.

Sabía que había cometido un error.

Uno más.

Pero esta vez era diferente.

Había prometido ir.

Y no fui.

Recordé a Mateo preguntándome cuándo volvería a ser su papá.

Me llevé las manos al rostro.

—¿Qué estoy haciendo?

No tuve respuesta.

Entonces escuché la puerta.

Valeria entró.

—¿Por qué estás tan serio?

No respondí.

—¿Otra vez pensando en ellos?

Levanté la mirada.

—Sí.

Ella suspiró.

—Rubén, tienes que dejar el pasado atrás.

—No son el pasado.

—Ya no estás con Catalina.

—Pero son mis hijos.

Valeria me miró fijamente.

—Entonces quizá nunca debiste irte.

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire.

No respondí.

Porque, por primera vez, esa pregunta también comenzaba a aparecer en mi cabeza.

---

Catalina

A la mañana siguiente, Mateo despertó temprano.

Entró en la cocina arrastrando los pies.

—Mamá...

—Buenos días.

Se sentó frente a mí.

—¿Papá vino?

Sentí un nudo en la garganta.

—No, mi amor.

Mateo bajó la cabeza.

—Me mintió.

Me acerqué inmediatamente.

—No quiero que pienses eso.

—Pero dijo que iba a venir.

Lo abracé.

—A veces las personas prometen cosas y no las cumplen.

—¿Tú también me vas a dejar?

Sentí que el corazón se me rompía.

—Nunca.

—¿Aunque papá no vuelva?

—Aunque papá no vuelva.

Mateo me abrazó con fuerza.

—Te quiero, mamá.

Cerré los ojos.

—Yo te quiero más de lo que imaginas.

Mientras lo abrazaba, acaricié mi vientre.

Mi bebé se movió suavemente.

Y en ese instante entendí que ya no podía vivir esperando que Rubén cumpliera sus promesas.

Tenía que construir una vida donde mis hijos pudieran sentirse seguros.

Una vida donde no dependiéramos de alguien que aparecía y desaparecía.

Pero no sabía que aquella decisión cambiaría todo.

Porque esa misma tarde, Rubén aparecería frente a nuestra puerta.

Y esta vez no vendría solamente a ver a Mateo.

Traería consigo una noticia que podría destruir nuevamente nuestra tranquilidad.

1
Amada Britos
no gusta las autoras que te dejan esperando y ni siquiera sabes si podrás leer el final!
Tere Jimenez
muy interesante la novela nos dejas intrigados ojalá y nos regalen el final gracias
dulce neko
.
Betty Saavedra Alvarado
Si Cata lucho por sus hijos ella los está criando les está dando amor Rubén ahora quieres volver para que para después volver a engañar
Betty Saavedra Alvarado
Hay hombres y mujeres que cuando están con la cabeza caliente no piensan en las consecuencias ni en nadie solo en ellos Rubén estás dejando una mujer que te ama junto con tus hijos
Betty Saavedra Alvarado
Cata tu esposo es un mentiroso de primera te engaña te va a destrozar el corazón te va a pedir el divorcio te dejará sola con tus dos hijos
Eliana Angulo
un cambio rotundo a la historia.. veamos cómo se desarrolla
Jenny🌺🌺🌺
ya no entiendo nada...
🙊a hora cual será el misterio
indiecitajaque@hotmail.com
es muy bueno , pero que mal que tenga que pedir actualizar
indiecitajaque@hotmail.com
es muy bueno , pero que mal que tenga que pedir actualizar
Jenny🌺🌺🌺
pero el fue,la suegra no quiso que entrara.
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: la suegra no permitió que entrara. Por todo lo eldeño que le hizo a su hija, ella sentía rabia por dejar la el momento que ella más lo necesitaba.
total 1 replies
Eliana Angulo
No me quedaría rogando, me iría a construir un futuro mejor
Eliana Angulo
Cómo puede decir que ella estaría mejor sin él! 😡 No se da cuenta de todo lo que pierde: una familia, un hogar, alguien que lo amaba de verdad. Qué ceguera.
Eliana Angulo
Autora, No le rogaría...si se aleja justo cuando más lo necesito, entonces no es el lugar seguro que creí. Yo me quedo conmigo y con mi familia.
Eliana Angulo
No puedo creer lo que estoy leyendo😱 Él sabe que ella lo da todo y aun así duda… ¿Cómo puede pensar así? 💔 hombre al fin por más que uno haga por el hogar . no les es suficiente 😡
Eliana Angulo
Qué imagen tan tierna al principio… y duele ver cómo se va apagando todo se nota que algo no anda bien ... sigo leyendo para ver cómo se desarrolla
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