Ella es la hija de un General, es capaz, es inteligente, Pero todos ven que ser mujer es su única debilidad.
Pero ella demostrará lo contrario.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Ascenso 3
Emma Viceroy había descubierto que conseguir un ascenso en el ejército de Sunderland era difícil.
Conseguir que los hombres reconocieran que merecía aquel ascenso era todavía más difícil.
Y, aparentemente, conseguir que la dejaran disfrutar de su éxito durante más de tres días era una tarea imposible.
Habían pasado apenas unas semanas desde que su nombre comenzara a circular entre los oficiales por sus resultados en las misiones fronterizas. Por primera vez, algunos hombres que antes la miraban con condescendencia habían empezado a saludarla con un respeto que no parecía completamente fingido.
Otros, por supuesto, continuaban comportándose como si el ejército hubiera cometido una equivocación administrativa al permitir que una mujer llevara las insignias de capitana.
Emma había aprendido a ignorarlos.
O, al menos, a fingir que los ignoraba.
Aquella mañana se encontraba revisando los informes de entrenamiento de su unidad cuando un mensajero apareció en la entrada de su despacho.
—¿La capitana Emma Viceroy?
Emma levantó la mirada.
—Soy yo.
El joven soldado se cuadró inmediatamente y extendió un sobre sellado con el emblema real.
—Una orden directa de Su Majestad el rey de Sunderland. Debe presentarse en el palacio esta misma mañana.
La pluma se detuvo entre los dedos de Emma.
—¿En el palacio?
—Sí, capitana.
Ella tomó el sobre.
El sello real estaba intacto. No había ninguna indicación sobre el motivo de la convocatoria, únicamente la orden de presentarse ante el consejero del rey a una hora determinada.
Emma volvió a mirar el documento.
Después al mensajero.
Después otra vez al documento.
[¿El rey?]
Su corazón dio un salto que consideró completamente innecesario.
[Tranquila, Emma. Es una orden oficial. No hay motivo para comportarse como una muchacha que acaba de recibir una invitación a su primer baile.]
Sin embargo, sus dedos apretaron ligeramente el sobre.
El rey de Sunderland no convocaba personalmente a cualquier oficial. Mucho menos a una capitana que apenas había comenzado a consolidar su posición dentro del ejército.
Quizá había revisado sus informes.
Quizá alguno de sus superiores había recomendado sus servicios.
Quizá, por primera vez, alguien en el palacio había decidido que sus capacidades merecían una oportunidad importante.
Una misión estratégica.
Una operación fronteriza.
La reorganización de alguna unidad especial.
Emma sintió que la ilusión le calentaba el pecho.
No lo manifestó. Se limitó a guardar la orden dentro de su chaqueta y levantarse.
—Gracias, soldado. Puede retirarse.
—¡Sí, capitana!
El joven se marchó.
Emma permaneció inmóvil durante tres segundos.
Luego se sentó de nuevo, abrió el cajón de su escritorio y sacó un pequeño espejo.
Se acomodó el cabello negro, comprobó que el uniforme estuviera impecable y examinó las insignias de su rango.
—Muy bien. Una capitana no se emociona por una convocatoria. Una capitana se presenta, escucha las órdenes y cumple con su deber.
Se levantó.
Caminó hacia la puerta.
Regresó al escritorio para recoger sus guantes.
Y salió por segunda vez.
[Perfecto. Absolutamente serena. Nadie sospecharía que estoy a punto de sonreír como una idiota durante todo el camino al palacio.]
Lo que Emma no sabía era que, en cuanto abandonó el cuartel, su convocatoria se convirtió en el acontecimiento más interesante de la mañana.