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La Venganza De Una Santa

La Venganza De Una Santa

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Venganza / Época / Completas
Popularitas:16.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

La devoción de la Santa Duquesa fue una vez el faro de esperanza para su pueblo. Con un toque, curaba heridas y consolaba almas. Pero su mundo se derrumbó la noche en que su hermana, casada con el hijo del rey, fue falsamente acusada de envenenar a la hija de la concubina real.
Sus súplicas de clemencia fueron ignoradas. Su pueblo le dio la espalda. Y ante sus propios ojos, vio cómo su hermana perdía la cabeza.
Rota por el dolor, pero con una determinación de acero, la Duquesa se retira a su hogar ancestral. Mantiene una imagen impecable, serena y devota ante el mundo. Pero tras esa máscara de pureza, se teje una red de astucia y alianzas sagradas. No busca violencia burda. Busca desmantelar, pieza a pieza, a quienes la traicionaron, empezando por el mismísimo rey.

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Capitulo 8: El Declive de Mortemer y la Desesperación del Rey

La peste no perdonó la prisa con la que Mortemer intentó olvidar la sangre vertida en la plaza.

Comenzó como un rumor en los barrios bajos, una tos seca que teñía los pañuelos de un negro viscoso y hacía brotar en los cuellos de los caídos unas protuberancias moradas que ardían como el fuego. En cuestión de semanas, los pasajes por donde antes caminaba la Santa se convirtieron en fosas comunes al aire libre. Las carretas de madera recorrían los adoquines a todas horas, crujiendo bajo el peso de los cadáveres acumulados.

El pueblo que en su día vitoreó la caída de la Casa Aurelius y pidió la cabeza de Elara entre gritos de ciego fervor, ahora moría en los portales con las manos alzadas hacia el cielo. Ya no había luz dorada que acariciara los rostros de los niños moribundos. No había milagros. Desesperados, los mismos campesinos que aplaudieron al verdugo se agolpaban ante las puertas del palacio, llorando, arañando la piedra y suplicando a gritos por el regreso de la Santa que ellos mismos habían condenado al exilio del dolor.

Pero la Santa ya no existía, y las plegarias rebotaban contra los muros helados de la fortaleza.

En la sala del trono, el ambiente se había vuelto denso, cargado de un humo rancio de incienso que los sirvientes quemaban día y noche en un intento inútil por tapar el hedor a putrefacción que la brisa traía desde la ciudad baja.

El rey Aldous, encorvado en su asiento de oro y terciopelo, parecía haber envejecido diez años en un solo mes. Sus manos, manchadas por la edad, temblaban visiblemente sobre los brazos del trono mientras contemplaba la pila de despachos sin contestar sobre su mesa lateral.

—¿Otra vez? —preguntó el monarca con una voz que era apenas un silbido áspero—. ¿Tampoco hay respuesta?

A los pies de las escalinatas, el capitán de la guardia real mantenía la cabeza baja, sin atreverse a sostener la mirada de su soberano.

—Majestad... enviamos a nuestro mejor mensajero a los dominios exteriores de la Casa Aurelius. Llevaba el sello real y el perdón explícito para cualquier afrenta formal. Sin embargo, los guardias del ducado ni siquiera le permitieron cruzar el paso de montaña.

—¡Es una súbdita de esta corona! —estalló Aldous, aunque la tos de los ancianos le interrumpió la voz, volviéndola patética—. ¡La ordené regresar! ¡Es su deber sagrado sanar a mi pueblo y servir a la corona!

—Señor... —intervino el capitán con timidez—, el mensajero informó que vio cómo la Duquesa Lysandra tomaba la carta de la corona de manos del guardia, la contemplaba durante un instante y, sin romper el sello, la arrojaba al fuego del brasero de la torre fronteriza. No leyó una sola línea. Quemó el pergamino real frente a nuestros hombres.

Un silencio sepulcral cayó sobre la gran sala. Los nobles presentes en los laterales intercambiaron miradas cargadas de pánico. Si la Duquesa se negaba a responder a las órdenes directas del rey y destruía los edictos reales como si fueran hojarasca, la autoridad de la Casa Mortemer había dejado de existir fuera de las murallas de la capital.

A unos pasos del trono, vestida con seda violeta y luciendo una expresión de abnegada preocupación, Lady Morgana dio un paso al frente.

—Majestad, mi señor... —murmuró Morgana con voz de miel, colocando una mano suave sobre el hombro del rey—. Esto solo demuestra lo que Beatrix y yo temíamos. La Duquesa Lysandra está cometiendo alta traición por despecho. Abandona al pueblo a su suerte para castigar a vuestra majestad por haber hecho justicia. Su crueldad no tiene límites.

Sin embargo, antes de que el rey pudiera asentir a sus palabras manipuladoras, una risa fría, carente de cualquier rastro de humor, resonó desde las sombras del fondo del salón.

Felipe avanzó lentamente. Llevaba una capa de luto de corte militar, y sus pasos hacían un eco seco en el suelo de piedra. Se detuvo a mitad de la sala, ignorando por completo la reverencia protocolaria.

—¿Crueldad, Morgana? —preguntó el príncipe, fijando en la concubina unos ojos oscuros que brillaban con una lucidez sanguinaria—. ¿Llamas crueldad a que una mujer se niegue a curar a las mismas hienas que devoraron a su hermana?

—¡Felipe! —reprendió el rey Aldous, incorporándose con dificultad—. ¡Mide tus palabras! Tu dolor no te da derecho a faltarle al respeto a la corte.

—¿Qué corte, padre? —retó el príncipe, abriendo los brazos y mirando a los nobles temblorosos que abarrotaban la sala—. Mira a tu alrededor. Los comerciantes abandonan la ciudad, las cosechas de Aurelius están podriéndose en sus propios graneros porque nos cortaron el suministro, y la peste toca a las puertas del palacio. Tuviste en tus manos la paz y la bendición del reino, pero preferiste escuchar los susurros de una víbora y ajustarle el cuello a una inocente.

Beatrix, que permanecía al lado de su madre disfrazada con un vestido de luto pálido para simular su "frágil salud", dejó escapar un sollozo ensayado y se ocultó tras la manga de Morgana.

—¡Elara era una traidora! —rugió el rey, golpeando el reposabrazos con el puño—. ¡El veneno estaba en sus habitaciones!

—El veneno fue puesto allí por las únicas dos criaturas en este castillo que ganaban algo con la muerte de mi esposa —corrigió Felipe, dando un paso amenazante hacia la concubina y su hija. Morgana retrocedió instintivamente, usando a Beatrix como escudo inconsciente—. Y ahora el reino paga el precio de tu ceguera, padre. Ruegas por la Santa, pero la Santa ya no existe. Nos dejó a solas con nuestros monstruos.

—¡Basta! ¡A sus aposentos, príncipe! —ordenó el rey con el rostro rojo de ira y vergüenza—. ¡No toleraré más tus insubordinaciones!

Felipe miró a su padre durante un largo y doloroso segundo. En sus ojos ya no quedaba el respeto del hijo ni la lealtad del heredero; solo la lástima fría por un soberano decretado a la ruina.

—Podéis enviarme a mis aposentos, rey Aldous —dijo Felipe con una voz helada que hizo callar a toda la sala—. Podéis dejar que esta mujer os siga llenando los oídos de mentiras mientras la ciudad se pudre. Pero recordad mis palabras: cuando las tumbas de los campesinos llenen las avenidas y el hambre golpee estas murallas, ni la corona que lleváis en la cabeza os salvará del fuego que vos mismo encendisteis.

Sin esperar el permiso real, el príncipe dio media vuelta y abandonó el salón con paso firme. Ningún guardia se atrevió a detenerlo.

Morgana apretó los dientes, sintiendo por primera vez una grieta profunda en la red de mentiras que tan cuidadosamente había tejido. El rey estaba aterrado, la corte se desmoronaba en acusaciones de pasillo y el príncipe heredero era una bomba de tiempo a la que no podían controlar. Y allá afuera, más allá de las fronteras cortadas, el silencio de Lysandra pesaba más sobre Mortemer que cualquier ejército invasor.

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Marlucha💋
Excelente historia
Marlucha💋
💖💖
Marlucha💋
Pobre Rey pedejo
Marlucha💋
Sigue soñando víbora
Marlucha💋
😨😨😨😨😨😨😨
Marlucha💋
Osea Dragón 🐉 💖
Marlucha💋
Si sueña Rey moribundo! 😂
Marlucha💋
De malagradecidos está lleno el mundo!.
Por eso muchas veces es mejor ayudar a un perro.
MARINA SIMÓN
/Ok/
Guadalupe Araceli Esparza Meraz
si quiero la historia de la emperatriz
Josseline Palma
🌺🥰
Doris Laura Torres Amaya
excelente👏👏👏 corta y buenisima☺️👏👏👏
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰GEACIAS AUTORA MUY BUENA HISTORIA 🥰🥰🥰🥰DESDE EL PRIMER CAPITULO HASTA EL FIN A SI ME GUSTAN CORTAS PERO CON FINAL FELIZ 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰DIOS TE BENDIGA/Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰ESO ME GUSTO AUTORA 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Lorena Itriago
Excelente Novela
Jesus Castro Montero
Gracias escritora por deleitarnos con tan maravillosa novela
Jesus Castro Montero
Lisandra que bueni que encontraste en Casian el afecto amor y respeto para ti 💘💘💘💘💘
Jesus Castro Montero
Por fin las traidoras y el rey fueron apresados y muertos😂🤣🥰💘😈😈
Jesus Castro Montero
Si Lisandra que ella su hija y el rey paguen caro lo que le hicieron a tu hermana siendo inocente 😈💘😈😈💘💘❤️
Jesus Castro Montero
Si que Lisandra acabe con esas dos brujas de una ves que las mate
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