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BAJO LAS ALAS DEL AMOR

BAJO LAS ALAS DEL AMOR

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Tras un matrimonio que se desmorona en el silencio y la indiferencia, un encuentro fortuito la sumerge en la vorágine de una pasión que jamás creyó posible. Alejandro, un hombre enigmático y arrollador, emerge de entre las sombras de su pasado, trayendo consigo no solo un amor avasallador, sino también un turbulento secreto que podría destruirlos.

Isabella, una mujer que ha luchado por mantener en pie su independencia y su corazón, se ve arrastrada a un mundo de deseo incontrolable y decisiones prohibidas. A medida que sus cuerpos se entrelazan en encuentros que desafían toda convención, también lo hacen sus almas, forjando un vínculo que es tan peligroso como irresistible. Pero el camino del amor verdadero nunca es sencillo.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8

La fiesta benéfica terminó mucho después de la medianoche, pero Leonardo tuvo que quedarse un rato más cerrando acuerdos y hablando con socios importantes. Isabella, cansada y con la mente llena de todo lo que había sentido en la pista de baile, decidió salir un momento al estacionamiento para tomar aire fresco, lejos del ruido y las miradas curiosas. No esperaba encontrarse con nadie, pero apenas dio unos pasos bajo la luz tenue de las farolas, escuchó esa voz inconfundible que ya se había grabado en su alma.

—Sabía que vendrías aquí, Isabella. Necesitabas respirar, igual que yo.

Se giró de golpe, y ahí estaba Alejandro, recostado contra su coche deportivo de lujo, con las manos en los bolsillos y esa sonrisa media que siempre le desordenaba el mundo. El aire de la noche estaba frío, pero entre ellos la atmósfera pesaba, cargada de todo lo que no se habían dicho, de todo lo que habían callado con miradas y roces furtivos.

—Deberías irte, Alejandro —dijo ella, aunque sus palabras no tenían fuerza, y sus pies no se movieron ni un centímetro—. Leonardo puede salir en cualquier momento. Si nos ve juntos…

—Que nos vea —respondió él, acercándose despacio, con pasos lentos y decididos, como si se acercara a algo que le pertenecía—. Ya no me importa esconderme. Desde que te vi, cada segundo que paso lejos de ti es un castigo.

Ella dio un paso atrás, hasta que su espalda chocó contra la puerta de su propio coche, atrapada entre el metal frío y el calor abrasador que emanaba él. Alejandro no se detuvo hasta estar a apenas unos centímetros, invadiendo su espacio, llenándola con su aroma, con su presencia. Sus manos subieron suavemente hasta apoyarse en el vehículo, a ambos lados de su cuerpo, acorralándola con ternura, sin presionarla, pero sin dejarle escapatoria.

—Te he deseado desde el primer día —susurró, bajando la cabeza hasta que su aliento cálido le rozó los labios—. He soñado con este momento cada noche, imaginando cómo serían tus labios, cómo sonaría tu respiración cuando estuviera tan cerca de ti.

—Alejandro… —murmuró ella, temblando, entre el miedo y el deseo que le quemaba la sangre—. No debemos… estoy casada…

—Lo sé —respondió él, casi contra su boca—. Pero dime que tú no lo sientes. Dime que no has estado pensando en mí tanto como yo en ti. Dime que no te has mordido los labios deseando que yo te los besara.

Antes de que ella pudiera contestar, antes de que su mente pudiera poner alguna barrera, él se inclinó y la besó. Fue un beso repentino, sin aviso, pero lleno de una intensidad que le robó el aliento y le hizo olvidar su propio nombre. Fue una mezcla de súplica y afirmación, de todo lo que habían callado durante semanas. Sus labios eran suaves pero firmes, reclamando los suyos con una pasión contenida que parecía estallar por fin.

Isabella, que había llegado con la intención de huir, se rindió al instante. Sus manos, que antes estaban rígidas a los costados, subieron por instinto hasta sus hombros, aferrándose a su chaqueta como si él fuera el único salvavidas en medio de una tormenta. Correspondió al beso con una entrega que la sorprendió incluso a ella misma, abriendo los labios para recibirlo, para sentir su sabor, para perderse en él.

En ese beso, Leonardo, la mansión, las reglas, el mundo entero desaparecieron. Solo existían ellos dos, fundiéndose en ese roce prohibido que encendía cada rincón de su cuerpo. Él profundizó el beso, con una necesidad que hacía que el corazón de ella golpeara con fuerza contra sus costillas, y ella se entregó más, respondiendo a cada caricia, a cada movimiento, con la misma hambre que sentía él.

Cuando por fin se separaron, ambos estaban sin aire, con las respiraciones agitadas y las frentes apoyadas una contra la otra. Isabella tenía los ojos cerrados, temblando de pies a cabeza, sabiendo que ya nada volvería a ser igual. Ese beso no había sido un error, ni un impulso momentáneo: había sido el comienzo de su ruina… y de su salvación.

—Ahora sí —susurró Alejandro, acariciando su mejilla con el dorso de los dedos—, ahora ya no hay vuelta atrás, Isabella. Tú también me perteneces.

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Miriam Ramirez
buenisima autora espero la siguiente historia gracias x compartir su talento un abrazo y asta pronto👏👏👏👏👏👏👏👏🥰 drsde Santiago de Cali Valle
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