no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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apariencias
La mañana llegó demasiado rápido.
Bianca apenas había dormido un par de horas cuando el sonido insistente de alguien tocando su puerta terminó obligándola a levantarse.
—Señorita Bianca —habló el mayordomo desde afuera—. El señor Lorenzo pidió que estén listas en treinta minutos.
Bianca soltó un suspiro frustrado mientras se cubría el rostro con una mano.
—Claro… porque dormir es un privilegio que esta familia no conoce.
Se levantó lentamente y caminó hacia el vestidor.
Minutos después, ya vestida con un elegante traje negro, salió de la habitación todavía de mal humor.
Y entonces se encontró con Yanet en el pasillo.
Y por un segundo olvidó completamente lo que iba a decir.
Yanet llevaba un conjunto blanco impecable que contrastaba perfectamente con su cabello oscuro. Elegante. Sofisticada. Demasiado hermosa para alguien tan irritante.
—¿Vas a seguir mirándome o ya nos vamos? —preguntó Yanet con calma.
Bianca apartó la mirada inmediatamente.
—No te estaba mirando.
—Claro.
Otra vez ese tono divertido.
Bianca comenzaba a odiarlo.
Bajaron juntas al comedor principal donde Lorenzo ya las esperaba revisando documentos sobre la mesa.
Al levantar la mirada hacia ambas, algo parecido a satisfacción cruzó su expresión.
—Al menos aparentan llevarse bien.
—Apenas hablamos —respondió Bianca mientras tomaba asiento.
—Eso puede arreglarse.
Yanet se sentó frente a Lorenzo.
—Empiezo a preocuparme cada vez que usted dice algo así.
Lorenzo ignoró el comentario.
—Esta tarde habrá una reunión importante con inversionistas y socios de la empresa.
Bianca frunció ligeramente el ceño.
—¿Tan pronto?
—La noticia del matrimonio ya comenzó a circular.
Yanet tomó lentamente una taza de café.
—Entonces esto es una presentación oficial.
—Exactamente.
Bianca soltó aire con cansancio.
Todo seguía sintiéndose como un negocio.
Incluso su boda.
—Necesito que den una imagen sólida como pareja —continuó Lorenzo—. La prensa estará ahí.
Yanet arqueó apenas una ceja.
—¿También tenemos que fingir amor frente a cámaras?
—Sería lo ideal.
Bianca estuvo a punto de responder algo cortante, pero Lorenzo habló nuevamente antes.
—Los inversionistas confían en estabilidad. Y ustedes representan ahora mismo el futuro de la familia Quintana Montenegro.
El silencio cayó unos segundos sobre la mesa.
Hasta que Yanet apoyó lentamente la taza.
—Entonces díganos exactamente qué espera de nosotras.
Lorenzo observó a ambas con calma.
—Quiero que parezcan felices.
Bianca casi se ríe.
Aquello era absurdo.
Pero antes de que pudiera protestar, Lorenzo agregó algo más.
—Y quiero que nadie relacione nuevamente el nombre de Sasha con esta familia.
La tensión fue inmediata.
Bianca levantó la mirada hacia su padre.
Fría.
Molesta.
—¿Por qué te importa tanto?
Lorenzo sostuvo su mirada sin alterarse.
—Porque algunas personas traen problemas incluso después de desaparecer.
Bianca apretó la mandíbula.
Yanet observó toda la escena en silencio.
Atenta.
Como si intentara entender por qué el simple nombre de Sasha conseguía cambiar completamente el ambiente.
Y por la forma en que Lorenzo reaccionaba…
Era evidente que aquella historia escondía mucho más de lo que Bianca imaginaba.
_descuide señor daremos una buena impresión a todo aquel que nos mire siempre