Cuando una persona esta vulnerable a todo lo que pasa a su alrededor, sin darse cuanta, la gente se aprovecha de la inocencia y traumas para satisfacer sus necesidades. Temor, dolor, felicidad, tristeza, emociones que nos pueden jugar en contra si no somos capaces de controlarlo.
Esta historia se trata de una vida que lo sobrelleva como puede despues se pasar por muchas cosas en su infancia, maltrato, drogas, problemas domésticos y manipulacion familiar.
Advertencia: esta historia contiene drogas, traumas, alucinaciones, armas, sangre, v1olac10nes, entre otras. Se recomienda discrecion a todo caso que leas este libro.
Estas advertido.
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El chico de la cafeteria. Parecidos
19 de Abril. 13:30. Facultad de Ciencias.
Estuve en la cafetería bastante tiempo, mi siguiente clase era en 2 horas así que no tenía mucho que hacer, mi examen ya lo termine y dentro de poco sigue el siguiente pero tampoco me preocupo.
Los chicos están en clase ahora mismo, y Ludmila recién ingresó a su próxima clase, estoy completamente sola y aburrida. Había muy pocos en la cafetería y aunque se escuchaban voces por alguna razón hoy está todo tranquilo.
Mientras estaba con mi celu y en mi mundo, una persona se me sentó enfrente mío de la mesa para dos, mirando hacia el, pude notar quien era, era el novio de Lara, que casualidad que uno de los problemáticos están ahora mismo en la misma cafetería cuando hace unos pocos días me lo quedé mirando fijo.
-¿Se te ofrece algo? - pregunte mientras tomaba un sorbo de mi café frío.
-No vengo a molestar, note que me miraste mucho hace poco -
-¿Solo por eso viniste?. - quede algo incómoda por la situación, no me quería meter en un problema con su novia. -Mira, si venis a hacer quilombo, mejor me voy -
Me agarró del brazo mientras me iba yendo, un agarre fuerte hizo que lo voltee a ver enojada. Él parecía tranquilo dándome la sensación que me tenía que sentar obligada sin decir una palabra.
Me miraba fijo pero no decía nada, no podía leer nada de él, era como un misterio que no podía descifrar. Dio un suspiro y me miró algo triste, me sorprendí por su cambio tan repentino. -¿En serio no te acordás de mí? - pregunto. Lo mire a los ojos y recordé que solo lo vi con Lara, pero tambien había un recuerdo borroso que no lograba visualizar.
-Me sonas, pero no me acuerdo de vos -
-Una vez fui a donde trabajas vos -
Quedé sorprendida. Entonces es ese pibe de la capucha, es bastante distinto verlo fijo a los ojos y no desde abajo. Además, tiene bigote ahora.
-Perdón, no te pude reconocer. Sos el pibe de la cafetería, ya me acorde -
Su mirada se tornó seria, me lo quedé mirando algo confundida, no creo haber dicho algo malo, por lo menos me acordé de él. Mi celular vibró, era un mensaje de Ludmila que en una hora iba a salir de su clase. Inmediatamente le escribí diciéndole mi ubicación, el chico me miraba fijo mientras escribía, sentía su mirada en mí y lo único que podía hacer era mirarlo a los ojos y preguntar si sucedía algo.
-Pense que ibas a preguntar mi nombre - hizo puchero.
¿Un hombre a esa edad puede hacer pucheros?
-Si disculpa, estaba algo ocupada. ¿Cómo te llamas? - deje el teléfono.
-Me llamo Lucas. Y vos Camila ¿No? -
-Así es ¿como sabes? -
-Escucho a la gente cuando habla -
Claro, como toda persona extrovertida. Pero él no lo parece, parece tranquilo y callado. Me lo quedé mirando bastante tiempo y después mire mi celular.
El parecía algo ansioso, sentía su tic de la pierna y me siguió preguntando sobre mi.
-¿Por qué decidiste estudiar en la facultad de Ciencias? -
Que repentina pregunta, no me gusta contarle mis cosas personales a extraños, pero él parece nervioso por no querer terminar la conversación.
Le dije algo simple “solo quise probar” y él me miró algo confundido. Parecía algo extraviado con mi respuesta, me comento que mis notas siempre son buenas y que era raro que yo solo quisiera probar esto para saber que onda, pero no se como sabe sobre mis notas si recién empezamos el año.
Lo miré confundida ¿Cómo sabe eso?. No recuerdo haberlo visto antes de la cafetería.
-¿Cómo sabes eso? Ni siquiera nos vimos antes de la cafetería -
-¿No te acordas de la primaria? Yo era el segundo escolta de la bandera argentina con un promedio de 8.00 -
En la primaria… ah, ya me acordé.
-¿Sos ese Lucas? Amigo disculpa que no te reconocí bien. No sabia que te interesa la Ciencia -
-No pasa nada jaja. Yo fui el que no se presentó bien ¿Y como va todo? ¿Te sentís mejor? -
-Si, si. Me mude de mi casa hace bastante, cuando ya tenia 16 me independice -
Sorprendentemente me había encontrado con uno de mis anteriores compañeros de la primaria, al igual que yo, Lucas siempre tuvo problemas con su padre cuando era chiquito. No tenía mucha confianza con la madre tampoco, eso hacía que siempre se la pasase en la pieza estudiando y por alguna extraña razón nunca me superó. Sentí una nostalgia de aquel entonces, era lindo encontrarse con esa gente otra vez.
-¿Y viste a los demás? -
-No. No nos juntamos mas, o mas bien, yo no me junte mas con ellos -
-¿Pasó algo? -
El se quedó callado mirando hacia la ventana con una expresión triste.
-Uno de los chicos falleció el año pasado -
Ah mierda, que tragedia. Era uno de los chicos que me molestaba pero que era amigo de Lucas hace bastante tiempo “no es igual sin él”, dijo golpeando su dedo contra la mesa, sentí pena por él. Ese chico me molestaba mucho pero sentía que si lo volvía a ver podría empezar con el pie derecho con él.
-Disculpa por sacar el tema, no sabía que había ocurrido una tragedia -
-Sí tranquila. Ahora está en un lugar mejor -
Es tan tierno, no sabía que detrás de esa cara aparecería un ángel. El me miró después de esa corta plática, parecía concentrado en mi nuevamente, me sonroje por sus ojos que me fulminaba.
-Estaba pensando volver a retomar esos días que hablábamos de vez en cuando vos y yo. Suena copado ¿No? -
-Si. Me encantaría, pero tendría que ser un día que no trabajo -
Ahora que lo pienso, últimamente Manu no me habla en el trabajo, me la baja pero supongo que es normal, también se va primero, capaz que sea bueno hablar con Lucas durante este periodo.
-De última si no es molestia dame tu numero, y me contactas para salir -
-Dale, no hay problema -
Al entregarle mi número de teléfono, Ludmila me manda un mensaje que ya se encontraba con los chicos afuera de la facultad, pasaron las horas sin darme cuenta, fue lindo distraerme con Lucas ahora que me lo encontré.
-Fue un gusto verte de nuevo Lucas pero mis amigos ya me están esperando -
-Te acompaño, no tengo problema -
–bueno dale -
Nos fuimos caminando hacia la facultad, él me seguía contando cosas del pasado y yo le seguía la historia recordando nuestros días de primaria. También decíamos que si hubiéramos hablamos mas estariamos siendo amigos ahora, cosa que es verdad pero no fue asi y asi no hubiera conocido a Manu y no me hubiese mudado. Obvio no le dije eso pero es así.
Llegamos a donde estaban los chicos y de lejos me despedí de él levantando mi mano yéndome, gire hacia donde estaban ellos y sus bocas se abrieron de par en par menos Elias. Se sorprendieron al verme con Lucas, me lo imagino, capaz me metí en un quilombo pero tengo una excusa.
-Amiga, me jodes que estuviste con el novio de Lara -
-Si, es un viejo compañero de primaria -
-Que -
Ludmila quedó atónita por la situación al escucharme, no podía creer que ese chico “lindo” como dice ella, estuviese en el mismo salon que yo en la primaria y que nunca me había dado cuenta.
Me quedé algo confundida, es normal que no me de cuenta por qué no me meto en la vida de los demás.
-Vos sabes que cuando Lara se entere va a ir por vos ¿No? -
Mire a Isaias con los ojos abiertos como un ciervo indefenso y le dije:
-Si -
Sequisima, no me interesaba la verdad, no me quería meter en quilombo pero es una persona con la que me hablaba en la primaria, no lo iba a dejar ir así nomás.
Bueno, la verdad no es que me importe mucho pero ya le di mi número, y la verdad me quería despejar de Manu un momento y para poder pensar después.
-Hoy dónde quieren ir - pregunté mirando a Milton y Isaias.
-Pensábamos ir a un tenedor libre -
-Cami ¿vos no tenes clases después? -
-Ñeh tranqui, me lo puedo saltar. Un día no hace daño -
Ludmila se me quedó mirando algo sorprendida pero no dijo nada, los chicos solo festejaban y Elias solo me miraba, quiero pasarla bien hoy, está demasiado tranquilo el día y ya me acostumbre al ruido de estos payasos.
Sin nada más que hacer nos dirigimos a un tenedor libre pidiendo como loco y comiendo como si nos estuviéramos muriendo. Me la pasé increíble, también había karaoke y alcohol, bebi como loca, yo usualmente no bebo pero el tiempo lo ameritaba y debo admitir que me volví loca con Milton y Isaias, no paraba de reir y cantar, aparte aun seguía bebiendo y Ludmila me servía mas y mas hasta que me desplome.
Me sentía ligera, no paraba de reír sola hasta que una pequeña risa se escucho a mi izquierda, pude ver Elias riendose de mi mientras me miraba. Lo miré confundida, era raro verlo sonreír pero me dio intriga saber más.
-No sabía que no tolerabas el alcohol -
-No bebo amigo. Además ¿De que te reís? -
-¿No me puedo reir? -
-No tengo la suficiente confianza con vos asi que no te lo permito -
Se rio de nuevo y miro hacia el techo con un shot lleno en su mano, dejo de sonreir y se quedó callado de nuevo, siento algo familiar con el pero no supe bien que era, solo me podía concentrar en el mareo que sentía y que cada vez que me acostaba más seguía mareandome y riéndome, parecía drogada.
-¿No te parece algo desesperante mi hermano? -
-¿Hermano? - pregunte y me desplome en el suelo.
Al día siguiente me desperté y Ludmila estaba durmiendo a mi lado con un short corto y una de mis remeras, también me desvistió y andaba en remera solo, mi ropa interior desapareció. Sentí un dolor intenso en mi cabeza al punto de explotar, me empecé a asustar porque mis manos se ponían calientes y no podía controlar la picazón.