Ella reencarna el personaje de una novela que leyó y decide cambiar su destino haciendo un pacto con él temible duque..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Oficina 2
El duque intentó volver a su trabajo.
De verdad lo intentó.
[…ignórala… se aburrirá…]
Era lo lógico.
Cualquier persona, en esa situación, terminaría cansándose.
El silencio.
La falta de interacción.
La indiferencia.
Pero Gia… no era cualquier persona.
Lejos de aburrirse…
Se acomodó.
Literalmente.
Extendió con cuidado parte de su vestido de novia sobre el suelo, como si fuera una alfombra improvisada. Se sentó con más libertad, dejando de lado toda rigidez innecesaria.
[…mucho mejor…]
Abrió el libro frente a ella.
Y comenzó.
Sus manos se movían con torpeza al principio.
Lentas.
Imitando los diagramas.
Siguiendo cada instrucción con concentración total.
[…bien… círculo… enfoque… energía… no explotar nada… idealmente…]
Fruncía apenas el ceño cuando algo no le salía.
Luego lo intentaba de nuevo.
Completamente absorta.
Mientras tanto…
El duque la observaba.
Otra vez.
Ya no fingía que no.
[…¿qué está haciendo…?]
Sus ojos seguían cada uno de sus movimientos.
Las manos de ella trazando formas en el aire.
Sus labios murmurando fragmentos del texto.
La seriedad con la que se lo tomaba.
[…esto no es actuación…]
No estaba intentando llamar su atención.
No estaba jugando.
Estaba… aprendiendo.
En el suelo.
Con su vestido de novia.
En su oficina.
[…no tiene sentido…]
Y sin embargo…
No podía dejar de mirar.
El tiempo pasó.
Lento.
Casi media hora.
Gia seguía ahí.
Concentrada.
Intentando.
Fallando.
Intentando otra vez.
Hasta que..
Se detuvo.
Sintió algo.
Alzó la mirada.
Y ahí estaba.
El duque.
Mirándola fijamente.
[…ah…]
Una sonrisa apareció en sus labios.
Relajada.
Divertida.
—¿Ya terminó de trabajar?
Su voz rompió el silencio con suavidad.
Se incorporó un poco, apoyándose en una mano.
—¿Nos vamos a la habitación?
Directa.
Sin rodeos.
El duque bajó la mirada de inmediato.
Como si eso fuera suficiente para escapar.
[…desvergonzada…]
Esa fue la única palabra clara en su mente.
No respondió.
No la miró.
No se movió.
Gia lo observó unos segundos.
Y luego…
Sonrió.
Más amplia.
[…bien… entendido…]
No insistió.
No repitió.
No presionó.
Simplemente volvió a su libro.
[…paciencia…]
Giró una página.
Retomó los movimientos.
Como si nada hubiera pasado.
Como si esa propuesta hubiera sido una más entre muchas.
Y el duque…
Aunque intentó volver a sus documentos…
Ya no estaba concentrado.
Porque ahora sabía algo con absoluta certeza.
Esa mujer…
No iba a retroceder.
Y tarde o temprano…
Iba a obligarlo a enfrentarlo todo.
El duque tomó una decisión silenciosa.
[…me quedaré hasta tarde…]
Si alargaba el trabajo lo suficiente… ella se aburriría.
Se cansaría.
Se iría.
Era lógico.
Era… lo normal.
Así que siguió revisando documentos con más calma, sin prisa, dejando que el tiempo pasara.
Minutos después, escuchó movimiento.
La puerta.
Giró apenas la mirada.
Gia se había levantado.
Caminó hacia la salida.
Y la abrió.
El duque sintió una pequeña… satisfacción.
[…bien.. por fin…]
Pero no duró.
Porque ella no salió.
Se quedó ahí.
Dijo algo en voz baja hacia el exterior.
Y luego…
Cerró la puerta.
Y volvió.
Como si nada.
Se sentó otra vez en el suelo.
Retomó su libro.
[¿Qué?]
El duque parpadeó.
[…¿qué… fue eso?]
No alcanzó a procesarlo.
Porque unos minutos después.. sonó la puerta.
Gia se levantó otra vez.
Fue a abrir.
Y regresó…
Con una bandeja.
Pequeños pastelitos perfectamente acomodados.
Decorados.
Tentadores.
El duque se quedó mirándola.
Por primera vez en toda la noche…
Sin intentar disimular su sorpresa.
[…¿pidió comida…?]
Gia lo notó.
Claro que lo notó.
Y sonrió.
—¿Quiere uno?
Le mostró la bandeja con total naturalidad.
Como si estuvieran compartiendo una tarde tranquila.
El duque no respondió.
Solo la miró un segundo más…
Y volvió a sus papeles.
[…no…]
Gia encogió ligeramente los hombros.
—Bien…
Tomó uno.
—Más pastelitos para mí.
El tono fue ligero.
Satisfecho.
Se sentó otra vez en el suelo.
Y empezó a comer.
Tranquila.
Disfrutando.
[…esto está buenísimo…]
El duque siguió trabajando.
O lo intentó.
Porque ahora…
No solo estaba ella moviéndose.
Ahora..
Masticaba.
Comentaba.
—Mmm… este tiene algo de canela… creo…
Pasaba páginas.
—Bien… otra vez… círculo… giro… no… no salió…
Volvía a intentar.
—¿por qué no sale? ¡si lo estoy haciendo igual!
Otro bocado.
—Bueno… otra vez…
El duque frunció el ceño.
Su pluma se detuvo.
Avanzó.
Se detuvo.
Otra vez.
[…silencio… necesito silencio…]
Pero no lo había.
Porque Gia no era silenciosa.
Era… constante.
Presente.
Viva.
Y completamente ajena a su necesidad de concentración.
[…esto es imposible…]
Aun así, no dijo nada.
No la detuvo.
No la echó.
Solo…
Siguió.
Aunque cada vez más lento.
Cada vez más distraído.
Mientras tanto, en el suelo..
Gia vivía su mejor vida.
Comiendo pastelitos.
Aprendiendo magia.
Quejándose sola.
Y disfrutando cada segundo.
[…honestamente… esto es mucho mejor que atender llamadas…]
El duque, sin levantar la vista…
Ya no sonreía.
Pero tampoco estaba molesto del todo.
Más bien…
Desconcertado.
Porque nada de esto…
Estaba dentro de sus planes.
Y aun así…
No la estaba deteniendo.
El duque finalmente aceptó algo.
[…no se va a aburrir…]
No importaba cuánto tiempo pasara.
No importaba cuán silencioso o distante fuera.
Gia… no se iba a ir.
Seguía ahí.
Comiendo.
Leyendo.
Quejándose.
Intentando magia.
Como si la oficina fuera su sala personal.
[…esto no tiene sentido…]
Cerró el documento frente a él con más decisión de la habitual.
Se puso de pie en silencio.
Sin anunciarlo.
Sin mirarla.
[…me voy…]
Caminó hacia la puerta con pasos firmes.
Controlados.
Listo para salir antes de que ella reaccionara.
Antes de que dijera algo.
Antes de..
—¿Ya nos vamos?
Se detuvo en seco.
Giró apenas la cabeza.
Y ahí estaba.
A su lado.
Sonriéndole.
Como si hubiera aparecido por arte de magia.
[…¿en qué momento…?]
Gia inclinó ligeramente la cabeza.
Observándolo con curiosidad… y un toque de picardía.
—¿Por qué me mira así?
Pausa.
Y luego, sin perder la sonrisa..
—¿Me quiere cargar para llevarme a la habitación?
El duque la miró.
Fijo.
[…imposible…]
Gruñó.
Bajo.
Molesto.
Pero no respondió.
No discutió.
No negó.
Simplemente abrió la puerta.
Y salió.
Rápido.
Más rápido de lo que normalmente caminaría.
[…salir… ahora…]
Gia lo siguió.
Por supuesto.
Sin apurarse demasiado.
Pero sin quedarse atrás.
[…sí… huye… huye todo lo que quieras…]
El duque avanzaba por los pasillos con paso decidido.
Casi… acelerado.
[…¿cómo…?]
Frunció levemente el ceño.
Porque podía escucharla.
Detrás de él.
Cerca.
Demasiado cerca.
[…¿cómo puede caminar así…?]
Bajó la mirada un segundo.
Tacones.
Vestido.
Y aun así…
No se quedaba atrás.
[…absurdo…]
Mientras tanto, Gia…
Lo observaba.
Desde atrás.
Con una sonrisa cada vez más amplia.
[…míralo…]
[…el gran duque temible…]
Sus ojos brillaron con diversión.
[…casi corriendo…]
Contuvo una risa.
[…huyendo de mí…]
Y sin apurarse demasiado…
Siguió avanzando.
Porque sabía algo con total seguridad.
No importaba cuánto caminara.
No importaba cuánto intentara adelantarse.
Ella…
Iba a alcanzarlo igual.
Me encanto este capítulo, mientras Gia le.dice que se pondrá como.vaca, y significa.mucho su respuesta, ya que sabe cómo son los hombres tan despectivos por su vida anterior.
Espero que sean mini Gias para hacerle al Duque la.vida un caos de ternura en un vida🤣🤣