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Renací Siendo La Villana

Renací Siendo La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Venganza
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda lo tenía todo: un esposo que la amaba y una vida perfecta. Pero un "accidente" le arrebató el aliento. Ahora, ha despertado en el cuerpo de Ámbar Valer, la chica señalada como su asesina. Atrapada en una casa llena de enemigos y perseguida por el odio implacable de su propio esposo, Damián Villegas, Miranda deberá jugar un juego peligroso. ¿Podrá convencer al hombre que ama de que ella sigue viva, o morirá de nuevo a manos de su propia venganza?

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El despertar de Ámbar

Esa noche, mientras intentaba conciliar el sueño en una cama que no era mía, en una habitación cuyo aroma a lavanda y miedo me resultaba asfixiante, el silencio absoluto de la mansión se rompió. No fue un estruendo, sino un sonido casi imperceptible: el roce metálico del picaporte girando con una lentitud predadora. El ruido silencioso de la puerta abriéndose me despertó de golpe.

​Me incorporé, con el corazón martilleando contra mis costillas. Recortado contra la luz tenue del pasillo, se encontraba él. Esteban. Ese ser grotesco al que la verdadera Ámbar le temía más que a la propia muerte. Su silueta era ancha, invasiva, una sombra que parecía devorar la poca paz que me quedaba.

​Rápidamente, me puse de pie en forma defensiva. Mis pies descalzos tocaron la alfombra fría, pero mis sentidos estaban en alerta máxima. Esta vez, no permitiría que nadie amenazara la integridad de este pequeño y frágil cuerpo.

​—¿Qué haces en mi habitación? —pregunté. Mi voz no tembló; fue un látigo de firmeza que cortó el aire.

​Esteban dio un paso hacia el interior, cerrando la puerta tras de sí. La sonrisa en sus labios era de una satisfacción asquerosa, una mezcla de alivio cínico y lujuria contenida que me revolvió el estómago.

​—Pensé que perdería a mi conejita —respondió con una voz pastosa, cargada de un deseo incontrolable—. Solo quise venir a ver que realmente estabas viva. Sería una lástima que te fueras antes de que termináramos lo que dejamos pendiente aquel día.

​Sentí un escalofrío recorrer mi columna ante sus palabras, pero no era el miedo paralizante de Ámbar; era la indignación de Miranda.

​—Lárgate de aquí ahora mismo o empezaré a grItar hasta que despiertes a toda la casa —amenacé, sintiendo mi sangre hervir de ira pura.

​Esteban soltó una risita seca, caminando hacia mí con la confianza de quien se sabe impune.

​—¡Ay, conejita! Ya hemos pasado tantas veces por esta misma situación... Grita todo lo que quieras. Al final, ¿quién te va a creer? ¿Tu padre? ¿El mismo que cree que tus "crisis" son solo berrinches de niña rica? Grita, Ámbar. Igual nadie cree en ti.

​En ese instante, un recuerdo ajeno, vívido y doloroso, invadió mis pensamientos como una bofetada. Vi a la verdadera Ámbar, meses atrás, intentando advertir a Arturo entre sollozos que Esteban entraba a su cuarto por las noches. Vi a Vanessa interviniendo con una dulzura fingida, diciendo que la niña estaba "confundida" por las medicinas, que buscaba llamar la atención porque se sentía sola. Arturo, cegado por el amor a su esposa y su propia carga de trabajo, terminaba abrazando a Ámbar como si fuera una enferma mental, pero nunca como una víctima.

​El imbécil de Esteban tenía razón: en esta casa, Ámbar era una voz silenciada.

​Fue entonces cuando lo entendí con una claridad brutal. Esta lucha debía ganarla sola. No podía confiar en el sistema de Arturo, ni en la piedad de una familia que era en realidad una fosa de serpientes. Solo esperaba que mis conocimientos sobre defensa personal y artes marciales —esas clases que tomé como Miranda para sentirme segura en la ciudad— hubieran viajado conmigo a través de la memoria muscular de este nuevo cuerpo.

​Esteban acortó la distancia, extendiendo una mano para tocar mi rostro.

​—Estás distinta —susurró, entrecerrando los ojos—. Tienes algo en la mirada que me da ganas de...

​No lo dejé terminar. Con un movimiento rápido y preciso, le propiné un manotazo que apartó su mano de un golpe seco. Sus ojos se abrieron con sorpresa, pero antes de que pudiera reaccionar, me planté frente a él, sosteniéndole la mirada con una frialdad que lo hizo dudar.

​—Eres un idiota, Esteban —sentencié, y mi voz ahora tenía el peso de la mujer de negocios que alguna vez fui—. Pero esta victoria no te durará mucho. Aprovecha este momento para mirarme bien, porque la Ámbar a la que amedrentabas y asustabas ya no existe. Ella murió en aquel accidente.

​Él soltó una carcajada nerviosa, intentando recuperar el control de la situación.

​—¿Ah, sí? ¿Y quién eres ahora? ¿Una guerrera? Sigo viendo a la misma chiquilla estúpida que no sabe ni manejar un coche.

​—Soy la persona que te va a destruir si vuelves a poner un pie en esta habitación —respondí, dando un paso hacia él en lugar de retroceder—. Lárgate. Si grito ahora, no diré que intentaste tocarme. Diré que me confesaste dónde escondes el dinero que le robas a la empresa de mi padre. Sé que lo haces, Esteban. Y sé que Vanessa te encubre.

​El color abandonó el rostro de Esteban. El chantaje era un idioma que él sí entendía. No sabía si era cierto, pero por la forma en que sus pupilas se dilataron, supe que había dado en el blanco. Las piezas del diario de Ámbar y mi instinto de Miranda se habían unido para darme mi primera arma.

​—Estás loca —masculló él, retrocediendo hacia la puerta—. Te ha pegado fuerte el golpe, hermanita.

​—Pruébame —reté, señalando la salida—. Sal de aquí antes de que pierda la paciencia.

​Esteban salió de la habitación maldiciendo entre dientes, pero por la forma en que cerró la puerta, supe que el miedo había cambiado de bando. Me desplomé sobre la cama, temblando, no de terror, sino por la descarga de adrenalina.

​Había ganado el primer asalto. Pero sabía que esto solo era el comienzo. Si quería salvar a Arturo de estos buitres y encontrar la forma de limpiar el nombre de Ámbar ante Damián, tendría que convertirme en la villana que todos esperaban, pero con la inteligencia de la mujer que todos creían muerta.

​Mañana empezaría a mover mis fichas. Si el mundo me quería ver como Ámbar Valer, les daría a una Ámbar que nunca olvidarían.

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valeska garay campos
me estoy comiendo las uñas 🤭
valeska garay campos
Sabían pregunta todo aunque crean que estas loco
Ámbar dile que eres Miranda aunque piense que estas loca 🤭
valeska garay campos
vamos a ver como reacciona Ámbar al llegar a su casa con su esposo 🤭
valeska garay campos
al fin Damian sabe que no fue mentira todo lo escrito en el diario 🤭
Adriana Ruiz
👏👏👏me encanta 😍
valeska garay campos
me encanta la historia que Damian salbe a su amada esposa
valeska garay campos
Miranda que no caiga en la trampa de las víboras
valeska garay campos
vamos Damian ya sabes que ámbar es tu esposa solo debes creer en tú corazón ❤️ 🤭
valeska garay campos
excelente capítulo nos podrías reglar una maratón?
valeska garay campos
cada capítulo más emocionante dan ganas de más capítulos 😊
valeska garay campos
debió quebrarle el brazo 🤭
valeska garay campos
vamos Miranda aplasta a esos gusanos 🤭💪
valeska garay campos
ya estamos conociendo a las víboras vamos a ver quien gana 🤭
valeska garay campos
muy buena historia me encantan 💪
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Tanta perfección es rara
Maria Cantillo
vaya despertar del coma y recibir insultos del que fue su esposo y estar en un cuerpo más joven vaya vaya🤭🤭🤭
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