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Madre De Acero, Hogar De Cristal

Madre De Acero, Hogar De Cristal

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Traición / Completas
Popularitas:13.1k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Susena creía vivir en un paraíso: un hogar impecable, tres hijos amados, un bebé en camino y un esposo que parecía perfecto. Pero cuando Julián muere en un trágico accidente, su mundo de cristal estalla.

Entre deudas ocultas y el descubrimiento de una impactante doble vida, Susena se queda en la calle y sin nada. Sola con sus hijos y una tía a su cargo, deberá abandonar su fragilidad para transformarse en una madre de acero. Una historia de traición y coraje donde una mujer deberá luchar contra la pobreza y el engaño para reconstruir su destino.

¿Hasta dónde llegarías para salvar a los tuyos cuando descubres que tu vida entera fue una mentira?

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: El rostro de la oportunidad

Nueva York despertó envuelta en una bruma plateada que se filtraba entre los rascacielos de cristal. En la pequeña y húmeda habitación de un hotel de paso en Queens, Susena Vallejo se miró en el espejo manchado. Sabía que Manhattan no perdonaba la debilidad, y ella no podía permitirse otro día de rechazos. Se soltó el cabello color chocolate, que cayó en ondas sedosas sobre sus hombros, dándole un aire de sofisticación y juventud que lograba engañar al tiempo; a sus cuarenta años, y a pesar de la tormenta interna, Susena se veía como una mujer en la cima de su carrera. Se maquilló con cuidado, resaltando sus ojos profundos, y se puso el mejor traje sastre que había logrado rescatar del desalojo: un conjunto azul marino de diseñador que entallaba su figura con elegancia, disimulando con maestría los cuatro meses de su embarazo.

Al cruzar el puente hacia Manhattan, Susena sintió la presión de la ciudad. Llegó a la "Torre D'Angelo", un rascacielos de cristales negros en la Quinta Avenida que parecía una joya oscura bajo el sol matutino. El lobby era un santuario de lujo minimalista, con mármol traído de Italia y un aroma a orquídeas frescas que costaban más que su estancia de una semana en el hotel. Caminó con paso firme, haciendo gala de su formación como publicista experta, proyectando una seguridad que estaba lejos de sentir. Sin embargo, al acercarse al inmenso mostrador de recepción, se topó con una joven recepcionista que la miró con el desprecio de quien se siente dueña del mundo por trabajar en ese edificio.

—¿Tiene cita? —preguntó la joven sin levantar la vista de su tablet de última generación.

—No, pero busco al director de comunicaciones. Soy Susena Vallejo, publicista, y traigo una propuesta estratégica —dijo ella, manteniendo la voz firme.

—No recibimos propuestas sin previo aviso. Puede dejar su información en la web corporativa —la joven hizo un gesto de desdén, pero de pronto, su rostro se contrajo. Se llevó las manos al vientre, soltando un gemido ahogado.

—¿Estás bien? —preguntó Susena, su instinto maternal ganándole al orgullo.

—Es... es un dolor horrible... necesito ir al baño, pero si el señor D'Angelo llega y la recepción está vacía, estoy despedida. Él es... implacable con la puntualidad —la chica estaba pálida.

Susena vio el tablero de ajedrez frente a ella. Como publicista, sabía que las mejores campañas nacen del caos.

—Ve. Yo me encargo. Conozco el protocolo de una firma de este nivel —dijo Susena con una autoridad que dejó a la joven sin palabras.

Desesperada, la chica le entregó el auricular y corrió hacia el fondo. Susena se colocó detrás del mostrador de mármol. Se enderezó, alineó los folletos con precisión milimétrica y revisó la pantalla de seguridad. En ese instante, las puertas de cristal se abrieron y una corriente de aire frío de Nueva York entró junto a una comitiva de hombres en trajes oscuros.

En el centro, Maximiliano D'Angelo caminaba como si la ciudad le perteneciera. Su traje negro de tres piezas era una obra de arte de la sastrería. Su cabello negro, con esas canas plateadas en las sienes, y su barba perfectamente marcada le daban un aire de poder absoluto. Venía dando órdenes por teléfono, con una frialdad que hacía que el aire a su alrededor pareciera congelarse.

Susena se puso de pie justo cuando él se acercaba. Le dedicó una sonrisa profesional, una de esas que solía usar para convencer a clientes difíciles en las grandes agencias.

—Buenos días, señor D'Angelo. Bienvenido de vuelta. Su equipo de estrategia ya lo espera en el piso 60. ¿Desea que su café sea servido ahora o prefiere que le suban primero el informe de mercado asiático?

Maximiliano se detuvo en seco. Bajó el teléfono lentamente, sus ojos oscuros clavándose en Susena. El reconocimiento fue inmediato. Era la mujer hermosa y desesperada que casi atropella en la esquina hace dos días, pero hoy... hoy era una ejecutiva impecable que manejaba su recepción con una elegancia que nunca antes había visto en ese lobby.

—Usted... —la voz de Maximiliano era profunda y resonante—. ¿Qué hace detrás de mi mostrador de recepción?

—Publicidad, señor D'Angelo. Estoy manejando la crisis de su recepción vacía antes de que usted la notara —respondió Susena con una calma que lo desafiaba—. Soy publicista. Y sé que en Manhattan, un segundo de descuido es un segundo de pérdida.

Maximiliano la analizó durante un silencio que pareció eterno. Había algo en la mirada de esa mujer, una mezcla de acero y vulnerabilidad, que lo sacó de su rutina de hierro.

—Acompáñeme al ascensor —ordenó él, haciendo una señal a sus guardaespaldas para que se detuvieran—. Quiero saber quién es usted realmente y qué hace una mujer con su presencia mendigando atención en mi recepción.

Susena caminó hacia el ascensor privado junto al hombre más rico de Nueva York. Las puertas de acero se cerraron, dejándolos en un espacio íntimo y lujoso mientras subían a toda velocidad hacia las nubes.

Susena Vallejo (La Ejecutiva Impecable)

Maximiliano D'Angelo (El Magnate de Nueva York)

1
Shony Zatarain
excelente 🌹
Marta Bettucci
voy a buscar otras novelas tuyas. espero sean también cortas
Marta Bettucci
voy a buscar otras novelas tuyas. espero sean también cortas
Marta Bettucci
me encantó
Corta y sin tantos dramas.
Marta Bettucci
me encantó
Corta y sin tantos dramas.
Yolanda Morocho
hojala Julián no esté muerto paraq vea q ella está con un hombre mejor q el
Yolanda Morocho
seguro q no está muerto q por tantas deudas finjio su muerte
Yolanda Morocho
me gusta q ses una mujer fuerte y le aya puesto muy claro todo
Mercedes Elena Bernaez Balza
/Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Good//Good//Ok//Heart//Rose/
Yolanda Villamar
😍m gusto mucho cortita pero muy bella gracias escritora
Yolanda Villamar
😄😍haaaay yo quiero uno de esos
Yolanda Villamar
q vien por ella q le demuestre Al maldito muerto q va salir sola
Carmen Rodriguez
/Drool/
Graciela Alvarez
gracias por compartir tan bonita historia 😍
Rossi
mientras Julian cambió a su esposa por una mujer de 25, Max cambió.las de 25 por una hermosa mujer/madre de 40 🥰
Rossi
lo que me da rabia y tristeza, es que Julian nunca pensó en sus hijos, 😭
Helizahira Cohen
muy bonita he leído dos novelas tuyas cortas, bien narrada, buena trama y ortografía 👏👏
Helizahira Cohen
con tantas cosas ya debería tener 5 meses y visitar al medico
Helizahira Cohen
Es un poquito loca, él la dejo en el apartamento y luego hablo de la recepcionista, me perdí, pero esta buenísima
Helizahira Cohen
ni siquiera la casa, que descaro y aun se despidió esa mañana como si nada, estará muerto de verdad ?
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