La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.
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Marco es un hombre excepcional
Cuando Marco llegó a su casa, Gisela ya lo estaba esperando.
¿Cómo te fue?, ¿comiste con tus hijos?
No quisieron recibirme, rechazaron la vianda, dijo Marco cabizbajo.
¿Y dónde está?, dijo Gisela mirando sus manos.
¿Qué?, dijo él a su vez.
La vianda, dijo ella.
Ah, se la di a un vagabundo que andaba cerca.
¿Y eso?
Pues se acercó a mí y me pidió dinero para una coca, le di $100 y la vianda, estaba tan feliz que me sentí bien a pesar del desaire de mis hijos.
No te desanimes, en cuanto sepan que eres su padre, te amarán. Mientras tanto, puedes atender a Ariel.
Sí, iré a verlo, ¿está despierto?
Sí, Kelly lo está bañando para llevarlo a la cama.
Al rato te veo en nuestro cuarto.
Kelly ya había bañado al niño, lo estaba arropando cuando llegó Marco.
Hola, campeón...
Papá, dijo el niño.
Marco le leyó un cuento, pronto se quedó dormido.
Ariel tenía cinco años, cursaba tercero de preescolar, era un niño muy listo.
Además de Ariel, Marco tenía tres hijos por decisión, ya que ellos lo llamaban papá porque así lo sentían. Marco les pagó la escuela a todos, pero Eva, su pareja y madre de los chicos, le fue infiel y él se fue. Los chicos lo querían mucho y lo llamaban papá, así que cuando él se fue, ellos decidieron buscarlo.
Por desgracia, Eva murió en un accidente, y decidió acoger a los chicos en su casa.
Marco siempre ayudaba a todo el que se lo pidiera.
Kumar, el mayor de los chicos estudiaba en la Universidad, Yeni, la de en medio, iba en la prepa, y Nino, el más chico, iba en tercero de secundaria.
Marco solventaba todos los gastos. En realidad los consideraba sus hijos.
Él, que siempre había sido un buen hombre querido por todos, no sabía como hablarle a los gemelos para que supieran que era su padre biológico.
Hizo planes para llevar a sus hijos a la feria que se acababa de poner a 15 minutos de su casa.
Invitaría también a los gemelos, para que se fueran conociendo, al fin, todos eran sus hijos.
Marco solicitó la presencia de los gemelos a su despacho.
Rato después, ¿nos mandó llamar?, dijo Alex con indiferencia.
Sí, el domingo voy a llevar a mis hijos a la feria y me gustaría que nos acompañaran, será divertido, se los aseguro.
Santos iba a hablar, pero Alex no lo dejó, lo siento, pero vamos a llevar al abuelo al panteón.
Bueno, yo los llevo y después nos vamos a la feria, ¿qué dicen, aceptan?
Alex y Santos intercambiaron miradas, no, gracias, dijo Alex; ¿es todo?
Sí, pueden retirarse.
Fuiste muy duro con nuestro padre, Alex.
Y tú eres muy débil, ¿ya se te olvidó que nuestra madre murió por darnos a luz?, él la abandonó cuando se enteró de que estaba embarazada.
Tal vez eso era lo que el abuelo quería que creyéramos, pero la realidad sea otra.
Pues yo creo que el abuelo dice la verdad, sentenció Alex.
¿Por qué no le damos la oportunidad de explicarse?, tal vez tenga algo importante que decirnos, dijo Santos, quería que su padre los reconociera.
Mira, Santos, yo no te puedo obligar a nada, si tú quieres hacerle piojito pues, allá tú, pero no cuentes conmigo, nunca le voy a perdonar que haya renegado de nosotros. Sin embargo, tú seguirás siendo mi hermano favorito.
Soy tu único hermano, no seas gracioso, dijo Santos dándole un abrazo.
Hacia las seis de la tarde, Santos fue al despacho de Marco.
Pasa, ¿qué se ofrece?, dijo Marco.
Acepto ir con ustedes a la feria.
Una gran sonrisa se dibujó en los labios de Marco, dejando ver unos dientes perfectos.
Y obedeciendo a un impulso se levantó y abrazó a Santos.
Gracias, no sabes lo feliz que me haces.
El domingo, Santos fue muy puntual y ya estaba con Marco, Gisela y sus hijos, ahí él los presentó a todos.
A Santos le encantó esa familia de Marco, su cara se alegró al saber que tenía cuatro hermanos más aparte de Alex.
Además, Gisela era encantadoramente, adorable. Le gustó para madrastra.
Don Marco, no pude persuadir a Alex de que nos acompañara, pero él nos deseó que nos fuera bien.
Bueno, pues vámonos, la feria nos espera.
Ese día, Santos disfrutó como nunca, sin estresarse por la falta de dinero, se subió a los juegos con Kumar, Niño acompañaba a Ariel en los juegos de niños, Yeni no se subió a ninguno porque no le gustaba, pero disfrutó con Gisela y Marco de una buena torta de pierna.
Kumar, sin querer le preguntó a Santos que si también era su hermano.
¿Por qué lo preguntas?, le dijo Santos, a su vez.
Nomás se me ocurrió.
¿Y tú eres hijo de Marco y Gisela?, Santos le preguntó lleno de curiosidad.
Es una historia muy larga de contar.
Bueno, tengo mucho tiempo, si quieres, puedes contarme.
Y así, Kumar le contó toda la historia a Santos.
Órale, entonces, ¿tu mamá murió en un accidente?
Sí, Marco se hizo cargo de nosotros, y nos dio toda la educación posible. Nosotros lo queremos como si fuera nuestro padre. Además, él ya nos ha adoptado legalmente. Aquí, el único hijo biológico de Marco es Ariel. Él es un niño muy especial, muy atento y e inteligente.
Sí, me imagino, me hubiera gustado tanto tener un padre.
Pues yo te aconsejo que adoptes a Marco como tu padre es un gran hombre.
Las palabras de Kumar llegaron hasta el alma de Santos que deseaba con el alma Iniciar una relación con su padre.
Gracias, lo tendré muy en cuenta.
Te aseguro que no te arrepentirás, Marco es el mejor hombre que yo he conocido en mi vida. Y te hablo solo por mí, pero si quieres puedes preguntarle también a Nino y a Jenny ellos estarán de acuerdo conmigo.
No es necesario, con lo poco que he tratado a Marco veo que es un hombre justo.
El día continúo divirtiéndose en todos los juegos y después, fueron todos a cenar a un buen restaurante.
Marco estaba feliz porque vio que Santos había hecho buena amistad con sus otros hijos.
Después de la cena Marco fue a dejar a Santos a su casa.
Gracias, hijo, fue muy divertido.
A ud., me he divertido como nunca.
Santos entró a su casa donde ya lo estaba esperando Alex.
Vaya, vienes muy contento, ¿te divertiste?, preguntó Alex sin poder ocultar enojo.
Claro que sí, Marco es un hombre excepcional.
Ah, ¿ya te convenció?, mamá debe de estar revolcándose en la tumba.
Y deciendo eso, Alex se fue al cuarto.