Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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compras
La mañana llegó, como Zamira prometió cuando Mateo bajo a desayunar tenía su comida lista
Mateo- Zami eres la mejor
Zamira- por un desayuno
Mateo- es que haces los panqueques de oso que me gusta
Zamira- tan solo dime que te gusta comer y yo lo preparo
Mateo- haremos el pastel más tarde
Zamira- sí, pero tú tienes tarea y yo debo lavar la ropa, así aprovecho a lavar la mía
Mateo- de acuerdo
Zamira dio la primera vuelta, a la segunda la lavadora hizo un ruido raro y se detuvo
Zamira- No puede ser
Abrió la tapa y ahí estaba su única muda de ropa de repuesto hecha un nudo húmedo, se la había sacado para lavar, pensaba secarla y volvérsela a poner, mientras ocupaba un pijama de Mateo
Zamira- Genial, ahora tengo que salir en pijama de Mateo.
Mateo, desde el pasillo, se rió- Te queda bien mi pijama de tiburón- dijo entre risas
Franco bajó justo en ese momento, pantalón de pijama, café en mano, pelo revuelto, vio la escena, Zamira con la bata de baño mal cerrada encima de la ropa interior, la lavadora escupiendo agua, y Mateo riéndose como si fuera stand-up
Franco- ¿Qué pasó?
Zamira- La lavadora se comió mi ropa, no tengo más
Franco- ¿Nada?
Zamira- en mi departamento si, aqui lo que ves es todo lo que traje
Él no dijo nada, solo se metió al cuarto y volvió con su camisa gris de algodón, grande, suave, con olor a él
Franco, Ponte esto
Zamira- Franco, no puedo
Franco- Puedes, te vas a resfriar si sales así
Se la puso en los hombros sin preguntar, le quedaba enorme, le llegaba a media pantorrilla, Mateo la miró de arriba abajo y silbó
Mateo- Te ves como la mamá de las películas
Zamira se puso roja, Franco se aclaró la garganta
Franco- Después vamos de compras, Mateo, tú y yo
Zamira- No hace falta que gastes en mí
Franco- No es gasto, Mateo te necesita con ropa que no sea mía, tampoco creo que sea conveniente que hagas las cosas así
Mateo- ¡Sí! Y quiero elegir tus medias, me gustan las de unicornio.
Zamira se rio y se ajustó la camisa, olía a detergente de él y a algo cálido que no supo nombrar
Zamira- Está bien, pero yo pago mis cosas
Franco- Hablamos de eso en el auto.
Se fueron los tres dos horas después.
Mateo en el medio, agarrado de las manos de los dos
Zamira caminaba con la camisa de Franco y el pantalon de pijama de Mateo, incómoda pero con una sonrisa que no se le borraba.
En la tienda, Mateo fue el peor asesor de moda del mundo.
Mateo- ¡Esas remeras son feas! Quiero la que brilla.
Franco- A mí me gusta esa azul, te queda bien con los ojos.
Zamira lo miró- No empieces, Franco.
Franco- Solo digo- dijo alevando sus hombros
Terminaron con dos bolsas llenas, Jeans, remeras básicas, un suéter que Mateo eligió
Mateo- hace juego con mis ojos
Cuando pagaron, Franco pasó la tarjeta sin discutir.
Zamira- Franco, en serio
Francoz Shh, considéralo adelanto de sueldo y un poco egoísta.
Zamira- ¿Egoísta?
Franco- Sí, me gusta verte cómoda en mi casa
Comieron en un restaurante entre risas, Zamira ya cambiada, le siguió un helado mientras caminaban
De vuelta en el auto, Mateo se durmió entre los dos con una bolsa de medias de unicornio abrazada.
Zamira llevaba la camisa de Franco en el regazo
Franco- quiero que te quedes en la casa, al menos esta noche
Zamira- no es necesario
Franco- tengo reunión, no sé a que hora me desocupe, no quisiera que Mateo sé quede solo
Zamira- de acuerdo, me quedo, una noche no mata a nadie
Llegaron a la casa, Franco subió a Mateo para que durmiera su siesta cómodo, Zamira lo tapó y salieron al pasillo
Franco- la habitación de huéspedes está disponible
Zamira- de acuerdo
Franco- Gracias por quedarte, aunque sea por la lavadora rota.
Zamira- Gracias por no dejarme salir en pijama de tiburón.
No dijeron nada más, Franco llevo las compras a la habitación de huéspedes y colgó la camisa qué le presto, en ese armario
Franco- por si la necesitas, es tuya
Zamira- gracias, pero solo será esta noche
Franco- a mí no me molesta, esta habitación es tuya para cuando quieras quedarte o necesitas algo
Zamira- gracias Franco
Franco- gracias a ti Zamira, no recordaba la última vez que salir de compras fuera tan divertido
Se fue dejándola sola entre bolsas de compras, Zamira sonrío, mirando el suéter azul, el que Franco dijo que le quedaba bien
Zamira- solo es tu jefe Zamira, esto fue por tu buen trabajo- se susurró a ella misma
Franco bajó al despacho, con los papeles en la mesa recordaba la sonrisa de Zamira y Mateo mientras compraban
Franco- solo es la niñera, nada más que eso- se decía para el mismo
Gracias