Mayra debe sacar a sus hermanas menores de la cárcel, ya que fueron emboscadas y caturadas por la policía aluego de que alguien las traicionó.
Las sicarias son llamadas "Hadas sangrientas" por la facilidad de escape y la escena terrorifica que dejan detrás. Al tener semejante reputación, se volvieron el interés de los oficiales policiales que apuuestan por sus cabezas, pero no todos son así.
El capitán solo quiere justicia para su ciudad, y aunque no le guste admitirlo, debe reconocer que las hermanas Dimou han logrado desaparecer escorias de la sociedad; esas que siempre salen libre de prisión gracias a sus contactos. Sin embargo, al hacerlo también cometen delitos y deben pagar la pena correspondiente a la gravedad.
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Ares y sus hijas
A Ares Dimou nada se le escapa y algo que sabe muy bien es sobre la investigación de Mayra con respecto al capitán de policía, al igual que las grabaciones que le pidió al hacker, quién obviamente mantiene su lealtad al capo y no a sus hijas.
Ares permitió la investigación, las grabaciones y el "borrar" esas pruebas que pueden dejar mal parado a Dorian, pero por la misma razón, necesita hablar con su hija mayor, ya que ella es quien debe responder por qué lo ayuda.
Va a su departamento y entra sin siquiera golpear, ya que tiene llave. Sus hijas, Selene y Alicia, están junto a Mayra a punto de cenar.
Ninguna se sorprende al verlo porque sabían que tarde o temprano iría.
— ¿Vas a comer con nosotras?— cuestiona la menor.
—Me alegra que estén juntas mis hadas sangrientas, pero ahora deben cuidarse porque están siendo buscadas. Las tres.— anuncia.
—Lo sabemos— responde Mayra seriamente.
—Explícame, ¿por qué el capitán está vivo si ya vio sus caras y de qué sirve eliminar evidencia si luego lo llamas para recordarle el intercambio que tuvieron?— pregunta con calma y ya suponiendo lo que realmente pasa por la cabeza de su hija.
— ¿Me vigilas?— cuestiona Mayra tensa, con los dientes apretados.
— A todas, mis hadas— asiente con las manos en los bolsillos de su pantalón pinzado— Creo que es de su conocimiento. Ustedes son mis hijas. Mis únicos tesoros— asegura sin siquiera retirar la vista de la mayor.
—Ya no somos unas bebés— reclama Selene.
—Entonces, dile a tu noviecito que deje los viajes de negocios y se presente ante mí si quiere estar contigo— Ares tira su veneno sabiendo que su supuesto yerno se esconde.
—No te metas con él.— pide Selene acercándose a su padre con ternura—. Me quiere y me valora.
—Mis enemigos también, con la diferencia de que en realidad las quieren muertas— aclara para que sepa que su "novio" no es el único que "quiere" a las hadas— Y parece que una de mis hijas ha puesto sus ojos en un policía que no se vende.
Mayra vuelve a tensar su cuerpo, ya que el tema de Selene y su misterioso cuñado la había calmado, pensando que no volverían al tema de Dorian.
Los ojos marrones chocan con los grises de su padre y deja de respirar por unos segundos cuando se da cuenta de lo que él sabe... Más de lo que menciona.
Está muy segura que él ha visto el video de seguridad y que el hacker ha mencionado la investigación.
—Yo permití todo— dice Ares como si pudiera leer su mente— Sin mí consentimiento no se da ningún paso.
—Entendido— asiente Mayra.
—Responde mis anteriores preguntas— pide él.
—Necesitaba saber quién había capturado a mis hermanas.
—Lo comprendo.
—El video y lo que viste...— empieza hablando Mayra, pero es interrumpida por Ares.
—Sé que te gusta ver el sufrimiento de tus víctimas, lo que sería la policía femenina, pero ¿era necesario besar al capitán?— consulta con una ceja alzada.
Alicia y Selene, que no sabían esa parte de la historia porque su hermana mayor no se las mencionó; están realmente sorprendidas con esa información, tanto que ni siquiera pueden disimularlo.
Aunque pueden suponer por qué el policía no disparó al auto cuando las vio escapar. Puede que Mayra lo haya desconcertado o hipnotizado.
Las tres personas frente a la hada mayor la miran seriamente, pero Selene tiene un brillo pícaro en sus ojos, como quién dice en silencio "te descubrí"
— Ella estaba enamorada del capitán.
—Si querías hacerla sufrir, verdaderamente, lo hubieses matado frente a ella— asegura Ares conociendo a su hija.
Mayra es la más sangrienta de las tres. La que disfruta el dolor ajeno como si fuera una vitamina diaria en su vida... Como una droga necesaria en su sistema.
—¿Celosa, hermanita?— cuestiona Selene con una sonrisa casi triunfal.
No es que la quiera inquietar, pero realmente es la primera vez que se entera de una travesura de su hermana. La más impulsiva, la más "loca" y guerrera, sin embargo, es la que mejor esconde las cosas que pasan en su vida. Tal vez, la podría considerar como la menos probable en cuestiones del amor.
Sí, claro, se podrá acostar con muchos hombres si lo desea, pero jamás actuaría de esa forma para dañar sentimentalmente a una de sus víctimas.
Allí todos conocen a Mayra y saben que ella es de las que les gusta ver la sangre correr, así que seguramente le hubiese cortado la lengua al capitán, pero jamás se la hubiese acariciado con la suya.
—No podría estar celosa de alguien que no conozco— asegura la mayor mandándole una mirada feroz, casi sentenciándola al silencio eterno.
—Es cierto, no lo conoces— admite Alicia a favor de su hermana—, eso no quiere decir que no te interese— concluye de brazos cruzados.
— Es atractivo, honesto y bueno. Según lo que hemos visto con Alicia en la comisaría, además tiene muchas fanáticas detrás de su cuerpo— avisa Selene.
Esa afirmación no le gusta mucho a Mayra, pero trata de ni siquiera mover un músculo, ya que todos la observan y no quiere ser obvia.
A Ares no le importa lo que sus hijas hagan con sus vidas románticas, a menos que eso signifique ponerlas en riesgo, con personas que quieren dañarlas. Como podría pasar con Dorian Raptis.
—Si te has enamorado, adelante— menciona él—. Puedes tener una relación con ese hombre y si no te hace caso, secuéstralo. Pero asegúrate de que no se escape, porque ese podría ser tu fin y el de toda nuestra organización, Mayra.
Las tres hermanas se sorprenden y lo miran como si le hubiese salido una segunda cabeza porque, realmente, su padre no podría estar escupiendo esas palabras... Está aceptando a un policía dentro de su familia.
—No tengo sentimientos por Dorian— avisa Mayra olvidando una cosa.
Ha mencionado su nombre con confianza. Como quién lo ha repetido muchas veces. Como quién adora llamarlo por su nombre de pila, olvidando que es parte de los enemigos. Un hombre demasiado legal que ha capturado a sus hermanas, aunque sin un rasguño. Un hombre que, seguramente, nunca verá el lado oscuro del mundo de los Dimou con respeto.
Ares, al igual que sus hijas, Selene y Alicia; piensa que Dorian Raptis puede dañar el corazón de Mayra si se involucran en algo carnal o sentimental, lo que significaría la desgracia en la familia, ya que él no escatimará en gastos con tal de armar una guerra contra todos los policías. Pero más que nada, contra el capitán que ha capturado la atención de su hada mayor.