Reencarna en un mundo mágico, con la oportunidad de vencer los miedos que la ataron en su primera vida.
** Mundo mágico con muchas historias **
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Eliah Ravenswood 3
El resto del día transcurrió con una tensión rara, casi imperceptible para cualquiera… excepto para el General Cromwell. Willow no había dicho ni una palabra tras la visión, pero la distancia que tomó respecto de Eliah hablaba por ella.
Eliah intentó acercarse cuando salieron del salón principal, pero Willow retrocedió un paso casi instintivo.
El general, observando desde el pasillo, entornó los ojos con una satisfacción apenas visible.
Al amanecer del día siguiente.. el sonido del cuerno militar resonó en los terrenos de la mansión Ravenswood. Eliah salió tambaleando, medio vestido, con el cabello todavía revuelto.
Eliah: ¿No podríamos… entrenar después del desayuno?
General Cromwell: No.
La respuesta fue tan seca y tan rápida que Eliah casi tropezó.
Willow llegó minutos después, puntual, una bufanda ligera al cuello y el cabello atado. Aún se sentía incómoda al mirar a Eliah, pero se esforzaba por actuar profesional.
General Cromwell: Conde Ravenswood, posición de guardia. Hoy empezaremos por lo básico, ya que parece haber olvidado las normas más elementales de conducta.
Eliah: Yo… ¿qué tiene que ver la conducta con correr tanto?
General Cromwell: Todo. Corre.
Y Eliah corrió.
Corrió mientras maldecía su existencia, mientras el aire helado de la mañana se le metía en los pulmones como cuchillas. Corrió mientras miraba de reojo a Willow, esperando apoyo… que no llegó.
Willow observaba en silencio, recordando la visión del día anterior.. el joven conde inclinándose hacia una mujer por la fuerza.. Ahora entendía por qué el general estaba tan implacable.
General Cromwell: Veo que ya no buscas su compañía.
Willow, sorprendida, intentó mantener la compostura.
Willow: Después de lo que vi… él merece disciplina. No sabía que podía ser tan… invasivo y falto de respeto.
General Cromwell: Sigue observando. A veces los hombres como él solo cambian cuando sienten el peso de sus propias acciones.
Eliah cayó al suelo de rodillas, exhausto.
Eliah: ¡Agh…! E-estoy… estoy bien… solo necesito… un segundo…
General Cromwell: Otra vuelta..
Eliah: ¡¿QUÉ?! ¡Pero si ya corrí siete!
General Cromwell: Ocho. Yo dije ocho. Falta uno.
Willow no pudo evitar sentir un poco de lástima… pero solo un poco.
Durante los siguientes días
El patrón se repitió.
Cada amanecer, Eliah aparecía cada vez más destruido, cada músculo gritándole que abandonara, pero sin atreverse.. Cromwell no aceptaba excusas, ni pausas, ni quejas.
Eliah intentaba acercarse a Willow entre entrenamientos..
Eliah: Willow, quería pedirte disculpas por..
General Cromwell: Conde Ravenswood, estos son los informes de comercio del mes anterior. Entregue tres copias antes del mediodía.
Eliah: ¿Tres? ¿ANTES del mediodía? ¡Pero eso es imposible!
General Cromwell: Excelente. Le servirá para aprender lo que significa “imposible”.
Willow miraba la escena, incrédula.
Cada vez que Eliah daba dos pasos hacia ella… el general le agregaba más trabajo o un entrenamiento adicional.
General Cromwell parecía un muro impenetrable entre ellos.
Y Eliah, aunque jamás lo admitiría en voz alta, empezó a temer por su vida.
Al final del cuarto día, Eliah apareció en el corredor principal con el uniforme arrugado, el cabello aún húmedo del entrenamiento y una mezcla extraña de nervios y determinación. Willow venía detrás del General Cromwell cargando unos documentos cuando el conde dio un paso al frente.
Eliah: Willow… quería decirte algo.
Willow se detuvo, sorprendida. El General Cromwell entrecerró los ojos, sospechando ya sabia dónde iba la conversación, pero no intervino. Aún.
Eliah respiró hondo, tragó nerviosamente y habló con mayor firmeza de la que cualquiera esperaba de él.
Eliah: Sé que estos días han sido caóticos, pero… jamás había conocido a alguien como tú. Una mujer tan hermosa… con ese cabello rosa tan único, esos ojos… y además una maga talentosa. Me gustaría invitarte a una cita. Solo tú y yo. Un paseo por los jardines, o… lo que tú prefieras.
Willow sintió cómo el silencio se hacía pesado. No estaba preparada, ni emocionalmente ni profesionalmente, para que la invitaran así. Abrió la boca para decir algo.. cualquier cosa.. pero no tuvo oportunidad.
General Cromwell dio un paso entre ambos con la precisión de un escudo que cae.
General Cromwell: No.
Eliah parpadeó, confundido.
Eliah: General… yo no le estaba hablando a usted.
General Cromwell: Y aun así, estoy respondiendo. La maga Willow está aquí por trabajo, no para citas.
Willow sintió que las mejillas se le encendían, no tanto por el rechazo, sino por lo abrupto que había sido.
Eliah: Pero yo..
General Cromwell: Además, nos iremos de la mansión mañana al amanecer. La investigación debe continuar.
Eliah miró a Willow con un gesto de súplica muda, pero el general no había terminado.
General Cromwell: Y para su tranquilidad, conde Ravenswood, los entrenamientos no se detendrán. Dejaré a un capitán a cargo de supervisarlo. Los reportes seguirán siendo enviados cada tres días.
Eliah sintió cómo su alma abandonaba su cuerpo por un momento.
Eliah: ¿Un capitán…? ¿Aquí? ¿En mi propia mansión?
General Cromwell: Exacto. Y le recomiendo que duerma bien esta noche. Los capitanes suelen ser menos pacientes que yo.
Willow contuvo una risa que casi se escapó. Eliah, derrotado, bajó la mirada y se pasó una mano por el cabello.
Eliah: Esto es… un castigo divino.
General Cromwell: No.. Esto es consecuencia de sus acciones.
Willow lo siguió, aún sorprendida por todo. Y mientras caminaban, escuchó a Eliah detrás murmurando..
Eliah: Aun así… valió la pena intentar.
Willow no supo si sonreír… o preocuparse por él.