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Latidos Bajo La Bata

Latidos Bajo La Bata

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Amor a primera vista / Divorcio / Amor prohibido / Romance / Superpoder / Completas
Popularitas:21.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Esta es la crónica de Valentina Vingut, una estudiante de medicina cuya existencia se fragmenta al colisionar con Ricardo Vidal. Él es un magnate custodiado por un imperio de poder y una familia de fachada, pero poseedor de una oscuridad magnética que arrastra a Valentina hacia un romance prohibido. Lo que ella ignora es que esa conexión eléctrica no es azar: sus linajes han estado encadenados por una deuda de sangre desde tiempos ancestrales.
Será el deseo suficiente para silenciar la moral?

NovelToon tiene autorización de Estefaniavv para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Preámbulo

Valentina Vingut conocía mejor el frío acero de un estetoscopio que el calor de una pista de baile. A sus 26 años, su existencia se había replegado a los pasillos asépticos del hospital y al silencio casi monacal de los libros de patología que devoraba al llegar a casa. Su belleza era de esas que detienen el cronómetro sin proponérselo: un contraste magnético de piel clara, contextura delgada y ojos almendrados de un café tan profundo que parecían guardar secretos antiguos. Su melena oscura, larga y sedosa, rara vez veía la libertad; siempre permanecía recogida con la eficiencia quirúrgica de quien no tiene un segundo que perder en vanidades.

A pesar de sus 165 centímetros de elegancia natural, Valentina había perfeccionado el arte de ser invisible. Sus compañeros de medicina lanzaban anzuelos de conquista con regularidad, pero ella los ignoraba con una cortesía gélida que desarmaba a cualquier pretendiente. Su introversión no era simple timidez; era un escudo forjado tras años de priorizar el deber sobre el placer. Para ella, su mundo era un santuario personal donde no cualquiera tenía el derecho de entrar.

En el polo opuesto de su realidad habitaba su hermana Verónica. Dos años mayor y dotada de una extroversión casi insultante, Verónica cruzaba la vida como si fuera una fiesta perpetua. Tenía el don de hacer amigos con la misma naturalidad con la que se bebe un vaso de agua, una cualidad que Valentina observaba desde la distancia con una mezcla de agotamiento y una envidia secreta. Ambas compartían un pequeño apartamento de clase media, un refugio que sostenían a pulso con el fruto de sus propios empleos. Sin el respaldo de una herencia familiar ni el apoyo de padres ausentes, la supervivencia era una coreografía diaria de gastos compartidos y turnos agotadores.

El hermetismo de Valentina tenía una cicatriz con nombre propio. Al inicio de su carrera, permitió que alguien derribara sus defensas. Fue un amor de juventud que prometía ser el equilibrio perfecto, pero Valentina, siempre fiel a su rigor académico, mantuvo márgenes y límites que su pareja no quiso respetar. A los seis meses, la traición se materializó en otra mujer y el romance terminó en un naufragio de orgullo herido. Desde aquel día, Valentina se hizo una promesa: no volvería a abrirse. Se convirtió en una mujer de "cara dura", un bloque de hielo sin expresión que no daba tregua a conversaciones triviales. Sin embargo, tras esa máscara de indiferencia, latía una chica simple que, en sus momentos de soledad, soñaba con el cliché de las flores, los chocolates y un romanticismo de época. Su tragedia era creer que su mala suerte era un destino irrevocable, pensando que nadie se tomaría la molestia de escalar los muros que ella misma había construido.

Pero el destino, ajeno a las murallas de Valentina, ya había puesto en marcha el reloj para cruzar su camino con el de Ricardo Videla.

A los 31 años, Ricardo era mucho más que el heredero de la comercializadora de alimentos más importante del país. Era una figura omnipresente en los anaqueles de cada hogar y en las portadas de las revistas de negocios. De porte atlético, barba perfectamente perfilada y un cabello rubio oscuro que caía con un descuido estudiado, poseía una mirada color aceituna capaz de leer las intenciones ocultas de sus rivales. Su carisma era arrollador, el de un hombre que camina con la certeza de que el suelo se reafirma bajo sus pies.

Era elocuente, íntegro en sus negocios y aparentemente invencible. Sin embargo, Ricardo habitaba una jaula de oro que pocos alcanzaban a distinguir. Ante el ojo público, era el pilar de una familia idílica: una mujer elegante y una niña de seis años que era su viva imagen. Para el mundo, eran la representación de la felicidad perfecta, una estampa de éxito y estabilidad. Pero nada es lo que parece en las altas esferas, y tras la fachada de la perfección, el heredero guardaba un vacío que ninguna cifra en su cuenta bancaria lograba llenar. Ricardo no buscaba complicaciones, hasta que sus ojos se posaron en la única mujer que no hacía nada por llamar su atención.

Era marzo de 2022. La Semana Santa había extendido un manto de quietud sobre el país, regalando siete días de tregua donde el ritmo frenético de los hospitales y las facultades de medicina finalmente se pausaba. Para la mayoría, era sinónimo de fiesta o viajes; para Valentina, significaba la oportunidad perfecta de ponerse al día con sus textos académicos. Sin embargo, al caer la tarde del viernes, la burbuja de silencio en la que se había refugiado estaba a punto de estallar.

—Hermana, Damián me llamó —soltó Verónica, entrando en la habitación con esa energía eléctrica que la caracterizaba—. Está organizando una reunión con sus amigos en una casa de campo. Tienes que venir.

Valentina ni siquiera levantó la vista de su libro de anatomía.

—No lo sé, Vero. Prefiero quedarme aquí, terminar esto y quizás ver una película. Necesito descansar.

—¿Descansar de qué? Llevas toda la semana encerrada entre apuntes y pantallas —insistió su hermana, sentándose en el borde de la cama—. No me dejes sola. Irá la prima Alexandra y ya sabes cómo es ella; si le digo que no quieres venir, se aparecerá aquí y te arrastrará por el cabello.

Valentina suspiró, cerrando el libro con resignación. Sabía que pelear contra la voluntad combinada de su hermana y su prima era una batalla perdida.

—¿Dónde es y quiénes van? —preguntó, cediendo terreno.

—Es en la propiedad de un amigo de Damián, en las afueras. Hay piscina y el lugar es increíble. Sus amigos van con las novias, y ya sabes cómo son ellas... un poco elitistas. Por eso te necesito conmigo, para no sentirme fuera de lugar entre tanta "tigresa".

Tras una llamada en alta voz de Alexandra, llena de risas y chantajes emocionales, Valentina terminó por rendirse. Acordaron estar listas a las seis de la tarde, hora en que Damián pasaría por ellas.

El Encuentro en la Loma

Me miré al espejo una última vez antes de salir. Opté por algo seguro: unos jeans negros ajustados, una blusa de punto fina y una chaqueta de mezclilla por si refrescaba en la montaña. Completé el conjunto con mis zapatillas deportivas y, como un escudo final, mis gafas de sol.

Cuando el coche de mi cuñado comenzó a alejarse de la ciudad, una punzada de arrepentimiento me recorrió el estómago. La casa de campo no estaba cerca; una vez allí, no habría forma de regresar por mi cuenta. Treinta minutos después, el paisaje cambió drásticamente. Entramos en una zona de colinas privadas donde la naturaleza parecía estar al servicio de la arquitectura. Al llegar a la propiedad, me quedé sin aliento: era una imponente casa de campo con un diseño tipo chalet, rodeada de animales silvestres y una vista privilegiada desde la loma.

Valentina Vingut

Ricardo Videla

Verónica Vingut

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Maria M. Rosario
mjy bonita la historia
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
LIZA VELAZCO
sencillamente hermosa!!!!! felicidades que gran historia 😊
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
Elina Beatriz Ravazzano
Te felicitó por tu imaginación. No entendí mucho,pero me gustó.
Estefaniavv: Viene una segunda parte que se desarrolla la historia final 🥰🥰
total 1 replies
AYA
El título de la novela cambió, al inicio no se leía fantasía y luego cambió a pura fantasía , no fue mala pero esos cambió tan drástico dañan la lectura.
AYA
Demasiado fantasía, 🙄😒
Carola Videla 😈🇦🇷
que triste vivir así, es injusto
Lirio Blanco: Cierto 😔
total 3 replies
Estefaniavv
🥰🥰🥰
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