¿Pueden dos personas que se buscan una y otra vez encontrarse?
Ella es Katiuska Velázquez una mujer divorciada y madre de una adolescente de 13 años de edad cuya vida ha estado llena de dificultades debido a sus malas decisiones.
Él es Alexander González, un viudo de 38 años y padre soltero cuyo único objetivo en la vida es criar a su hijo y administrar su empresa.
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Capítulo VIII: Katiuska Velázquez una chica rebelde parte 3
Katy por mucho tiempo esperó una llamada de parte de Alex, pero él nunca lo hizo, así que ella por su parte lo llamó muchas veces, pero su número de teléfono aparecía desconectado y supuso que se fue a estudiar a Estados Unidos, y aunque le afectó mucho que no se pusiera en contacto, tenía tantas dificultades en casa que sentía que no había nada bueno que contarle.
—Alex, espero que estés bien, donde sea que estés —se repetía a sí misma.
La ausencia de Alex le hizo darse cuenta finalmente sobre los sentimientos que tenía por su mejor amigo, el problema es que ya no estaba, Katy odiaba su carrera, y vivir con su madre y su hermana porque ambas estaban llenas de amargura y la casa era un infierno, a Julia no le estaba yendo tan bien en la orquesta sinfónica como esperaba y descargaba su frustración en Katy.
—¡Katy está haciendo mucho ruido y no puedo practicar, mamá! —se quejaba Julia.
—¡Katiuska! ¿Cuándo vas a hacer algo bueno? ¡Deja de ser tan molesta! —gritaba Francia, ebria.
La depresión de Francia por la separación de Marcos la había llevado a beber y era frecuente que Katy llegara a casa y encontrara a su madre borracha, Julia no colaboraba en nada, y era como si no quisiera estar allí, Katy debía limpiar el desastre y acostar a su madre en la cama.
Sin embargo, en la universidad, la vida era distinta.
—Hola, es un gusto conocerte. Mi nombre es Aura —dijo una joven sonriente.
—Soy Katy —respondió ella.
Aura Gómez, era una estudiante de derecho, y coincidía con Katy en algunas materias y de inmediato se hicieron amigas, Katy, que odiaba volver a casa, comenzó a quedarse más tiempo en la universidad y Aura se convirtió en un refugio.
—¿Por qué no te cambias de carrera? —preguntó Aura.
—Porque necesito el permiso de mi madre. Todavía soy menor de edad.
—Pero en un par de meses ya no lo serás —dijo Aura, con una sonrisa.
Las palabras de Aura abrieron un mundo de posibilidades.
—¿Crees que debería cambiarme de carrera? —preguntó Katy.
—Te he dicho que soy una bruja y mis predicciones son exactas. Debes cambiarte de carrera.
Katy sonrió por primera vez en mucho tiempo, solo debía esperar a cumplir 18 años y podría cambiar de carrera y, si obtenía buenos promedios, solicitar una beca, temía que su madre se enojara y la echara de casa, pero Aura le ofreció un salvavidas.
—Si eso ocurre, te puedes quedar conmigo —dijo Aura.
Alex y Carmen se casaron en una ceremonia muy sencilla a la cual no asistieron los padres del novio solamente su hermano el cual aún no había culminado sus estudios y por eso rara vez se encontraba en casa, para Alex era una vida muy difícil, pero sabía que era lo correcto, amaba a su hijo y haría lo necesario para que no le faltara nada.
—Me siento mal Alex porque solo soy una carga para ti —dijo Carmen con mucho pesar.
Alex quería comenzar sus estudios universitarios luego de que naciera su hijo, porque en ese momento Carmen podría buscar un empleo, pero por ahora era el único que aportaba ingresos a su hogar, y pese al gran esfuerzo no la culpaba y, por el contrario, la apreciaba mucho, a veces recordaba a Katy y esperaba que le estuviera yendo bien en la ciudad capital, no la llamaba porque sentía que no tenía mucho que contarle, además quería olvidarla porque ahora era un hombre casado y pronto se convertiría en padre.
—Ustedes no son una carga Carmen, sino mi familia, anímate que eso le hace daño al bebé.
Los meses transcurrieron muy rápido y Katy ahora de 18 años, hizo el cambio de carrera, aunque no le dijo nada a su madre porque sabía que no estaría de acuerdo, era el momento más feliz que había experimentado el último año.
—Tenías razón Brujís pude hacer el cambio —dijo Katy con emoción
—A partir de ahora todo va a ir mejor para ti —le aseguró Aura
Katy comenzó clases en su nueva facultad y fue algo increíble a pesar de que había perdido un semestre, pero hizo un plan de estudio para estar a la par de sus compañeros de clases, se encontraba en la biblioteca debido a que no podía comprar los textos necesarios, e intentaba tomar un libro del último tramo, pero su baja estatura siempre era un problema, seguía esforzándose cuando un chico muy alto fácilmente lo tomó y se lo entregó.
—Gracias — dijo Katy con descuido.
—Gracias no, págame — respondió el chico con una encantadora sonrisa
Katy estaba muy distraída, finalmente observó al bribón y quedó impresionada, porque este chico fácilmente pudo haber sido un modelo
—¿Cuánto quieres para que me des el libro? —preguntó Katy con interés.
—Solo que me digas tu nombre —respondió Roger
Ella se sonrojó porque durante mucho tiempo ningún chico le había prestado atención.
—Me llamo Katiuska y tú ¿Cómo te llamas?
—Roger
—Es un placer conocerte Roger—dijo extendiéndole su mano.
Katy y Roger conversaron por horas, pero ella se dio cuenta de que era muy tarde y debía regresar a su casa, estaba muy complacida con la compañía de Roger a pesar de que no tenían nada en común, pero se decía a sí misma que no todos los chicos podían ser tan inteligentes y conversadores como lo era Alex.
—No todos pueden ser Alex —se dijo a sí misma para convencerse.
La alegría de ese primer encuentro se vio empañada porque cuando llegó a su casa su mamá encontró los documentos del cambio de facultad y estaba muy alterada, y su borrachera era tanta que no le hizo nada, sin embargo, en la madrugada debieron llevarla a la sala de emergencia.
—Es tu culpa que mamá se haya enfermado, porque solo sabes hacerla enojar —reclamó Julia.
—Cierra la maldita boca, Julia, antes de que lo haga yo misma —advirtió Katy, furiosa.
El motivo de lo que le ocurría a Francia nada tenía que ver con el cambio de carrera de Katy si no que Marcos logró obtener el divorcio y eran las tres de la mañana cuando Francia falleció y Katy por mucho tiempo se sintió
responsable de su muerte.
—Es mi culpa —se repetía, con el corazón roto.
Alex salió apresurado de su segundo empleo porque Carmen entró en labor de parto, llegó al hospital rural del pueblo porque no podía pagar una clínica, entró en la habitación y se acercó a Carmen, le tomó la mano y ella se veía muy enferma y débil.
—Viniste… —susurró Carmen, sorprendida.
—Claro que vine. Eres mi esposa.
—Porque te arruiné la vida, Alex.
—No digas eso. Si acaso, la arruinamos los dos.
—Gracias por quedarte, aunque no estés enamorado de mí. Es mi culpa que abandonaras tus estudios y dejaras ir a la chica que amas.
—No los abandoné, solo están en pausa. Y lo otro… no iba a funcionar. Lo lamento si fui muy obvio —dijo Alex, con una sonrisa triste.
—No eres obvio, Alex. Pero siempre supe la verdad: tú la amas, son dos personas que deben estar juntas, solo que mi ego fue enorme cuando el chico más guapo de la secundaria quiso salir conmigo y no podía dejar ir la oportunidad, aunque siempre supe la verdad.
—Carmen descansa y no te preocupes por nada, te quiero mucho y lo sabes.
Alex se recostó de la pared y estaba llorando, se sentía desesperado porque no quería que Carmen muriera, el doctor estaba muy preocupado, y en todos estos meses fue la primera vez que realmente lamentó no tener dinero, por suerte su hermano Edgar desafiando a sus padres se presentó en el lugar.
—¿Alex, por qué no me avisaste?
—Creí que estabas de parte de ellos…
Edgar usó sus ahorros para trasladar a Carmen a una clínica, pero habían esperado por mucho tiempo para darle la atención médica adecuada y ya era tarde, Carmen no soportó el parto y el bebé se encontraba en malas
condiciones.
Alex golpeaba las paredes con furia, con impotencia y cada golpe era un grito ahogado.
—¡Cálmate, Alex! —le decía Edgar, intentando contenerlo.
—¿Cómo puedo calmarme? ¡Es mi culpa que Carmen muriera! —gritaba Alex, desgarrado.
El eco de sus palabras llenaba la habitación mientras Edgar lo miraba con dolor porque sabía que su hermano estaba atrapado entre la responsabilidad y la tragedia, y que nada de lo que dijera podría aliviar esa culpa que lo estaba consumiendo.
Katy tiene conocimiento de que estuvo expuesta a Clamidia. ¿Como es posible que no se haya realizado examen formal y exponga a Alex a contagio? (Ni recuerdo cuánto tiempo ha pasado)