¿Alguna vez te preguntaste hasta qué punto puede llegar una mujer para proteger a sus hijos?
Si alguna vez pensaste que las mujeres son débiles, estas muy equivocado.
Olivia buscara a toda costa salir adelante sin embargo no lo tendrá tan fácil...
Nada bueno puede suceder cuando te involucras con el diablo.
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Capitulo 8
En la noche Olivia estaba sentada en la sala viendo televisión, cuando cambiaba de canales coloco las noticias, se estaba comiendo un chocolate como premio después de limpiar la cocina luego de acostar a los niños y preparar su mochila para el siguiente día, chocolate que pago el mendigo cretino, hay que aclarar, el sillón estaba cómodo—Ser madre es duro—Musito por lo bajo.
“En otras noticias, un golpe al narcotráfico, Delincuentes transportaban quinientos kilos de cocaína en un
camión de BlueBella al parecer habían replicado logotipos y envases de la misma fabrica, incluso los malhechores andaban vestidos con ropa de la empresa, sin embargo fueron alertadas las autoridades por ciudadanos que notaban raros movimientos de los mismos, hasta el momento se han logrado aprender a
diez sujetos implicados en la causa y se está tratando de llegar a la cabeza de la organización.”
“El presidente de la empresa hablo con nosotros y estas fueron sus palabras”
— ¿Qué piensa al respecto de lo que acaba de pasar? ¿Usted esta consiente que vendían drogas a través de su marca? —Le pregunto un reportero.
—La verdad es un hecho que nos tomó por sorpresa a todos, nosotros tenemos una empresa consagrada, llevamos décadas siendo líderes en el mercado, obviamente se debe tratar de alguna mala jugada por parte de la competencia para desprestigiarnos ante el mundo, obviamente no estoy pendiente de lo que sucede en cada fabrica para eso tengo empleados, las autoridades han comenzado a interrogar al personal para aclarar este asunto, aquellos que estén implicados serán seriamente castigados por todo el peso de la ley.
Y así sin más se retiró en un gran automóvil negro dejando a los medios con muchísimas preguntas
sin responder.
—No jodas…—Espeto Olivia.
Apago la televisión y se dirigió a su cuarto, cerró la puerta y se comenzó a desvestir para colocarse su pijama a lunares, estaba roto en una rodilla pero era cómodo para ella.
Una vez que recostó su cabeza en la almohada cerró sus ojos
—Desnúdate para para mí—El recuerdo de Alexander recorrió su mente.
—Eres un idiota, un degenerado.
Observo en su teléfono los mensajes que le había mandado a su marido pidiéndole dinero, el infeliz los había dejado en visto, se veía en línea y no era capaz de preocuparse por si sus hijos comen, o tienen techo.
—Eres un maldito, te odio.
***
Al día siguiente Olivia se preparó para la cena, se colocó el vestido y los zapatos, le quedaban a la perfección.
— ¿Cómo hizo para saber mi talle? ¿Lo descubrió con solo mirarme?
Jane la observaba recostada en su cama—Pareces una princesa mami.
— ¿Tú crees?
Theo la observo desde la puerta—Te ves bien.
—En el trabajo hay un evento y nos pidieron que fuéramos bien vestidos, luego debo devolver la
ropa…
— ¿Vendrás tarde?
—Sí, deje la comida hecha, solo la calientas en el microondas ¿Sabes hacerlo?
Theo asintió—Sí, no te preocupes.
— ¿Te encargas de que tu hermana coma todo?
—Claro
—Y la acuestas temprano.
—SI mama.
—No le abran a nadie mientras yo no este ¿Oíste?
—Si mama.
—Bueno, prometo llegar lo más temprano posible.
De pronto golpearon la puerta
—Bueno hijos, los amo, no se desvelen, cuida de Jane, Theo.
Cuando Olivia abrió la puerta observo a Joan junto con una mujer a su lado, ella tenía unos cincuenta años, cabello rojizo y ojos verdes, vestía un vestido negro de señora.
—Ella es Leonor, es la niñera de los pequeños.
Olivia abrió la boca en grande.
—Los chicos no pueden estar solos—Levanto una ceja Joan— ¿Los dejas solos?
—Solo en ocasiones…
Joan chasqueo la lengua—No será esta noche.
—Vaya tranquila señora, yo los cuidare bien—Comento Leonor.
Olivia llamo a sus niños —Hijos… ella los cuidara mientras no estoy, se llama Leonor.
— ¿Cómo están chicos? ¿Saben lo que acabo de traer para jugar con ustedes?
— ¿Tiene una sorpresa? —Inquirió Jane.
—Sí, traje juegos de mesa ¿Quieren que juguemos?
— ¡Sí! —Exclamaron los dos pequeños al unísono.
—Ni una palabra a los niños sobre donde estoy—Musito Olivia por lo bajo.
—Quédese tranquila.
Olivia le dejo unas llaves a la señora y se retiró con Joan.
Cuando salieron a la acera observo un gran carro de lujo estacionado, Joan le abrió la puerta y ella ingreso dentro, a su lado estaba Alexander, traía un traje y camisa oscuras, le daba un aire aristocrático, irradiaba una fragancia exquisita a perfume caro.
— ¡Oh! ¡Peque! ¡Que bella que estas hoy! —Exclamo observándola de arriba bajo.
—Terminemos con esto—Comento de mala gana.
Olivia y Alexander se pasearon por las calles de Los Angeles.
— ¿A dónde iremos?
— ¿Qué te gustaría comer?
—Lo que quieras me da igual, quiero regresar a casa.
—Peque, te he llenado de detalles estos días para que hoy estuvieras tranquila para mí, hasta niñera te mande.
—Iré al grano ¿Eres narco?
—Claro que no ¿Por qué la pregunta?
—Porqué dicen en las noticias…
—Mentiras.
—Hoy quiero verte distraerte ¿Hace cuánto no sales?
—Demasiado tiempo.
—Ah cierto que tienes novio pobre…
Olivia lo observo a los ojos, ese azulado la miraba como si pudiera estudiarla por completo, su sonrisa a boca cerrada le generaba intriga y a la vez cierto temor.
—Llévame al restaurante—Ordeno al chofer.
—Sí señor.
— ¿Por qué me haces esto?
—Lo dices como si te hubiera hecho daño, mira peque tengo un trabajo para ti, de eso quería
hablar contigo, nos beneficiara a ambos.
— ¿Implica acostarnos?
—No, pero si quieres…te hago el favor—Levanto sus cejas.
—Eres un imbécil.
—Solo bromeaba.
—No me gustan tus bromas, eres pésimo bromista, si trabajaras de comediante te mueres de hambre.
—Gracias, pero nací millonario, Alex no nació para trabajos medio pelos.
Cuando llegaron al restaurante Olivia observo el letrero “Golden Star”, de pronto sintió la mano de Alex tomar la suya, sintió un calor impresionante.
— ¿Qué haces?
—Hoy eres mi chica—Le guiño un ojo—Se agacho y beso su mano—Y mi chica será atendida como una reina.
Ingresaron dentro, los ubicaron en una mesa, el lugar era ostentoso, algunas personas los
observaban.
—Una botella del mejor vino—Ordeno al mesero.
—Enseguida señor.
Alex apoyo sus manos sobre la mesa y la miro intensamente sin quitarle la vista de encima,
Olivia se incomodó y le respondió de mala gana.
— ¿Qué? ¿Qué tengo?
—Hoy te ves como una estrella.
Olivia se ruborizo y desvió la vista—Gracias—Comento observando las instalaciones.
— ¿Tu marido alguna vez te trajo a un lugar así?
Olivia rio—Estás loco, una sola cena aquí y dejaría el sueldo y se quedaría a lavar copas por un mes—Comento mofándose.
—Entonces me alegra ser tu primera vez… con un millonario.
El mesero les sirvió vino en cada copa y dejo la botella, Alex olfateo y probó el vino—Me encanta el vino Argentino, es sublime.
—Aun no entiendo ¿Por qué dos personas de diferentes mundos están aquí?
—Mira Olivia, yo seré franco, ese día estaba buscando a la chica capaz de resistirse a la tentación del dinero, las demás que pasaron cayeron en el colador.
— ¿Ah? ¿Cómo?
—Buscaba alguien de confianza, con principios y sobre todo noble, careces de estudio pero no es algo que no se pueda arreglar, puedo pagarte maestros para moldearte.
—Mi esposo no me dejo estudiar, dijo que no me tenía que preocupar nada, que se encargaría de todo y aquí me vez, siendo incompetente, sin darle seguridad a mis hijos.
—Nunca dejes que un hombre te deje ser lo que tú quieres.
Alex observo la carta y encargo, Olivia también lo hizo.
—Disculpa pero yo como mucho.
—No te preocupes, debes mantener ese cuerpo, no vives de ensalada.
— ¿Y tú? ¿Eres de cuidarte mucho?
—Como lo necesario, siempre fui delgada, además cuando tienes tantas deudas hay que apretarse el estómago, todo es para mis hijos.
Alex corto un trozo de Bistec y se lo metió a la boca—Tu mirada es fría ¿Por qué? ¿Te desagradan los hombres? Pareces alguien a la que le rompieron el corazón.
—Mi marido se fue con otra, me dejo llena de deudas, sin dinero, no solo es tristeza la que siento, si no odio, un odio abismal.
Alex la observo detenidamente—Interesante…
— ¿Y tú?
— ¿Yo que?
— ¿Eres casado?
—Si lo fuera no estaría contigo, aquí—Rio—Me divorcie hace un año y unos meses.
— ¿Por qué?
—Haciéndote un resumen le fui infiel y otra no soportaba su familia.
—No si eres un tiro al aire—Olivia rodo los ojos y siguió comiendo sus camarones.
Una vez que comieron el postre Olivia le pregunto sobre el trabajo.
En ese instante Joan se sentó en la mesa con ellos.
—Bueno hablaremos sobre eso, aquí traen el contrato, ¿Qué me dirías si te ofrecieran la oportunidad de ser millonaria?
—Es muy tentador pero a cambio de que.
—Me agradas, eres inteligente.
—El punto principal es que te cases conmigo y claro que me des un hijo.
— ¿Qué?
—Veras, mi padre es un señor mayor y está enfermo, padece de un cáncer, está en la etapa terminal, acaba de cambiar su testamento y dejo una cláusula que me rompió los huevos.
— ¿Qué clausula?
—Aquel de los hijos que se case y conciba un heredero varón dentro del matrimonio heredara por completo la fortuna, mis hermanos son buenos chicos pero son inexpertos en la vida, las mujeres que consigan pueden llegar a ser buitres, el problema es que si mi padre se muere antes de que mis hermanos consigan esposas o yo me case nuevamente, los bienes quedaran congelados, será un desastre.
—Esto es una locura.
—Sí, digamos que sí.
—Pero yo estoy casada aun.
—Te pongo un abogado y en menos de un mes te dejo libre.
Olivia desvió la mirada— ¿Qué ganaría?
—El diez por ciento de toda la fortuna, dirás que parece poco, pero son muchísimos millones de dólares.
Olivia trago grueso.
— ¿Me aseguras estabilidad?
—Vivirás como una reina.
Joan comenzó a leer el contrato, hubo varios puntos interesantes
1) Ninguna de las partes podrá tener
relaciones extramatrimoniales desde el momento que se realice la unión
matrimonial.
2) Ninguna de las partes podrá tener
enfermedades de transmisión sexual por lo que se realizaran pruebas médicas
para garantizar al cien por ciento la salud de ambas partes cada mes.
3) La beneficiara obtendrá una suma
mensual de 100.000 dólares al mes mientras transcurra el periodo de embarazo.
4) Si por alguna causa la concepción no
llegara a término, se le pagara una suma restante equivalente al transcurso
del embarazo y se procederá a la
anulación del contrato.
5) En el caso de que el gestante resulte
ser niña, se la reconocerá como una De Souza sin distinción de género.
6) La beneficiaria no podrá salir del
país sin la autorización del conyugue.
7) Al momento de la separación de las
partes la beneficiaria rechazara todos los derechos matrimoniales y se le
otorgara un pago equivalente al diez por ciento de los bienes totales.
—Si están de acuerdo pueden firmar ya mismo el contrato—Menciono Joan.
Alex abrió su saco y tomo una pluma, firmo y dejo la pluma sobre la mesa—Me ayudas y te ayudo, ambos ganaremos.
Olivia lo leyó completo nuevamente, tomo la pluma y lo pensó, lo dudo, se quedó pensativa.
—Mira si crees que es broma, pásame tus datos bancarios y te deposito un adelanto.
— ¿De verdad me ayudarías a divorciarme de mi marido?
—Claro.
—Pero no sé dónde está.
—Es fácil de encontrarlo—Comento Joan.
—Hasta te lo golpeamos si quieres—Rio Alex.
Olivia sonrió y luego firmo.
Alex y Joan se miraron entre si un instante.
Alex sonrió y se puso de pie, se acercó a ella y le hablo al oído—Acompáñame a un lugar.