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¡Le Vendí Mi Virginidad!

¡Le Vendí Mi Virginidad!

Status: Terminada
Genre:Amor a primera vista / Novia subastada / Amor-odio / Contratadas / Venderse para pagar una deuda / Completas
Popularitas:13.7M
Nilai: 4.5
nombre de autor: Ana de la Rosa

En está historia veremos a una joven, dispuesta hacer lo que sea para salvar la vida de su mamá, pero, ¿Qué pasará con ella, si en el proceso se enamora? Los invito a leer.

NovelToon tiene autorización de Ana de la Rosa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap.8

—¡Me voy con ellas! ¡Estoy harta de ti! Te crees mi madre, ¿por qué no buscas un hombre que te quite esa amargura? ¡Tienes veintiún años y sigues siendo virgen! —la voz de Inés, filosa como una navaja, cortó el silencio. La puerta se cerró con un estruendo que hizo temblar las paredes, dejando un eco doloroso en el corazón de Sorimar.

Su madre, con el rostro desencajado por la preocupación y la tristeza, observaba la escena desde el umbral de su habitación.

—¿Mamá? ¿Qué haces ahí?

—Con el escándalo de tu hermana, no podía dormir. Menos mal que llegaste…

—Así es ella. Pero ven, vamos a dormir. Mañana tenemos que ir al hospital.

— ¿Mañana? Pero si no tengo cita.

— Mañana empieza una nueva etapa en nuestras vidas. Tengo el dinero para las quimioterapias —dijo Sorimar con una gran sonrisa.

La señora la miró, una mezcla de alivio y confusión en sus ojos cansados. — Sorimar, ¿qué hiciste? ¿De dónde sacaste tanto dinero?

Sorimar sintió un escalofrío. No quería mentirle, pero tampoco podía decirle la verdad. Sentía la mentira atascada en su garganta, pesada y amarga. — Hice lo que tenía que hacer. Cuadré unos pagos por adelantado con la señora Cleo.

— Mi niña, nunca terminarás de pagar esa cantidad… —murmuró su madre, el temor envolviéndola como una niebla fría.

— No te preocupes. Lo más importante es que puedas empezar con el tratamiento.

Mentirle a su madre le desgarraba el alma, pero la verdad la destruiría. Era un precio que no podía permitirse pagar. Prefirió construir una fortaleza de falsedades antes que verla sufrir un segundo más.

Alguien que ardía de la frustración era Eykel. Un solo beso. Un simple beso forzado había encendido cada fibra de su ser, un fuego que ninguna de sus conquistas habituales lograba avivar.

Conducía a baja velocidad, como si no tuviese rumbo. La sensación de ese beso encendió su más íntimo deseo. Necesitaba apagar esa llama que lo consumía, por lo que se dirigió al apartamento de una amiga.

— Mi amor, ¿por qué no me avisaste que ibas a venir? Para recibirte como te gusta: desnuda.

— Odio que me digas, “mi amor”. ¡Maldición!

— No puedes prohibirme que te trate con amor, aunque tú me trates como una más —expresó Paola. Ella, siempre dispuesta, era el bálsamo perfecto para sus noches solitarias, una experta en satisfacer sus más salvajes deseos.

Él no se demoró en poseerla; quería saciar su urgencia. Pero mientras sus cuerpos se entrelazaban en el frenesí del placer, su mente no cesaba de pensar en ella, en la joven de la subasta. Esos labios. Esa piel delicada. El temblor bajo su toque.

El clímax llegó, pero la inquietud permaneció.

“¡Maldición! Al besar sus labios sentí una sensación diferente a la de las demás”, pensó, pero no solo fue un pensamiento, fue un susurro, casi inaudible.

—¿Qué dijiste? No escuché —preguntó Paola, con la voz aún ronca por el éxtasis.

Eykel cerró los ojos. — Nada.

— ¿Qué te pasa? Estás muy extraño.

— No pasa nada. Me voy a mi casa. Te veo mañana en la agencia —dijo, vistiéndose con una prisa casi violenta.

— ¿Por qué no te quedas? — Paola se acercó, sus brazos intentando envolverlo, sus ojos buscando una conexión que él jamás ofrecía.

— Sabes bien que no duermo con ninguna mujer. Pasamos un buen rato y nada más.

Él no se aferraba. No creaba vínculos. Era su código. Su armadura contra el mundo.

El sol apenas asomaba, tiñendo el cielo de un gris pálido.

A las 6:00 a.m., un golpeteo insistente en la puerta de Sorimar la arrancó de un plácido sueño. Pensó que era Inés, que había olvidado sus llaves. Se levantó, con los ojos apenas abiertos, para encontrarse con una visión que la despertó de golpe.

— ¡Cuente, mana! — la voz de Luchi la sobresaltó. Con una energía desbordante, irrumpió en la casa.

— ¿Es en serio? ¿Qué haces aquí tan temprano? —preguntó, una sonrisa incrédula asomándose en sus labios.

— ¡No pude dormir! ¡Cuenta todo! ¿Qué pasó? ¿Te trató bien el papacito? ¿Puedes caminar? ¿Fue rudo, salvaje? —sus preguntas se atropellaban mientras se sentaba, expectante.

— ¡Eres el final! Voy a preparar café porque la conversación promete ser larga.

Sorimar se dirigió a la cocina, y Luchi iba pisándole los talones, luego se acomodó en la encimera.

— Tesoro, no hagas que me desmaye, está muy temprano. ¡Habla ya!

Ella negó con la cabeza, sin saber cómo explicar la experiencia que vivió la noche anterior. — ¡Dios! Eso fue una locura.

— ¿Locura? Eso fue épico. El magnate, Eykel Richardson, uno de los hombres más adinerados de la ciudad, pagó por ti. Pero bueno, eso no importa, ¿cómo te sientes tú?

— Bien. Supongo.

— ¡Ay! Yo me voy a lamentar toda la vida. ¡Le di mi virginidad a un desgraciado y de gratis! ¡Qué horror! —dijo Luchi, frotándose las sienes con desesperación.

— Luchi, entre ese hombre y yo no pasó nada. Solo nos besamos.

— ¿Qué? — dijo Luchi en voz alta.

— Baja la voz. Solo hubo un beso. ¿Sabes qué fue lo peor? Que me gustó muchísimo. Cuando nos besábamos, no quería que se detuviera. Lástima que no pasó nada. Me dio a entender que soy muy poca cosa para él. — Una leve tristeza se apoderó de su rostro.

— ¡Ay, no! ¡Me muero! ¡Qué imbécil ese descarado! ¿Pero te pagó, verdad?

— Sí, claro. Me fue difícil conciliar el sueño, él no salía de mi mente.

— Tesoro, te dejó con las ganas de… bueno, tú ya sabes. ¿Qué vas a hacer con todo ese dinero?

— Ese dinero no es mío. Es para la enfermedad de mi mamá.

— ¿Entonces besa rico el cretino?

— Al principio fue tosco, pero después fue perfecto.

— ¡Uy, no me lo cuentes! ¡Me va a dar algo! —exclamó Luchi, con sus gestos dramáticos.

En otro rincón de la ciudad, a Eykel también le costó conciliar el sueño. La imagen de esa mujer, una virgen con la fuerza de un huracán, se había anidado en su mente, algo impropio para un hombre como él. Bajó al comedor, donde su padre, el señor Rodrigo, desayunaba con la tranquilidad de quien no carga con fantasmas.

— Buen día, Eykel —saludó Rodrigo, con una media sonrisa.

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Gizlaine
me encantó la historia, felicidades autora
Gizlaine
Si
Micaela Machado
excelente novela me encantó muchísimo
Maby Isela Moreno
Excelente
Susi Lorenzatti
Una de las mejores, felicitaciones 👏🥰🔥🇦🇷
Ester Gonzáles Rodriges
bonita historia, continúe escribiendo y bendiciones para usted
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Crisbel
Si de fácil 😭
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Noerlin Mata
Me encanto, este libro .😍
Alexander Ballesteros
muy buena
Antonia
Muy bonita novela
Yomaira Pacheco
muy bonito gracias felicidades
Dolo Pavon
Excelente
indiecitajaque@hotmail.com
buensima gracias autora
Noris Edith Moreno Labastide
Ay dios mio cm gozo cn ese luchy 😂😂😂😂 esos 2 van a quedar juntos
Sami Gadea
excelente 🌹 me encantó de principio ah fin
Sami Gadea
excelente 🌹 me encantó de principio ah fin
Yuri Perez
jajajaja 😂🤣
Yuri Perez
Luchi 😭
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