Aurelia creía haber dejado atrás los secretos de su pasado.
Hasta que vuelve a encontrarse con Franco.
Lo que nace entre ellos los lleva a descubrir documentos ocultos, acusaciones manipuladas y una verdad que alguien lleva años intentando enterrar.
Una nueva pista los obliga a regresar al lugar donde todo comenzó.
Y allí comprenden que nada era como les contaron.
Ahora Aurelia y Franco deberán descubrir quién manipuló los acontecimientos que cambiaron sus vidas y cuánto están dispuestos a arriesgar para conocer la verdad.
Porque amar puede ser una elección.
Perdonar, otra.
Pero descubrir la verdad...
puede tener un precio demasiado alto.
NovelToon tiene autorización de SakuDiHina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 6 — El karaoke
Ana propuso una salida después de una semana especialmente tensa en FranLia. Quería que los cuatro amigos pasaran una noche juntos, como en los años en que ninguna discusión lograba dividirlos.
—Necesitamos volver a la normalidad —les dijo.
Víctor aceptó primero.
—Claro.
Walter dudó.
—¿Y Aurelia?
Ana hizo una pausa.
—No creo que sea una buena idea mezclarla en esto todavía.
La frase pareció inocente, pero estaba cuidadosamente pensada.
La noche terminó en un karaoke. Ana se mostró tranquila durante la primera hora. Cantó, rió y consiguió que Víctor bajara la guardia.
Más tarde miró su teléfono.
—Voy a tomar aire.
Se separó del grupo y salió por una puerta lateral.
El hombre que la esperaba no vestía de forma llamativa. Parecía uno más entre los clientes.
—¿Eres el contacto? —preguntó Ana.
—Sí.
—Solo necesito que parezca que ocurrió algo.
—¿Y si alguien pregunta?
—Dirás que fue un malentendido.
El hombre asintió.
Ana regresó unos minutos después alterada.
Víctor se levantó.
—¿Qué pasó?
Ana respiró entrecortadamente.
—Vi a Aurelia con un hombre extraño.
Andrew frunció el ceño.
—¿A Aurelia?
—Sí. No sé qué hacía allí.
Walter miró el reloj.
—¿Cuándo la viste?
Ana respondió demasiado rápido.
—Hace unos minutos.
Xavier permaneció callado.
Víctor fue el primero en reaccionar.
—¿Estás segura?
Ana asintió.
—No quiero hacer un escándalo. Solo necesito que me crean.
Cuando la acusación llegó a Aurelia, ella estaba en su apartamento. Recibió primero un mensaje de Andrew y luego una llamada de Víctor.
—Ana dice que te vio con un hombre en el karaoke.
Aurelia cerró los ojos unos segundos.
—Yo no estaba allí.
—Ella está convencida.
—Entonces pregúntale dónde, cuándo y quién puede confirmarlo.
Víctor se irritó.
—¿No vas a defenderte?
—No puedo defenderme de una escena que no ocurrió.
Franco recibió la noticia poco después.
—Voy a hablar con Ana.
—No todavía —dijo Aurelia.
—¿Por qué no?
—Porque si la enfrentas sin pruebas, podrá convertir la conversación en otra historia.
Franco guardó silencio.
—¿Qué necesitas?
—Tiempo.
Más tarde, Walter revisó la página pública del local y descubrió que había cámaras de seguridad en la zona donde Ana afirmaba haber visto a Aurelia.
No era una prueba todavía.
Pero significaba que la acusación podía comprobarse.
Aurelia envió un mensaje al grupo.
«No les pido que me crean. Les pido que revisen lo ocurrido antes de decidir.»
La respuesta no llegó de inmediato.
Esa noche, Franco la llamó.
—Tenemos que hacer una promesa.
—¿Cuál?
—No ocultarnos información para proteger al otro.
Aurelia entendió lo que estaba proponiendo.
La acusación se extendió durante la noche, pero Aurelia no respondió a ninguno de los mensajes impulsivos que recibió. Esperó hasta tener toda la información disponible.
A la mañana siguiente, Andrew la llamó.
—Quería decirte que no estoy convencido de lo que Ana contó.
—No necesito que estés de mi lado.
—Lo sé. Solo quería que supieras que voy a comprobarlo.
Aurelia agradeció la llamada.
Después habló con Walter.
—¿Encontraste las cámaras?
—Sí. Hay registros de varias entradas y salidas.
—Entonces guardémoslos antes de que alguien pueda alterarlos.
Walter respondió:
—Ya hice una copia.
Mientras tanto, Franco pidió a seguridad que preservara los archivos del karaoke sin abrir una investigación pública.
—No quiero ruido —dijo—. Solo la preservación de evidencia.
El responsable de seguridad asintió.
Cuando Franco volvió a su oficina, Aurelia lo esperaba.
—¿Tienes miedo de que esto empeore?
—Sí.
—Bien.
Franco la miró sorprendido.
—¿Bien?
—Sí. Significa que entiendes el riesgo.
—Y tú pareces demasiado tranquila.
—No estoy tranquila. Estoy concentrada.
La diferencia entre ambas cosas sería importante durante las siguientes horas.
Mientras esperaban los registros del karaoke, Aurelia recibió una llamada del encargado del local.
—Hay una cámara que normalmente no se consulta —explicó el hombre—. Está en la salida lateral.
Aurelia preguntó:
—¿Puede conservarse sin editar?
—Sí.
—Entonces necesito que quede registrada la hora exacta de extracción.
Franco escuchó la llamada y sonrió.
—No dejas nada al azar.
—Después de todo lo ocurrido, prefiero no hacerlo.
La grabación mostró que Ana había abandonado el lugar antes de la hora que había mencionado. También mostraba que el hombre contratado esperaba en el exterior.
La grabación no demostraba todavía toda la maniobra, pero sí permitía establecer algo concreto: la afirmación de Ana de haber visto a Aurelia con un hombre dentro del karaoke no coincidía con los registros disponibles. Por primera vez, la acusación contra Aurelia podía descartarse con una evidencia objetiva y no solo con la palabra de una contra la otra.
No demostraba todavía toda la maniobra.
Pero sí descartaba una parte importante de la historia.
—De acuerdo.
Ninguno sabía que aquella promesa sería más importante de lo que parecía.
La revisión de la grabación también permitió descartar una parte de la versión de Ana. Aurelia pidió que la copia original quedara bajo custodia del local y otra en el expediente de FranLia.
—No quiero que desaparezca si alguien descubre que existe —dijo.
Franco asintió.
—Por eso confío en tu manera de trabajar.
Aurelia lo miró.
—¿Solo en mi manera de trabajar?
Él sonrió.
—En muchas cosas. Pero hoy hablamos de trabajo.
Ella rió, aunque la frase dejó una sensación distinta entre ambos. La investigación estaba empezando a acercarlos de una manera que todavía ninguno quería nombrar.