NovelToon NovelToon
El Señor Del Amor

El Señor Del Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Mafia
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ysaura Reyes

Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.

NovelToon tiene autorización de Ysaura Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Es lo mismo, pero diferente.

En la mañana, Alexandre Viale estaba sentado frente a una mesa de cristal, rodeado de hombres que vestían trajes cuyo valor superaba el salario anual de muchas personas. Sobre una pantalla aparecía una proyección financiera. Allí habían datos de millones invertidos, adquisiciones de terrenos, porcentajes altos y bajos y lo que más le interesa a Alexandre, expansión internacional,

Expositor de la presentación: Si adquirimos el treinta por ciento antes del cierre del trimestre, controlaremos la distribución completa del Mediterráneo occidental.

Desde su sillón, Alexandre escuchaba en silencio. No necesitaba revisar los números, ya los conocía, pero necesitaba ver de qué estaban hechos aquellos que dicen saber cómo manejar un negocio.

Alexandre: ¿Y la deuda?

Expositor: Absorbible.

Alexandre: Bien ¿Riesgo?

Expositor: Mínimo.

Alexandre tomó el bolígrafo, anota observaciones que su asistente nunca podrá ver. Se acerca al documento que está frente a él y fija su decisión con su firma, aquella que a través de documentos fija el curso del barco.

Alexandre: Entonces háganlo.

La firma fue rápida. Una operación de cientos de millones acababa de cambiar de manos. Nadie levantó la voz, nadie lo celebró. Así funcionaba el mundo de Alexandre. El dinero cambiaba de dueño con una firma... Sale de la oficina, almuerza con su hermana y luego toma unas cuantas copas con unos amigos. Llega a su departamento y se prepara para la noche, intensa, llena de cálculos y decisiones.

A varios kilómetros, fuera de las luces de los hoteles, Alexandre entró en un almacén cuya existencia no figuraba en ningún registro que pudiera encontrarse fácilmente. Baja del vehículo, no necesita tocar, de inmediato dos hombres abrieron las puertas. Dentro habían cajas perfectamente embaladas, armas, mercancía que no aparecía en ninguna de sus empresas legales. Está era una parte fundamental que mantenía su imperio, la que jamás llegaría a una revista financiera...Alexandre caminó lentamente entre los cargamentos, observa, no dice mucho, solo confirma que todo está bien.

Alexandre: ¿Cuánto falta?

Estéfano: Dos contenedores.

Alexandre: ¿Por qué?

El hombre tragó saliva, sabe que las irregularidades no son de agrado para Alexandre.

Estéfano: Hubo un retraso.

Alexandre se detuvo, dejó de mirar las mercancías y dedicó toda su atención a lo que Estéfano tenía para decirle.

Alexandre: Yo no pregunté qué ocurrió. Pregunté por qué.

Nadie tuvo valor, nadie respondió. Alexandre giró la cabeza y miró a los demás hombres.

Alexandre: Encuentren al responsable.

Estéfano: Ya lo tenemos.

Alexandre: Entonces qué rayos están esperando. ¡Tráiganmelo!

En pocos minutos, un hombre estaba sentado frente a él. Alexandre permanecía de pie.

Alexandre: Mírame. Te confié una ruta.

Hombre: Señor, yo puedo explicarlo.

Alexandre: No, no necesito una explicación.

La palabra cayó con una tranquilidad mucho más intimidante que un grito.

Alexandre: Puedes escuchar.

El hombre cerró la boca. Entonces Alexandre colocó un expediente sobre la mesa.

Alexandre: Tres movimientos de dinero, dos llamadas y una reunión que no estaba autorizada.

Hombre: Señor. Lo juro, no estaba intentando traicionarlo.

Alexandre: No me interesa lo que intentabas. Me interesa lo que hiciste.

Alexandre abrió el expediente y le mostro. El silencio se volvió insoportable.

Alexandre: Solo dime ¿Quién más lo sabe?

Hombre: Nadie.

Alexandre lo observó con una mirada que corta más que una catana recién afilada.

Alexandre: Esa es la respuesta equivocada.

El hombre bajó la cabeza. Alexandre hizo una señal, dos hombres se acercaron.

Alexandre: Enséñale lo que significa trabajar para mí.

Se dio media vuelta y abandonó la habitación. La puerta se cerró detrás de él y por primera vez aquella noche, Alexandre permitió que su rostro mostrara algo parecido al cansancio...

Horas después estaba en un club privado. El día fue agotador y la noche estaba cargada de problemas. A su alrededor sonaba la música, mientras en la mesa estaba formado un mini bar especialmente para él y tres mujeres dispuestas a cumplir cualquier petición. Todo lo necesario para no pensar.

Una de mujer se sentó a su lado, mas cerca de lo que las demás se querían permitir. Le temían.

Chica: Estás demasiado serio.

Alexandre bebió de su vaso.

Alexandre: ¿Eso te molesta?

Chica: Todo lo contrario. Me intriga.

Ella sonrió y se acercó. Alexandre la miró, no podía negar que la mujer era muy hermosa. Probablemente cualquier otro hombre habría olvidado sus problemas en cuestión de minutos. Él también lo había hecho muchas veces, pero está vez no funcionaba. Porque, por alguna razón, la mujer que tenía delante no era la que ocupaba su cabeza... La habitación de aquella noche, una mirada, la forma en que había dicho que no y aquella maldita sensación que había quedado después.

Alexandre apuró el whisky.

Chica: ¿Quieres salir de aquí?

Él la miró. Durante unos segundos pareció considerar la propuesta. Después sonrió.

Alexandre: No.

La mujer quedo sorprendida.

Chica: ¿Entonces qué quieres?

Alexandre volvió la mirada hacia la pista y llegó a una conclusión.

Alexandre: Olvidar.

Chica: Eso lo podemos lograr, con tres de nosotras es suficiente o si quieres solo subes conmigo.

Alexandre acepto la propuesta y subió con las chicas... A las cuatro de la madrugada regresó a su apartamento, se quitó el reloj, el saco. Dejó las llaves sobre la mesa y como siempre el silencio lo recibió. Caminó hasta el ventanal. Monte Carlo brillaba debajo de él, todo aquello le pertenecía. Un imperio construido durante años sobre cosas que el mundo conocía y otras que jamás debía conocer. Podía conseguir casi cualquier cosa, destruir una empresa antes del desayuno, hacer desaparecer una deuda, convertir a un enemigo en aliado, hacer que un hombre lamentara haber pronunciado su nombre. Pero había una cosa que no podía controlar y no era una cosa en realidad, era una mujer.

Alexandre: Vittoria–susurro.

Alexandre cerró los ojos. Había intentado olvidarla aquella noche, había probado con alcohol, con ruido, con mujeres, pero nada había funcionado. Porque el problema nunca había sido que quisiera a Vittoria. El problema era que, por primera vez en muchos años, quería algo que no sabía cómo controlar y eso más que nada, lo enfurecía. Se sirvió otra copa, la sostuvo entre los dedos sin beber.

Alexandre: Maldita sea, Vittoria... Te deseó.

La ciudad continuó brillando bajo sus pies. Alexandre permaneció allí, solo. El hombre más poderoso de la habitación en cualquier lugar al que entrara, en ese momento era completamente incapaz de ordenar lo que estaba ocurriendo dentro de su propia cabeza.

1
Ester Bacigaluppi
buenísima
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play