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ARIA'S REVENGEANCE

ARIA'S REVENGEANCE

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Venganza / Romance
Popularitas:99
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Es una historia sobre el poder más supremo del universo: la capacidad de ELEGIR tu propio destino, incluso cuando te enfrentas a ciclos kármicos milenarios.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7: MIEDO A CONFIAR

Después de la revelación del diario, Aria no vio a Ethan durante exactamente ocho días.

No fue un acuerdo explícito. Simplemente sucedió. Ella necesitaba procesar. Necesitaba determinar si lo que Ethan había compartido era amor genuino que había trascendido milenios, o si era la obsesión más romántica jamás perpetrada contra una mujer. La línea entre ambas era tan fina que parecía casi inexistente.

Pasó esa semana de aislamiento releyendo el diario. No las páginas más recientes. Las antiguas. Las que databan de hace quince años, cuando ella y Ethan se conocieron oficialmente como vecinos.

La entrada del primer día era simple:

"La vi hoy en el lobby. Estaba buscando su buzón, con ese pequeño fruncimiento de ceño que siempre tiene cuando está enfocada. No me vio. Pero yo la vi. Y mi corazón, que ha estado dormido durante casi trescientos años, fue reactivado en ese instante."

Luego, una semana después:

"La vi de nuevo. Estaba en la cafetería de la esquina. Se estaba burlando de sí misma por algo, sus manos se movían mientras hablaba. Amo la forma en que habla con sus manos. Amo que no se dé cuenta de que lo hace. En la próxima reencarnación—si hay una próxima, si tengo suerte—voy a decirle cuánto amo eso."

Una semana después de eso:

"¿Es demasiado predatorio simplemente estar donde ella está? ¿Está mal que espere en el lobby en ciertos horarios? ¿Está mal que memorice su cronograma? Se siente mal. Se siente como exactamente lo que Marcus hace. Pero también se siente como la única forma de estar cerca de ella. Tengo que encontrar la manera de hablar con ella sin ser perturbador. Tengo que encontrar la manera de presentarme sin que parezca que he estado esperándola."

Aria leyó esa entrada tres veces. Porque en ella estaba la prueba de algo importante: Ethan sabía que era un comportamiento cuestionable. Y aun así lo hizo. La pregunta era: ¿por qué? ¿Era la justificación del amor que trascendía el tiempo? ¿O era simplemente un tipo diferente de posesión?

Continuó leyendo.

Meses de entradas donde Ethan se preparaba mentalmente para hablar con ella. Donde practicaba conversaciones. Donde se cuestionaba sus motivos constantemente. Donde se preguntaba si debería simplemente irse, desaparecer de su vida, dejarlo a ella en paz.

Pero nunca lo hizo.

En cambio, un día, simplemente tocó a su puerta y dijo: "Hola, soy Ethan. Acabo de mudarme enfrente. ¿Necesitas ayuda?"

Y ella dijo que sí.

En la octava noche, después de estar sola con sus pensamientos durante una semana completa, Aria llamó a Ethan.

Respondió en la primera llamada. Como si estuviera esperando.

"Hola," dijo, su voz cuidadosa.

"Necesito que entiendas algo," comenzó Aria, saltando toda introducción. "Necesito saber si esto es amor o posesión disfrazada como amor. Necesito saber si puedo salir de esto si es necesario. Porque no voy a volver a estar atrapada en un ciclo donde alguien cree poseerme."

"Puedes," respondió Ethan inmediatamente. "Siempre puedes salir. Si en algún momento te das cuenta de que no quieres estar conmigo, te dejaré ir. Sin lucha. Sin intentos de convencerte. Porque el amor verdadero respeta la libertad de la otra persona. Si no respeta tu libertad, no es amor. Es esclavitud disfrazada."

Aria quiso desafiarlo. Quiso decir algo sobre el hecho de que había pasado trescientos años esperándola, que eso no parecía "respetuoso de su libertad". Pero entonces comprendió algo importante.

Él NO la había estado buscando. No de la manera que Marcus lo hacía. No había intentado manipularla en vidas anteriores. Simplemente... estaba allí cuando ella lo necesitaba, dándole opciones, permitiéndole elegir.

"¿Cuál es el peor caso?" preguntó Aria. "¿Cuál es el peor escenario que podrías imaginar?"

"Que te dés cuenta después de estar conmigo durante años que no soy lo que pensabas," respondió Ethan sin vacilar. "Que la imagen que creaste de mí basada en el diario y las historias no coincide con la realidad. Y que te des cuenta de que estuviste con alguien con quien no querías estar realmente, solo porque creíste que lo debías."

"¿Y entonces?" presionó Aria.

"Entonces," dijo Ethan, "te dejaría ir. Porque no merecería tenerte si estoy viviendo con una ilusión de que me amabas realmente. Y tú no merecerías pasar tu vida con alguien que solo amas porque sientes obligación."

Aria respiró profundamente.

"Quiero estar contigo," dijo finalmente, sus palabras cuidadosas. "Pero necesito hacerlo lentamente. Necesito que entiendas que voy a necesitar tiempo. Y necesito saber que puedo salir de esto sin que hagas un drama de ello."

"Puedes," respondió Ethan. "Y voy a esperar todo el tiempo que necesites. Sin presión. Sin expectativas. Solo... presente."

Cuando colgó, Aria se dio cuenta de que estaba llorando. Pero no de tristeza. De alivio. De la sensación de estar finalmente siendo amada de la manera en que siempre debería haber sido.

Comenzaron de nuevo.

Lentamente. Cuidadosamente. Como si ambos estuvieran aprendiendo a caminar nuevamente.

Ethan dejaba regalos, pero no flores. Dejaba libros que pensaba que ella amaría. Novelas de escritoras que exploraban el trauma y la redención. Poesía de autores que escribían sobre el amor que trascendía todo. Una vez, un café en la forma exacta que ella lo hacía—fuerte, con miel, sin remordimientos.

Una vez, encontró una playlist de canciones en su buzón. No había nota. Pero cuando la escuchó, cada canción parecía haber sido compilada específicamente para ella. Canciones sobre liberación. Sobre fuerza. Sobre amar a alguien sin perder a uno mismo.

La última canción fue "Hallelujah" de Leonard Cohen.

Aria lloró escuchándola. No sabía si era porque la música era hermosa, o porque sabía que Ethan la había elegido sabiendo exactamente lo que significaría para ella.

Ella comenzó a permitirle que estuviera más cerca. No de forma física, todavía. No de esa manera. Sino emocionalmente. Compartiendo cosas. Sus miedos. Sus inseguridades. Los momentos donde se sentía como un fracaso. Los momentos donde creía que nunca sería capaz de amar nuevamente.

Y cada vez que compartía algo vulnerable, cada vez que le mostraba una cicatriz emocional, Ethan la trataba como si fuera sagrado. No como algo que debiera ser arreglado. Sino como evidencia de que ella había sobrevivido cosas que la habrían destrozado a la mayoría de las personas.

Una noche de lluvia, después de que Aria compartió un recuerdo particularmente traumático de la vida pasada—que ella describió simplemente como un "sueño vívido muy realista"—Ethan la abrazó.

No fue un abrazo sexual. Fue un abrazo de persona a persona. De alguien quien entiende el dolor a alguien quien está saliendo del dolor.

Y entonces dijo algo que la paralizó por completo:

"Tú no fuiste débil por dejar que eso te afectara. Fuiste valiente por sobrevivir."

Aria se alejó para mirarlo.

"¿Cómo supiste?" preguntó. "¿Cómo supiste que fue 'dejar que me afectara' en lugar de simplemente 'experimentar el trauma'?"

Ethan sonrió tristemente.

"Porque," respondió, "he estado observándote durante mucho tiempo. He visto cómo personalizas todo el dolor. Cómo te culpas a ti misma de las cosas que no eran tu culpa. Y he visto cómo, en cada vida, lentamente, aprendes a soltar esa culpa. Excepto que en cada vida excepto esta, Marcus te metió de nuevo en ella."

Aria no supo qué decir. Así que simplemente se quedó acostada contra él, sintiendo su pecho subir y bajar, escuchando su corazón latir, y permitiéndose creer que tal vez, solo tal vez, era posible amar a alguien sin perderse a uno mismo.

Porque eso era lo que Aria estaba aprendiendo en esas noches lentamente. El amor verdadero no es rescate. No es una persona completando a la otra. Es dos personas completas eligiendo estar juntas. Es reconocimiento. Es ver a alguien en su totalidad—daños, cicatrices, fortaleza, debilidad, trauma y todo—y elegir estar presente de todas formas.

Una noche, después de que Ethan tuvo que viajar por trabajo durante dos semanas, Aria se dio cuenta de algo que la asustó y emocionó simultáneamente.

Lo había extrañado.

No de manera obsesiva. No como lo había extrañado a Marcus—ese tipo de extraño que se sentía como ahogamiento lento. No. Era un tipo diferente de extraño. Era pensar en él casualmente. Era querer que estuviera allí para escuchar una canción. Era sentir que el día era un poco más gris sin su presencia.

Pero lo importante era que no se sentía desesperada. No se sentía como si estuviera desapareciendo sin él. Simplemente... lo extrañaba. De la manera en que extrañas a alguien que importa.

Cuando volvió, ella saltó. Literalmente saltó. Lo besó antes de que pudiera siquiera dejar sus bolsas.

Y en ese beso, Aria comprendió que algo fundamental había cambiado.

Ya no tenía miedo de confiar. Todavía había parte de ella que era cautelosa. Pero el miedo—ese miedo paralizante que había llevado durante seis vidas—se había desvanecido.

"Hola," dijo Ethan cuando se separaron, sonriendo.

"Hola," respondió Aria. "Te extrañé. Mucho. De una manera que me asusta un poco. Pero no de la manera en que debería asustarme."

"¿Qué significa eso?" preguntó Ethan.

"Significa," dijo Aria, "que creo que finalmente estoy lista. Para ti. Para nosotros. Para lo que sea que esto sea.

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