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Debajo De Tu Sombras

Debajo De Tu Sombras

Status: En proceso
Genre:Época / Mundo de fantasía / Mitos y leyendas
Popularitas:803
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Sinopsis
Emilia Velázquez, una joven universitaria apasionada por las novelas románticas, descubre que le quedan pocos meses de vida y acepta la oferta de una misteriosa hechicera para reencarnar en el mundo de su novela favorita, ocupando el cuerpo de Ester, la villana destinada a la desgracia. Mientras lucha por adaptarse a un reino lleno de conspiraciones, magia, dragones ancestrales y peligros ocultos, intentará cambiar un destino que no le pertenece. Sin embargo, todo se complica cuando un extraño encuentro con el príncipe dragón Derek provoca un intercambio de cuerpos que amenaza con alterar el equilibrio de ambos mundos para siempre.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: La primera mentira de Ester

La habitación quedó en silencio después de mis palabras.

Podía sentir la sorpresa de todos.

Especialmente de Eduardo.

En el libro, Ester jamás le habría hablado así.

Ella siempre reaccionaba con orgullo.

Con arrogancia.

Con palabras que solo empeoraban las cosas.

Pero yo no era ella.

O mejor dicho...

Yo era ella ahora.

Y si quería sobrevivir, tenía que aprender a moverme en este mundo.

Eduardo fue el primero en apartar la mirada.

—Parece que despertar te cambió.

Su comentario parecía casual.

Pero sus ojos analizaban cada uno de mis movimientos.

Sonreí ligeramente.

—Quizás algunas personas solo necesitan una segunda oportunidad para cambiar.

El hechicero Fray me observó con más interés.

Como si mi respuesta confirmara algo.

Rodrigo, en cambio, parecía confundido.

—Nunca había escuchado a la señorita Ester hablar así.

La frase salió sin intención.

Pero me recordó algo importante.

Todos aquí conocían a Ester.

Yo no.

Ellos habían vivido años con ella.

Habían visto sus errores.

Sus palabras.

Sus acciones.

Yo solo conocía una versión escrita en un libro.

Una versión que ahora empezaba a parecer incompleta.

—Entonces será una sorpresa para todos.

Respondí.

Eduardo no dijo nada más.

Solo caminó hacia la puerta.

Antes de salir se detuvo.

—Mañana habrá una reunión en el palacio.

Lo miré.

—¿Una reunión?

Asintió.

—Tu padre estará presente.

Mi corazón se tensó.

El padre de Ester.

Harold.

En la novela apenas aparecía.

Un hombre noble que murió demasiado pronto.

La única persona que realmente defendía a Ester.

Pero había algo que no entendía.

Si Harold la amaba tanto...

¿Por qué nadie había creído en ella cuando todo ocurrió?

Eduardo continuó:

—También estarán los consejeros del reino.

Hizo una pausa.

—Y algunos nobles que desean saber si sigues siendo una amenaza.

La palabra dolió.

Amenaza.

Así era como todos la veían.

—Entiendo.

Eduardo salió.

Rodrigo lo siguió después de hacer una pequeña reverencia.

Pero Fray se quedó.

El hechicero miró la flor negra sobre la mesa.

La misma que apareció cuando Emilia murió.

Sus ojos cambiaron.

—¿Dónde conseguiste eso?

Miré la flor.

Mi cuerpo se puso rígido.

No podía decir la verdad.

—No lo sé.

Fray se acercó lentamente.

No parecía creerme.

—Mientes.

Mi respiración se detuvo.

—¿Cómo lo sabes?

Él sonrió.

—Porque soy hechicero.

Sus ojos brillaron.

—Y porque cuando alguien miente, normalmente intenta evitar una pregunta.

Señaló la flor.

—Tú estás intentando proteger la respuesta.

Bajé la mirada.

Este hombre era demasiado perceptivo.

—¿Qué es esa flor?

pregunté.

Fray se quedó callado.

Después su expresión cambió.

Ya no parecía divertido.

Parecía preocupado.

—Una flor del límite.

Fruncí el ceño.

—¿Límite?

Asintió.

—Crece en lugares donde la magia y la muerte se encuentran.

Sentí un escalofrío.

Entonces recordé.

La mujer de cabello plateado.

Ella había aparecido justo después de que me dijeron que iba a morir.

—¿Significa algo?

Fray me miró fijamente.

—Sí.

Se acercó un poco.

—Significa que alguien de otro lado te ayudó a cruzar.

El aire abandonó mis pulmones.

Por primera vez alguien se acercaba a la verdad.

—¿Y eso es malo?

pregunté.

Fray no respondió inmediatamente.

Luego dijo:

—Depende.

—¿De qué?

Sus ojos se volvieron serios.

—De si quien te trajo aquí quería salvarte...

O utilizarte.

Sus palabras me dejaron inmóvil.

Porque yo no había pensado en esa posibilidad.

¿Y si aquella mujer no me había dado una oportunidad?

¿Y si me había enviado allí por una razón?

Fray caminó hacia la puerta.

Antes de salir se detuvo.

—Ester.

Lo miré.

—Ten cuidado.

Una pausa.

—En este palacio hay personas que sonríen mientras preparan tu caída.

Y se fue.

Esa noche no pude dormir.

Demasiadas preguntas daban vueltas en mi cabeza.

La flor.

El collar.

La nota.

La mujer misteriosa.

Y ahora la posibilidad de que mi segunda vida tuviera un precio.

Me levanté y caminé hasta el balcón.

El reino estaba iluminado bajo la luna.

Era hermoso.

Mucho más de lo que imaginé leyendo el libro.

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—No deberías estar sola.

Me giré rápidamente.

Y allí estaba.

Eduardo.

Otra vez.

—¿No se supone que me estás vigilando?

pregunté.

Él ignoró mi comentario.

Se acercó al balcón.

Por unos segundos solo miró el paisaje.

—Cuando era niño pensaba que este reino era perfecto.

Su voz era diferente.

Más humana.

No como el príncipe frío del libro.

—¿Y ahora?

pregunté.

Eduardo sonrió con tristeza.

—Ahora sé que los palacios también tienen sombras.

Lo miré sorprendida.

Porque esa frase...

La había leído antes.

En el libro.

Pero no era de Eduardo.

Era de Ester.

La frase que ella decía antes de desaparecer.

Mi corazón se aceleró.

—¿Quién te dijo eso?

pregunté.

Eduardo me miró.

Confundido.

—¿Qué?

Tragué saliva.

Había cometido un error.

Uno pequeño.

Pero peligroso.

Porque casi había revelado que conocía la historia.

—Nada.

Dije rápidamente.

Pero Eduardo entrecerró los ojos.

—Ester.

Su voz bajó.

—¿Qué recuerdas realmente?

Silencio.

La pregunta quedó entre nosotros.

Y comprendí que la primera mentira estaba a punto de salir.

Porque para proteger mi nueva vida...

Tendría que esconder la verdad.

Incluso de aquellos que podían ayudarme.

1
Silvana Termesana
No entiendo nada mucho entrevero 😡
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