Han Jisung solo quería un trabajo tranquilo pero todo cambia cuando comienza a trabajar para Lee Minho ,un Jefe brillante, Arrogante y peligrosamente atractivo. Entre órdenes, discusiones y miradas intensas, Han empieza a descubrir q detrás del carácter arrogante de su Jefe hay algo q nadie más a logrado ver
NovelToon tiene autorización de glenda ramos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¿Porqué me importa?
Silencio.
Minho lo miró.
—¿Y?
Jisung sonrió ligeramente.
—Nada.
Y salió.
Minho se quedó solo en la oficina.
Mirando la puerta.
Su mandíbula se tensó.
—No debería importarme.
Pero la idea de Jisung saliendo con Changbin…
Le molestaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Mientras tanto, en su escritorio, Jisung intentaba trabajar.
Pero Felix apareció otra vez.
—¿Qué quería el jefe?
Jisung se encogió de hombros.
—Nada importante.
Hyunjin se acercó también.
—Pero estás sonriendo.
Jisung parpadeó.
—¿Estoy sonriendo?
Felix cruzó los brazos.
—Sí.
Hyunjin añadió:
—Y el jefe también estaba raro.
Jisung miró hacia la oficina de Minho.
—Tal vez…
Se detuvo.
—Tal vez estoy imaginando cosas.
Pero en el fondo…
Sabía que algo estaba cambiando.
Entre ellos.
Algo peligroso.
Algo que ninguno de los dos quería admitir todavía.
Pero que ya estaba empezando a crecer.
El reloj marcaba las ocho de la noche.
La oficina estaba casi vacía.
La mayoría de los empleados ya se había ido, dejando solo el sonido suave de los teclados y el zumbido de las luces del techo.
Han Jisung seguía sentado frente a su computadora.
Suspiró.
—¿Por qué acepté esto…?
Felix se había ido hacía una hora.
Hyunjin también.
Pero él seguía ahí.
Porque Lee Minho le había dado más trabajo antes de irse.
O al menos… eso pensaba.
Jisung estiró los brazos cansado.
—Solo un poco más…
En ese momento, escuchó unos pasos.
Levantó la mirada.
Lee Minho estaba caminando por la oficina.
Aún no se había ido.
Jisung frunció el ceño.
—¿Usted… sigue aquí?
Minho lo miró.
—Esta también es mi oficina.
—Ya lo sé… pero pensé que se había ido.
Minho se acercó lentamente.
—Aún no.
Se detuvo junto al escritorio de Jisung.
Miró la pantalla.
—¿Ya terminaste el informe?
—Casi.
Minho se inclinó ligeramente para ver mejor.
Y eso fue un error.
Porque estaban demasiado cerca.
Jisung podía sentir su presencia.
Su perfume.
Su respiración tranquila.
Intentó concentrarse en la pantalla.
Pero era imposible.
Minho estaba demasiado cerca.
—Te equivocaste aquí —dijo Minho señalando la pantalla.
Su mano pasó cerca de la de Jisung.
Jisung tragó saliva.
—Ah…
Minho se inclinó un poco más.
—También aquí.
Jisung giró ligeramente la cabeza.
Y por accidente…
Sus rostros quedaron muy cerca.
Demasiado.
Por un segundo ninguno se movió.
Los ojos de Minho bajaron ligeramente.
Directo a los labios de Jisung.
El corazón de Jisung empezó a latir más rápido.
—Jefe…
Minho parecía pensativo.
Como si estuviera luchando con algo en su cabeza.
—Han Jisung.
—¿Sí?
Silencio.
Minho habló en voz baja.
—¿Vas a ir a la cafetería con Changbin?
Jisung se sorprendió.
—¿Eh?
—La invitación.
Jisung se rascó la nuca.
—Tal vez.
Minho frunció ligeramente el ceño.
—No parece alguien muy confiable.
Jisung lo miró confundido.
—¿Está celoso?
El silencio cayó de golpe.
Los ojos de Minho se oscurecieron un poco.
—No digas tonterías.
Pero Jisung sonrió ligeramente.
—Entonces no debería importarle.
Minho no respondió.
En cambio…
Se acercó un poco más.
Jisung dejó de sonreír.
Porque ahora sí estaban demasiado cerca.
—¿Siempre eres así de atrevido? —preguntó Minho.
—¿Así cómo?
—Provocando a tu jefe.
El corazón de Jisung latía con fuerza.
—Tal vez.
Minho lo observó en silencio.
Y en ese momento…
Algo dentro de él se rompió.
Sin pensar demasiado…
Tomó suavemente la barbilla de Jisung.
Y lo besó.
El beso fue rápido.
Pero suficiente para congelar el tiempo.
Los ojos de Jisung se abrieron por la sorpresa.
Minho se separó casi de inmediato.
Como si acabara de darse cuenta de lo que hizo.
Silencio.
Los dos se quedaron mirándose.
El corazón de Jisung estaba fuera de control.
—Usted…
Minho se pasó una mano por el cabello.
Claramente molesto consigo mismo.
—Olvida lo que pasó.
Jisung parpadeó.
—¿Olvidarlo?
Minho dio un paso atrás.
—Fue un error.
Las palabras cayeron pesadas.
Jisung bajó la mirada.
—Ah…
Minho lo observó.
Pero algo en su expresión cambió.
Porque ver a Jisung decepcionado…
Le molestó.
Mucho.
—Termina el informe —dijo finalmente.
Y salió de la oficina.
La puerta se cerró.
Jisung se quedó sentado, completamente confundido.
Se tocó los labios.
—¿Qué… fue eso…?
Mientras tanto…
Minho caminaba por el pasillo vacío.
Su mandíbula estaba tensa.
—Idiota…
Pero no estaba claro si se estaba insultando a sí mismo.
O a Jisung.
Porque lo peor…
Era que sabía perfectamente algo.
Ese beso…
No había sido un error.
A la mañana siguiente, Han Jisung llegó a la oficina más temprano de lo normal.
No porque quisiera.
Sino porque no había podido dormir.
Se sentó frente a su computadora y suspiró profundamente.
—Esto es un desastre…
Felix apareció unos minutos después con un café en la mano.
—Buenos días.
Jisung levantó la mirada.
—Hola.
Felix se quedó mirándolo unos segundos.
—Pareces un fantasma.
—Dormí mal.
Felix entrecerró los ojos.
—Ajá… ¿algo pasó anoche?
Jisung casi se atraganta con el café.
—¡No!
Felix levantó una ceja.
—Reacción sospechosa.
Antes de que Jisung pudiera responder…
La puerta del ascensor se abrió.
Lee Minho entró a la oficina.
Todo el ambiente pareció ponerse más tenso.
Jisung lo vio.
Y rápidamente volvió a mirar su computadora.
No lo mires.
No lo mires.
No lo mires.
Minho caminó hacia su oficina como siempre.
Pero justo cuando pasó cerca del escritorio de Jisung…
Sus ojos se movieron ligeramente hacia él.
Solo un segundo.
Pero suficiente para que el corazón de Jisung volviera a acelerarse.
Felix notó todo.
—Ok.
Jisung lo miró.
—¿Qué?
Felix cruzó los brazos.
—Algo pasó.
—Nada pasó.
Felix sonrió.
—Claro.
En ese momento, otra voz apareció.
—Buenos días.
Era Changbin.
Llegó con su típica energía y dejó su bolso sobre el escritorio.
—Jisung.
—¿Sí?
Changbin sonrió.
—Ayer te esperé en la cafetería.
Jisung se rascó la nuca.
—Lo siento… tuve que terminar trabajo.
Changbin se inclinó un poco hacia él.
—Entonces tendrás que compensarlo.
Felix miró la escena con interés.
—¿Compensarlo?
Changbin sonrió.
—Cena hoy.
Jisung abrió la boca para responder…
Pero una voz fría interrumpió desde atrás.
—Han Jisung.
Todos se giraron.
Lee Minho estaba parado cerca de ellos.
Su expresión era completamente neutral.
—Ven a mi oficina.
Jisung suspiró.
—Sí, jefe.
Felix murmuró cuando pasó junto a él:
—Definitivamente algo pasó.
Jisung entró a la oficina.
La puerta se cerró.
Minho estaba de pie junto al escritorio.
—Siéntate.
Jisung obedeció.
El silencio duró unos segundos.
Luego Minho habló.
—El informe de ayer.
Jisung lo miró confundido.
—¿Sí?
—Necesita cambios.
—¿Qué cambios?
Minho abrió una carpeta.
Pero no respondió de inmediato.
En cambio…
Lo miró.
Jisung sintió esa mirada otra vez.
La misma del día anterior.
—Jefe…
Minho cerró la carpeta.
—¿Vas a salir con Changbin?
La pregunta cayó de golpe.
Jisung parpadeó.
—¿Eh?
—Escuché lo de la cena.
Jisung frunció el ceño.
—¿Por qué le importa?
Minho se quedó en silencio.
Buena pregunta.
¿Por qué le importaba?
Jisung suspiró.
—No sé si iré.
Minho apoyó las manos sobre el escritorio.
—No deberías.
Jisung levantó la mirada.
—¿Por qué?
Minho habló con calma.
—Porque eres mi empleado.
—Eso no tiene nada que ver.
Minho lo miró fijamente.
—Tiene más que ver de lo que crees.
El corazón de Jisung empezó a latir más rápido otra vez.
—Entonces… ¿lo de anoche sí fue un error?
Minho no respondió.
Jisung se levantó.
—Si no tiene nada más que decir, voy a volver a trabajar.
Pero cuando pasó junto a él…
Minho habló.
—Jisung.
Era la primera vez que decía su nombre sin el “Han”.
Jisung se detuvo.
Minho lo miró.
—No salgas con él.
Jisung frunció el ceño.
—¿Eso es una orden?
Silencio.
Minho no respondió.
Y eso fue suficiente respuesta.
Jisung suspiró.
—Nos vemos luego, jefe.
Y salió de la oficina.
Minho se quedó solo.
Mirando la puerta.
Algo dentro de él se estaba volviendo cada vez más claro.
Y eso lo irritaba.
Porque significaba admitir algo que no quería.
Mientras tanto, afuera…
Felix y Hyunjin estaban mirando a Jisung.
—Bueno —dijo Hyunjin—.
—¿Qué quería?
Jisung se dejó caer en su silla.
—Nada importante.
Changbin apareció otra vez.
—Entonces… ¿la cena?
Jisung dudó.
—Tal vez…
Felix levantó las cejas.
—Uy.
En ese momento…
La puerta de la oficina de Minho se abrió.
Sus ojos se movieron hacia ellos.
Y vio exactamente eso.
Changbin demasiado cerca de Jisung.
Minho frunció el ceño.
Por primera vez en mucho tiempo…
Sentía algo que no le gustaba.
Celos.
Y lo peor…
Era que ya no podía seguir fingiendo que Jisung no le importaba.